Alta tensión por las tarifas eléctricas

Aranguren, ministro de la Shell en Energía y un anuncio violento.
Escribe Nicanor Zambrano, especial para InfoBaires24
Tarifas usurarias a los bárbaros
Tal vez inspirado en Leopoldo II de Bélgica, colonizador del Congo, que dijo “en los países no civilizados, es necesario, creo yo, una firme autoridad para acostumbrar a los nativos a las prácticas de la que son totalmente contrarias a sus hábitos”, se anunció hoy una de las medidas más agresivas de cuantas se dieron a conocer desde la asunción de Mauricio Macri.
El hasta poco CEO de la empresa anglo holandesa Shell, ahora ministro de Energía, Juan José Aranguren, dispuso un violento tarifazo usurario que no contempló la realización de una audiencia pública, como lo exige la ley.
Aranguren utilizó una técnica de país ocupado que consiste en imponer normas «a manu militari» como en un gobierno de facto. Aseguró, en conferencia de prensa, que un hogar que paga a las multinacionales de electricidad $ 25 pagará ahora $ 150. Señaló que el 85% de los usuarios de Edesur paga $ 25 y que ahora pagarán $ 150, lo que implica un verdadero saqueo al bolsillo al aumentar un 600%, cifra que no señaló con habilidad el personero. Se trata de consumos de 180 kw por mes.
“Pretendemos ahorrar US$ 4.000 millones” con la revisión de los subsidios, propuso el funcionario, quien no reveló que no es ahorro sino traspaso del dinero a ganancias de las empresas. Se sabe así que una de las razones no explícitas es producir esa acumulación.
Defendiendo los intereses de esas corporaciones, se animó a exponer que “en los últimos años se mantuvo un sistema tarifario injusto” (no aclaró que lo injusto en su visión es para las empresas) y para “dar señales de que haya inversión para mejorar la calidad del servicio”. La realidad indica que durante muchos años, las empresas Edenor y Edesur no hicieron ninguna inversión.
“Pretendemos ahorrar US$ 4.000 millones” con la revisión de los subsidios, propuso el funcionario, quien no reveló que no es ahorro sino traspaso del dinero a ganancias de las empresas.
Aranguren calificó de «gasto» a los subsidios para consumo de energía eléctrica y dijo que fueron 10.000 millones en el último año, lo cual es una exageración; pero la afirmación, en función de favorecer el saqueo a los usuarios, hace a generar una comunicación casi en términos de venganza. Su declaración del carácter “poco federal” de los costos de la energía, carece de valor desde el momento es que se trata de un personero de intereses británicos en la Argentina. Es cierto que los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires pagaban menos energía que los de otras jurisdicciones, pero no es el imperio británico quien debe ejercer la justicia en un caso semejante.
Hacer puré al usuario
En la semana, el Gobierno anunció un golpe de hasta 300 por ciento en el precio mayorista de la energía eléctrica y la eliminación del Programa de Uso Racional de la Energía Eléctrica (PUREE), y anunció alegremente a Edenor y Edesur que además, fuera de la ley otra vez, la facturación contra los usuarios va ser mensual. La tarifa social para sectores de menores recursos es casi risible frente a los recortes. Su conferencia se realizó en el Ministerio de Hacienda y Finanzas, y fue seguida a modo de cadena nacional por la mayoría de los canales que, en general, apoyan el tarifazo.
En tres meses más usura
El ex Ceo de Shell, Juan José Aranguren, anunció además que el violento aumento durará nada más que tres meses, tras los cuales, seguramente sin auxilio de normas legales, hará un nuevo aporte a las arcas de las multinacionales de la energía.
El ministro se mostró didáctico y expuso a los azorados consumidores que «un usuario que consume 180 kilovatios por mes hoy está pagando 25 pesos por el servicio eléctrico y eso lo podemos comparar con un pocillo de café. Frente a otro en el interior que paga 87. Con los cambios, el que pagaba 25 va a pagar 150 pesos, si no hace ningún ahorro, que es lo que va a costar una entrada para un partido fútbol».
Y agregó también que habrá tarifa social; aunque, en realidad, se trata de un recorte que será prácticamente inaccesible. El maestrito Aranguren tiene la misión vengativa de asestar un golpe que haga pagar a la sociedad el costo de 12 años de gobierno popular.
Dijo también el funcionario de mayor ligazón a intereses británicos: «A partir de la declaración de la emergencia eléctrica estamos empezando un camino para generar las condiciones económicas para generar el costo de la producción». Lo que traducido significa que el usuario será convertido, como en la década de los años noventa, en el generador de las fabulosas ganancias de las empresas.
El usuario será convertido, como en la década de los años noventa, en el generador de las fabulosas ganancias de las empresas.
Luego se puso dramático y advirtió como lo haría Churchill ante la guerra: «El sistema está al borde del colapso”. Aranguren habló desde el ministerio de Hacienda, otro espacio ligado a intereses extranjeros, el JP Morgan y el HSBC, banco ligado al lavado de divisas.
Tal vez siguiendo preceptos de colonizadores históricos, Aranguren bien pudo decir: “lo repito, la fundación de una colonia es la creación de un mercado (…) Allí donde permanezca el nudo colonial entre la madre-patria que produce y las colonias que ella fundó, se tendrá el predominio de los productos: económicos” (Discurso de Jules Ferry ante la Cámara, París, 1885).
Y como Cecil Rodhes, Aranguren podría haber reflexionado antes de lanzar la medida contra la ciudadanía que “para salvar a los habitantes del Reino Unido de una mortífera guerra civil, nosotros, los colonizadores, debemos conquistar nuevas tierras para instalar en ellas el excedente de nuestra población y encontrar nuevas salidas a los productos de nuestras fábricas.” No en vano, dio el salto de la Shell al Estado nacional en donde desguaza ahora la economía del pueblo.





