La inversión magnética de la Tierra podría ocurrir antes de lo que se creía


 

Por: Guillermo Magadán

 

 

A lo largo de la historia de nuestro planeta los polos magnéticos norte y sur se han invertido muchas veces, la última hace aproximadamente 780.000 años. Los científicos han adelantado su pronóstico sobre la inversión de los polos magnéticos de la Tierra e intentan anticipar las consecuencias de este fenómeno.

Si hace tiempo que los geofísicos sospechaban que los polos terrestres podrían volver a invertirse, ahora se cree que esto podría suceder antes de lo que se pensaba.

Según los últimos datos publicados por la ESA, la Agencia Espacial Europea, el campo magnético de la Tierra se está debilitando a una velocidad 10 veces mayor de lo que se suponía, a razón de alrededor del 5 por ciento en una década en lugar de un 5 por ciento en un siglo. El debilitamiento del campo magnético puede indicar una inminente reversión, que los científicos predicen podría comenzar en menos de 2.000 años. El norte magnético parece estar moviéndose hacia Siberia. El proceso de inversión magnética podría tardar en completarse entre 1.000 y 20.000 años

Los geofísicos todavía no entienden completamente el proceso de inversión geomagnética, pero están de acuerdo en que el campo de nuestro planeta es como un imán dipolo. El centro de la Tierra se compone de un núcleo interior de hierro sólido y un núcleo exterior de hierro líquido, conformando un sólido conductor eléctrico. El hierro líquido en el núcleo externo es boyante, y mientras se calienta cerca del núcleo interno, se eleva, se enfría y luego se hunde. La rotación de la Tierra genera un campo magnético que se autoperpetúa con dos polos, el norte y el sur.

No se sabe qué provoca estas perturbaciones. Parece que son una consecuencia inevitable de un sistema natural caótico, y los geofísicos los observan con frecuencia en las simulaciones por ordenador. “Al igual que un huracán, no se puede predecir exactamente cuándo o dónde se iniciará una inversión “, dice Gary A. Glatzmaier, un geofísico de la Universidad de California, Santa Cruz.

Es difícil saber cómo un cambio geomagnético influiría en la civilización actual, ya que una de las funciones del campo magnético consiste en proteger a la Tierra de la radiación solar.

No obstante, los fósiles no revelan extinciones masivas o el aumento del nivel de radiación durante las inversiones anteriores. No obstante, sí podría afectar a las redes eléctricas y a los sistemas de comunicación. En este sentido, Glatzmaier, se muestra bastante optimista. “Probablemente dentro de mil años no tengamos redes eléctricas”, dice. Y añade: “Habremos avanzado tanto que, seguramente, tendremos toda la tecnología necesaria para enfrentarnos a un giro del campo magnético”.

 

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