La Presidenta y Julián Domínguez llevaron al Papa Francisco la ley de scholas ocurrentes


Argentina es el primer país que declara de interés nacional el programa Scholas Ocurrentes, y el proyecto de aprobó en el Parlamento nacional por expreso pedido de la Presidenta a Julián Domínguez.

El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación destacó  que “esta iniciativa del Papa Francisco pone a la escuela como centro de la educación universal, y recupera los valores esenciales de integración social”, y añadió que “la educación tiene que ser un espacio de encuentro, de unidad y de defensa del futuro”.

“Todas las acciones que garanticen una educación universal e inclusiva deben ser prioridad en el debate legislativo”, subrayó Domínguez, haciendo hincapié, además, en la sanción de la ley de instituciones educativas comunitarias del nivel inicial aprobada recientemente en la provincia de Buenos Aires.

El proyecto Scholas Ocurrentes tuvo su inicio en la Argentina en el mes de junio, cuando se lanzó en la Cámara de Diputados de la Nación el Mundial Educativo 2014, un programa destinado a alumnos de escuelas primarias y jardines de infantes, que tuvo como objetivo promover en forma efectiva “una educación que genere una sociedad sin excluidos para la paz a través del deporte, el diálogo y el conocimiento”. De este modo, Argentina se convirtió en la primera sede de la Red Mundial de Escuelas fuera del Vaticano.

Vino para celebrar la Misa

Cristina Fernández de Kirchner y Julián Domínguez también le llevaron al Papa Francisco la primera partida del vino especial que las provincias vitivinícolas argentinas, con coordinación de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), elaboraron especialmente para que el Sumo Pontífice celebre la misa.

La idea de elaborar este vino fue del titular de la Cámara de Diputados, con apoyo del Ministerio de Agricultura de la Nación. Domínguez, además, fue impulsor de la ley que declara al vino como bebida nacional.

“El Papa argentino ya tiene su vino nacional, elaborado por bodegas argentinas, por ingenieros del INTA, con los mejores productos de nuestro suelo. Las mejores capacidades del país están puestas en este producto”, aseguró Domínguez, y explicó que “la Argentina cuenta con una excelente producción vitivinícola, tanto en cantidad como en calidad. Llevarle al Papa Francisco nuestro vino, además de contribuir a su promoción, es un homenaje para el Sumo Pontífice”.

El producto, que recibió el nombre de “Papa Francisco”, es un vino para celebrar misa elaborado con uvas especialmente seleccionadas de las provincias de Mendoza, San Juan,  La Rioja, Catamarca, Salta, Neuquén y Río Negro. La elaboración estuvo a cargo de ingenieros agrónomos y enólogos del Inta. En total, se fabricaron 500 litros, y el resto de la partida llegará al Vaticano próximamente, en una tina de roble.

 

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