¿Cambiamos?


Mariana Karaszewski La compulsión de repetición es un concepto teorizado por Sigmund Freud para intentar comprender el impulso de los seres hablantes a repetir pensamientos, sueños, escenas, actos o situaciones desagradables o incluso dolorosas.

En el Diccionario de Psicoanálisis, Laplanche y Pontalis definen la repetición como un proceso incoercible y de origen inconsciente, en función del cual el sujeto se sitúa activamente en situaciones penosas, repitiendo así experiencias antiguas, sin recordar el prototipo de ellas, sino al contrario, con la impresión muy viva de que se trata de algo plenamente motivado en lo actual.

En la elaboración teórica que Freud da de ella, la compulsión a la repetición se considera como un factor autónomo, irreductible a una dinámica conflictual en la que sólo intervendría la interacción del principio del placer y el principio de realidad. Incluso, en su famoso texto titulado “Recordar, repetir, reelaborar” se atreve a decir que “se repite para no recordar”. Tengamos en mente esa frase para lo que sigue. Si analizamos detenidamente las medidas que viene implementando Mauricio Macri desde que asumió como presidente de los argentinos, podemos notar que estas no son para nada novedosas; por el contrario, la mayoría de ellas ya formaron parte de las acciones llevadas a cabo por el gobierno menemista en la década de los 90. Tal como lo anunciaba el inconsciente de Vidal, el PRO llegó con una particular tarea: “cambiar futuro por pasado”. Yendo un poco más lejos, algunos pensadores como Osvaldo Bayer afirman que “El triunfo de Macri no es la vuelta de los noventa, es el regreso de la década del treinta”. Veamos ahora en detalle algunos puntos del gobierno de Cambiemos que “huelen a viejo”:

 Importaciones: Con el macrismo al poder, una de las primeras señales de cambio fue la de reabrir las importaciones, bajo la excusa de volver a darle previsibilidad al comercio exterior y a la economía en general, captando más inversiones y generando divisas. La contracara de este proceso es que al importar materias primas y productos del exterior a mejor precio, cae la industria nacional, lo cual desemboca inevitablemente en un aumento del desempleo.

 Privatización: todo apunta a que se vuelvan a privatizar empresas que se lograron recuperar durante el kirchnerismo. El ejemplo más claro es el de Aerolíneas Argentinas, donde se anunció un recorte de presupuesto que a la larga se prevé que podría terminar con la venta de la empresa.

 Pobreza: Aumenta el índice de pobreza, quedando mucha gente sin hogar, sin salud, sin trabajo y sin educación.

 Decreto 349/2016: Mediante este decreto Macri eliminó las retenciones a las exportaciones mineras, justificando esta nueva medida a partir de considerar que las retenciones han desincentivado inversiones.

 Decreto 721/2016: Mediante este decreto Macri le otorga a las Fuerzas Armadas mayores potestades para decidir ascensos, traslados, designaciones y premios, anulando una política que comenzó Alfonsín, al inicio de su mandato.

 Derecho a huelga: este queda reservado sólo para los gremios, lo cual va en contra de lo enunciado por la ONU.

 Escuchas de la SIDE: el Gobierno nacional estudia devolverle a la AFI (ex SIDE), el manejo de las escuchas telefónicas, luego de que las traspasaran de la órbita de la Procuración General a la Corte Suprema.

 ¿Vuelta de las AFJP?: de acuerdo a la nueva ley del Fondo de Garantías de los jubilados, ANSES podrá disponer de las acciones que había adquirido el Estado con el fin de las AFJP. Desde el gobierno se está considerando vender esos títulos, con la excusa de financiar a nuestros abuelos.

La lista podría seguir, pero el objetivo de este artículo no es enumerar las medidas adoptadas por el macrismo y sus consecuencias sino intentar comprender desde una mirada psicoanalítica porqué cometemos viejos errores. No sólo se repite porque es la opción más sencilla y menos creativa sino porque hay un “goce” en la acción de la repetición.

Los que estudiamos la psiquis sabemos que también hay placer en el dolor, sino no existiría por ejemplo lo que se conoce como ‘masoquismo’. Ahora bien, una cosa es analizar la repetición en la elección de un tipo particular de objeto amoroso, por ejemplo: un hombre que siempre elije mujeres ‘maternales’. Y otra bien distinta es la de un gobierno que bajo el lema de “Cambiemos” comanda ciegamente un país repitiendo horrores del pasado. Entonces queda planteado un interrogante: ¿Cambiamos con Cambiemos?

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