«TERRORISTAS DISFRAZADOS DE MAESTROS, DE TRABAJADORES, DE PERIODISTAS» Milei sobre los argentinos
El presidente libertomacrista emprendió una nueva etapa de agresiones públicas

En una entrevista televisiva, el Presidente arremetió contra diversos sectores sociales y académicos, acusándolos de formar parte de una estrategia política de la oposición.
El presidente ve terroristas infiltrados en cada rincón del ámbito público, señalando directamente a quienes enseñan, estudian, investigan o informan como los enemigos internos dejados por el gobierno anterior, lo que reinstala un discurso de persecución sumamente peligroso para la sociedad argentina.»
Durante una entrevista televisiva concedida a la señal LN+, el presidente Javier Milei desató una nueva controversia política y social tras lanzar severas acusaciones hacia sectores de la comunidad educativa, científica y de los medios de comunicación.

El jefe de Estado apuntó de manera directa contra sectores opositores y responsabilizó al kirchnerismo por la configuración del escenario cultural e institucional del país.
«Usted tiene terroristas disfrazados de estudiantes, terroristas disfrazados de periodistas, terroristas disfrazados de profesores, terroristas disfrazados de investigadores», aseveró el mandatario durante la transmisión.
Un discurso que encendió las alarmas
Las expresiones del Presidente generaron un inmediato repudio en amplios sectores de la sociedad civil, colectivos docentes, organizaciones sindicales y organismos de prensa. Diversos referentes advirtieron sobre los riesgos de calificar a trabajadores de la educación, profesionales de la prensa y miembros de la comunidad académica bajo la etiqueta de «terroristas», señalando que este tipo de retórica fomenta la estigmatización y la violencia institucional.
Como remarca la cobertura periodística de Página 12, las declaraciones representan un endurecimiento del discurso oficial contra el pensamiento crítico y la protesta social, en un contexto de creciente tensión con gremios docentes y universitarios que vienen llevando a cabo jornadas de reclamo en todo el país.
Puntos clave del conflicto
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Alcance de las acusaciones: El mandatario englobó en su definición a estudiantes, profesores, investigadores universitarios y periodistas de distintos medios.
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Reacción de los sectores involucrados: Gremios docentes y asociaciones de prensa rechazaron categóricamente los dichos, denunciando un intento de disciplinamiento y persecución hacia la labor intelectual e informativa.
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Impacto político: Dirigentes de la oposición señalaron la gravedad de reinstalar discursos represivos y violentos en el debate público democrático.
REACCIONES DE LA OPOSICIÓN
Dirigentes y bloques políticos
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Unión por la Patria (UxP): Referentes legislativos y políticos repudiaron el tono del Presidente, señalando que apelar a la categoría de «terroristas» para referirse a la comunidad educativa y a los trabajadores de prensa revive discursos represivos vinculados a las épocas más oscuras de la historia argentina. Advirtieron que estas declaraciones no solo buscan estigmatizar la protesta y el pensamiento crítico, sino también justificar medidas de ajuste en la educación pública y la ciencia.
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Sectores del Centro y la UCR: Distintos legisladores tildaron la actitud presidencial de «irresponsable» y contraria al convivencia democrática. Coincidieron en que descalificar de forma generalizada a docentes, investigadores y comunicadores degrada el debate público e incita a la violencia verbal e institucional.
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Frente de Izquierda (FIT-U): Cuestionaron con dureza la retórica oficial, calificándola como un intento directo de amedrentar e invisibilizar los reclamos salariales, presupuestarios y laborales que vienen sosteniendo gremios docentes, universitarios y de prensa en todo el país.
Gremios docentes, universitarios y sindicatos de prensa
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Gremios docentes y universitarios (CTERA, FEDUN, CONADU, entre otros): Rechazaron enfáticamente el señalamiento y remarcaron que catalogar a quienes enseñan o investigan como «enemigos internos» vulnera el rol de la educación pública y pretende criminalizar los reclamos por presupuesto y condiciones de trabajo.
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Organizaciones periodísticas y del trabajo (FOPEA, FATPREN, SIPREBA): Expresaron su preocupación por el constante señalamiento y hostigamiento hacia el periodismo, advirtiendo que tildar de «terroristas» a los comunicadores atenta contra la libertad de expresión y la seguridad de los trabajadores de prensa.





