Carta de Moreau a diputados de la UCR: “Pueden arrepentirse”

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El radical pidió honrar la memoria del partido y dar la espalda a las decisiones políticas del presidente Macri. “Ningún legislador que se precie de representar la tradición histórica más antigua y aún la más reciente del radicalismo, puede acompañar esto que sí, definitivamente, es un atropello a la Constitución”, escribió.

El dirigente Leopoldo Moreau envió una carta al Bloque de Diputados Nacionales de la Unión Cívica Radical en que les pide que se arrepientan en su decisión de apoyar al gobierno de Mauricio Macri.

“Un dictamen de comisión que la Cámara deberá considerar en las próximas horas, nos quiere retrotraer a escenarios de pactos espúreos y manipulaciones que desnaturalizarían el sentido que los constituyentes y, particularmente el radicalismo, le quiso dar a ese órgano”, escribió Moreau.

La carta completa:

 MEJOR ARREPENTIRSE A TIEMPO QUE LAMENTARSE SIEMPRE

            En 1994, en ocasión de la Reforma Constitucional que el radicalismo acordó y promovió inspirado en la noción de propiciar una democracia más participativa y una república más transparente, el ex Presidente Raúl Alfonsín puso particular énfasis en la creación de un ministerio público extrapoder que fuera capaz de defender los intereses de la sociedad, el interés público protegido por la ley y los intereses de las personas. Eran los tiempos de la denominada mayoría automática de la Corte y de los llamados jueces de la “servilleta”, muchos de los cuales hasta el día de hoy constituyen una verdadera afrenta al Poder judicial, al que prostituyeron subordinándose a los gobiernos de turno y, particularmente, por sus vínculos con lo más oscuro de los llamados servicios de inteligencia.

            Hoy, veintidós años después, un dictamen de comisión que la Cámara deberá considerar en las próximas horas, nos quiere retrotraer a escenarios de pactos espúreos y manipulaciones que desnaturalizarían el sentido que los constituyentes y, particularmente el radicalismo, le quiso dar a ese órgano. En efecto, un proyecto de ley cocinado entre la derecha macrista y los resabios del pejotismo menemista, quiere volver a controlar resortes básicos del sistema judicial argentino. Para obtener ese objetivo no reparan en alentar un dictamen francamente inconstitucional por donde se lo mire, habida cuenta que subordina las decisiones de un órgano extra poder  a una comisión parlamentaria que, previamente nominada como garantía del pacto espúreo, tendrá en sus manos prácticamente todas las funciones que corresponden al Ministerio Público Fiscal. Para asegurarse el dominio del cuerpo de fiscales, se violenta en varios aspectos el principio de irretroactividad de leyes y normas. En síntesis, el órgano extra poder imaginado por Raúl Alfonsín y la mayoría de los convencionales constituyentes, cuya voluntad también se soslaya, pasa a ser, en realidad, un nuevo poder que en este caso ejercitarán los autores de este engendro que, incentivados por el revanchismo del Grupo Clarín, tienen intereses concurrentes. En el caso del PRO, garantizarse impunidad hacia delante cuando llegue la hora de juzgar sus actos de gobierno y, en el caso de los nostálgicos del menemismo, volver a repetir la experiencia antirrepublicana de la década del noventa. También los une la pretensión de arrasar con las conquistas y derechos francamente progresistas que animaron la creación de procuradurías especializadas que pusieron la atención de la justicia en áreas que hasta ese momento parecían intocables.

            Ningún legislador que se precie de representar la tradición histórica más antigua y aún la más reciente del radicalismo, puede acompañar esto que sí, definitivamente, es un atropello a la Constitución y a las formas republicanas de gobierno.

            Siempre se está a tiempo de evitar un error que, no sólo será eternamente reprochable sino que, además, generará un peligroso instrumento para la libertad y los derechos de los argentinos.

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