Hasta en España critican a Macri por intervenciòn al INCAA


Alejandro C. Tarruella

La repercusión internacional del conflicto del Instituto Nacional de Cinematografía, es inevitable desde el momento en que la injerencia del gobierno de Mauricio Macri sobre un área que tiene un régimen de autarquía precisa de la intervención del Congreso Nacional.

La reacción de artistas reconocidos internacionalmente junto a los alumnos de la escuela de cine, la ENERC, una de las pocos en su tipo en el planeta, actuó como generador de interés de medios de todo el mundo. El “apriete” sobre Alejandro Cacetta, titular del INCAA desplazado en una operación realizada por los lobbystas televisivos Eduardo Feinman y Alejandro Fantino (sospechado por una denuncia de la periodista Gabriela Cerutti de pedir el pago de notas a políticos en campaña), marcó una nueva etapa en la vulneración del Estado de Derecho por el gobierno del empresario Mauricio Macri.

“No hay UNA persona en la industria del cine, NI UNA, que tenga dudas sobre la honestidad de Alejandro Cacetta. Horrible y torpe opereta”, clamó el cineasta oficialista Juan José Campanella que hasta entonces no solo apoyó al gobierno de Cambiemos, sino que se cruzó en polémica con opositores expresando su adhesión hasta ese momento inconmovible.

“El País” de Madrid expresó en su edición de ayer en una nota de Ramiro Barreiro desde Buenos Aires, que “A los conflictos que enfrenta al gobierno de Mauricio Macri con docentes, investigadores y trabajadores se debe sumar uno más. La comunidad artística de Argentina se manifestó en alerta luego del despido de Alejandro Cacetta de su cargo de director del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), dicho en términos más llanos, el organismo gracias al cual se filman en Argentina casi 200 películas al año.

La comunidad artística de Argentina se manifestó en alerta luego del despido de Alejandro Cacetta de su cargo de director del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales

El apoyo a Cacetta fue unánime, tanto por parte de actores y directores como de las autoridades del ministerio de Cultura, quienes le pidieron que firme la dimisión con el argumento de que no enfrentó supuestos casos de corrupción en el organismo. Sin embargo, ambas partes denuncian que existen otros intereses detrás de la figura de quien hace pocos días presentó una nueva edición del BAFICI. En su lugar queda Ralph Haiek, quien tiene alguna experiencia en televisión, no así en cine”.

Los jóvenes del arte en acción

La comunidad artística y su peso internacional acompañó al clamor que incluyó a un mayor número de integrantes de las generaciones jóvenes, los realizadores de una etapa de la producción cinematográfica con apoyo estatal, que sorprende a la opinión pública de diferentes países.

“La nueva letra, denominada ley de convergencia, está en proceso de redacción, aunque denuncian que sólo pudo verla un puñado de empresarios. Eso dice el diputado por Buenos Aires, Julio Raffo, autor de la ley de cine. Con el régimen actual, el INCAA se autofinancia a partir de dos herramientas clave: un impuesto del 10% a las entradas de cine y un impuesto a los servicios de comunicación audiovisual que obliga a los licenciatarios de señales públicas al pago del 0,5% de sus ingresos publicitarios y representa el 60% de los ingresos del instituto”, señaló el diario.

“No hacemos cine con los impuestos”

Reproduce “El País” que Darío Grandinetti expresó que “El cine nacional está siendo amenazado por la intención de quitar los recursos genuinos con los que el cine se alimenta. No hacemos cine con los impuestos ni el dinero de los jubilados sino con lo que genera el cine. No le estamos pidiendo dinero a nadie, simplemente que no nos quiten el nuestro. Si esto ocurre, veremos reducido el cine argentino a 10 o 15 películas por año (en la actualidad son casi 200). Es similar a lo que pasó en España cuando se unieron las dos cadenas de TV que daban dinero para el cine y se filmó la mitad”.

Por su parte, Leonardo Sbaraglia, aclaró que “mucha gente cree que el cine le quita presupuesto a los jubilados, la educación y las obras públicas. No es así: el cine argentino se financia de una manera muy buena y eso hizo que tenga la sustancia, consistencia, presupuesto y posibilidad de crecer. Si esto no fuese así muchas películas, la mayoría, no serían posibles, porque son muy pocas las películas argentinas que tienen la posibilidad de contar con una gran distribuidora o productora que puedan sostenerlas y garantizarles un financiamiento”. Agregó el actor que “Lo que puede pasar ahora, que quieren derogar dos artículos para sacar el canon que pagan las empresas es similar a lo que ocurrió con otras transferencias de ingresos que hizo este gobierno, como eliminar algunas retenciones a la exportación”.

Lo que puede pasar ahora, que quieren derogar dos artículos para sacar el canon que pagan las empresas es similar a lo que ocurrió con otras transferencias de ingresos que hizo este gobierno

Se reconoce en el mundo que “la ley de cine de Argentina era ejemplar en todo el mundo. Como todo esto se está vendiendo a intereses extranjeros muy grandes lo que se pide es lo que hasta la propia Unesco recomienda: que los Estados generen un proteccionismo de sus voces plurales. Quitar la autarquía es impedir que estas voces sigan siendo originales, democráticas, individuales y generadas por el propio pueblo” como lo expresó el actor y director Rafael Spregelburd.

Pablo Avelluto insistió ante el medio con su discurso policial, basado en acusaciones sostenidas seguramente en falsedades al estilo de las que aplicaba la dictadura militar, que el ministerio de Cultura, “puso en conocimiento de la Oficina Anticorrupción siete legajos documentales vinculados con publicidad, asignación de recursos para obras, traslados, publicaciones y alojamientos conteniendo presuntas irregularidades en el seno del INCAA” y volvió a mentir al expresar que “el financiamiento del INCAA será el mismo con el que cuenta hasta ahora. Es decir, el que prevén las leyes” cuando en realidad, se trata de entregar a una corporación el manejo que debe realizar el Estado. La dictadura militar suprimió al ciudadano y consideró a todos los habitantes, sospechosos. Avelluto utiliza esa técnica.

En unos días, al inaugurarse el festival de cine independiente BAFICI, la protesta estallará en la cara de los funcionarios oficiales que asistirán

Finalmente, Luis Puenzo que obtuvo el Oscar por “La Historia Oficial”, denunció a “El País” que “detrás de esta medida (la salida de Cacetta) hay mucho dinero, muchos negocios. Esto es un plan de negocios”, y apuntó contra Mario Quintana, coordinador del gabinete económico del gobierno de Mauricio Macri y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

Adelante el medio que en unos días, al inaugurarse el festival de cine independiente BAFICI, la protesta estallará en la cara de los funcionarios oficiales que asistirán. Está claro, que la comunidad artística ha unido su rechazo a la intromisión del Estado en una autarquía que representa en cierto modo, un regreso a métodos y objetivos de los gobierno de Videla y Massera.

 

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