IndustriaPolíticaPrincipales

2019, entre lo real y lo imaginario

Por Ricardo Aronskind. Cuando Arcor, una de la empresas más competitivas internacionalmente del país, acumula pérdidas en los primeros 9 meses del año por 6.200 millones de pesos, pero el banco Macro, un banco irrelevante a escala global, gana 3.800 millones en un sólo trimestre, es imposible hablar de una economía que esté funcionando en la dirección adecuada, sino una que vive en una completa distorsión en materia de negocios y rentabilidades.

Los bancos no son, desde ya, los únicos que ganan. También lo están haciendo las empresas que manejan los peajes y las empresas energéticas. Ninguna de ellas obtiene sus beneficios a través de mecanismos de mercado y competencia, sino por el arbitrario favor oficial. A eso se agregarán, Rodríguez Larreta mediante, las empresas inmobiliarias a las cuales el gobierno de la ciudad les está liberando espacios públicos en los que avanzar la construcción de unidades premium para el grupo ABC1 de la sociedad.

No hay un solo sector exportador novedoso que se esté agregando al elenco tradicional. Los negocios, en un país que requiere desesperadamente dólares propios, no pasan por ahí. Todo está jugado, como a comienzos del siglo XX, a la cosecha agrícola 2019.

Si la política económica real es paupérrima, en lo conceptual no se quedan atrás

Se minimiza o niega directamente la capacidad del mundo real para afectar las principales variables del actual modelo. Porque en un esquema conceptual en el cual el mundo financiero se ha independizado de la realidad, cerrado sobre sí mismo, parece que ninguna variable externa pudiera afectarlo. Debemos decir que esta supuesta aspiración de autonomía del mundo financiero en relación al mundo de la producción no es una exclusividad local, pero que en nuestra realidad su manifestación se presenta casi en estado puro.

Dado que el sector real de la economía no existe, se sigue actuando como si el eventual colapso de la cadena de pagos no pudiera dañar la solidez del sector financiero, en la medida que se siga profundizando el desbarajuste productivo. Como si el derrumbe de la recaudación tributaria provocado por la continua contracción económica no pudiera afectar la capacidad de pagos del estado. Como si la severa contracción del salario real y demás ingresos de los sectores populares no tuviera relevancia alguna en el ritmo de crecimiento económico, y por lo tanto en la salud de las empresas y de las cuentas públicas.

Ricardo Aronskind es economista y magister en Relaciones Internacionales, investigador docente en la Universidad Nacional de General Sarmiento.

Fuente: El Cohete a la Luna

Colabora con Infobaires24
Suscribite a nuestro canal de youtube TIERRA DEL FUEGO

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba

Tiene un bloqueador de publicidad Activo

Por favor desactive su bloqueador de anuncios, Infobaires24 se financia casi en su totalidad con los ingresos de lass publicidades