Alejandro Tarruella: Macri, un camino abierto al delirio

El martes Macri se reunió con su equipo económico para reafirmar la “maravillosa realidad” en la que se envuelto el gobierno, según vaticinaron. Se dijo que se veían las caras con vistas a “recalcular” datos de crecimiento. El Presidente se dedicó a revisar datos de la economía con ministros y colaboradores. Los principales elementos, los brindó Nicolás Dujovne, que augura que casi con seguridad, a fin de año, el crecimiento de la producción rondará el 3,5% al observar la evolución de cada sector de la economía y corregir estimaciones negativas del PBI.
Dujovne fue por más y largó sin ruborizarse: el Gobierno espera alcanzar un crecimiento del Producto Interno Bruto de “un poco más del 3 por ciento en promedio para este año”, dado que por el crecimiento actual sin paradas intermedias “en los últimos meses vamos a crecer a una velocidad del 4 por ciento”.
Vamos todavía. Encima, llegó Jorge Todesca, el ex militante peronista filo montonero, quebrado en Cambiemos, anunció que la inflación de junio fue del 1,2% anunciándose como aspirante a un premio nacional de plástica como dibujante de proezas.
En ese clima de jolgorio, los presentes ratificaron ante el capo, la previsión de la inflación anual “en el Presupuesto” de no más del 17 por ciento. Pero todo sucederá “en próximos meses”. Así, el gobierno que ofrece a la sociedad el “más adelante” para huir del presente, siempre encontrará para la sociedad un “después” genial. Así, apuesta al despegue “ahicito nomás”, en los próximos meses, luego de los aumentos salariales por las paritarias, los sectores de la industria automotriz, de motos, del campo y de la construcción, en medio de un festival nacional de obras públicas que impulsan bajo la dirección de Rogelio Frigerio. La realidad, que no estuvo presente al parecer en ese gabinete, no deja vislumbrar cambios, ni aùn las cacareadas «inversiones» que Macri no alcanzó a concretar una vez más, luego de la canciller británica y el francés Macrón, desistieron de reunirse con él en el G20.
La realidad, que no estuvo presente al parecer en ese gabinete, no deja vislumbrar cambios, ni aùn las cacareadas «inversiones» que Macri no alcanzó a concretar una vez más
Del delirio no se regresa
Lo cierto es que el oficialismo no tiene otra salida que continuar agitando las figuras del repunte económico y la lluvia de inversiones en grado de diluvio al tiempo que sacan a pasear a Lilita Carrió, antes de su próximo viaje a Punta del Este para descansar, a los fines de hacer jugar su buena performance de carácter “histórico cultural” entre los porteños. Muchos de ellos, con tal de no sentirse en el país, suelen aceptar sacrificios económicos para evitar ser confundidos con algún argentino de provincias.
Afirmó sonriente a cámara ante ese medio, que existe una «revolución de las Pymes regionales» y agregó como revelación que «están pasando cosas maravillosas» en ese sector
Macri tomó el libreto de Durán Barba una vez concluido el gabinete brillante con las predicciones del mago Dujovne y realizó declaraciones al canal 8 de San Juan. Afirmó sonriente a cámara ante ese medio, que existe una «revolución de las Pymes regionales» y agregó como revelación que «están pasando cosas maravillosas» en ese sector.
Por ejemplo, la CAME ha establecido por trabajos de campo, que la caída en la producción del sector, lleva 20 meses consecutivos. Dijo entonces, a contramano de los hechos, que el sector está “agregando valor a nuestra materia prima” y así, abracadabra, «Están pasando cosas maravillosas de la mano de que ahora tienen crédito, estamos abriendo de a poquito mercados», dijo y notificó que espera «estar con ellos para ayudarlos a exportar».
La entrevista, que el canal difundió el miércoles en sus noticieros, siguió con afirmaciones grandilocuentes y así, Macri expresó que el Presidente apuntó que «estamos haciendo una ventanilla única de comercio exterior para que, a través de Internet, puedan acceder a todo lo que sea exportar, y que no tengan que hacer trámites en el Senasa, que la Aduana los vuelva locos, que todos trabajemos para ayudar a que haya trabajo y no como un obstáculo». Auguró entonces triunfal: «Los gobiernos tenemos que ser facilitadores, no obstáculos para el que quiere crecer; que si crece, le va a dar trabajo a otro sanjuanino». Qué maravilla, Goyo, que maravilla, cantó Alberto Cortéz.
Ya no existía el clima que el mismo reconocía en noviembre de 2016 en el canal “La Nación”, cuando lloró en cámaras, al ser entrevistado por Juan Miceli y Dolores Cahen D’Anvers, al abordar el tema de la pobreza y admitir que «hay gente que la está pasando mal». No, no, no. Hoy todo está en estado maravilloso, al borde de un crecimiento que se confirmará a fin de año cuando se alcance el 3,5 de crecimiento con una inflación a la que Dujovne, por sus dichos, es capaz de parar con su zapato.
En cierto modo, tiene semejanzas con la última etapa del gobierno de De la Rúa cuando la economía iba en picada, pero los referentes del gobierno incluido el presidente, daban cuenta de un futuro promisorio
Lacan y Freud dejan ver que el delirio es una suerte de mecanismo por el cual el individuo huye de la realidad ante lo insoportable de sus revelaciones, para entrar en otra de propia creación. Qué es lo que puede suceder en esta sucesión de expresiones relativas a un gobierno que va perdiendo de modo paulatino, su sentido de realidad. En cierto modo, tiene semejanzas con la última etapa del gobierno de De la Rúa cuando la economía iba en picada, pero los referentes del gobierno incluido el presidente, daban cuenta de un futuro promisorio.
Como si se tratara de un camino común, establecido por acuerdos no explícitos en políticas que reproducen un mismo objetivo de entrega del país a las corporaciones imperiales, ese rumbo se repite. No es el mismo pero tiene un espíritu semejante. Las elecciones, los números que se manejan y la fuerte presencia de Cristina aceleran la fuga de la realidad y las palabras vanas. Por eso, Susan Sontag, reflexionaba que “La mentira es la forma más simple de autodefensa”.





