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Jubilados/as necesitan $1,8 millones para vivir en Argentina
Brecha previsional extrema: JUBILADOS PERCIBEN MENOS DE $490 mil

El impacto del plan de ajuste y la desregulación económica implementados por el Gobierno de Javier Milei continúa ensanchando la distancia entre el costo de vida real y el haber que perciben los adultos mayores. Según un reciente relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG), la Canasta Básica de un jubilado alcanzó los $1.800.000 mensuales, una cifra que contrasta dramáticamente con la jubilación mínima con bono, que apenas llega a los $489.700.
Esta brecha representa un desfasaje estructural donde el haber mínimo no logra cubrir siquiera un tercio de los bienes y servicios esenciales para la subsistencia de una persona mayor.
El desglose de los gastos mensuales

El informe del IAG expone cómo el aumento sin freno en los rubros más sensibles golpea de lleno el bolsillo previsional:
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Medicamentos: $503.600 — El costo en salud encabeza el presupuesto mensual, impulsado por la quita de coberturas gratuitas de PAMI y la liberación de precios en la industria farmacéutica. Cabe destacar que solo el gasto en remedios supera el monto total de la jubilación mínima.
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Alimentación: $410.640 — La Canasta Alimentaria continúa presionada por la quita de subsidios y la desregulación del consumo masivo.
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Vivienda: $360.150 — Los alquileres y las expensas absorben una cuota fija insostenible para quienes no cuentan con propiedad previa.
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Servicios básicos: $151.350 — El esquema de quita de subsidios nacionales a la electricidad, el gas y el agua dinamitó los costos fijos del hogar.
Ajuste fiscal a costa del sector previsional
La política económica de la gestión libertaria utilizó el ancla previsional como una de las herramientas principales para alcanzar el superávit fiscal. Con una fórmula de movilidad que corrió detrás de la inflación acumulada y bonos de refuerzo congelados frente a la devaluación y la escalada de tarifas, los jubilados pasaron a ser el principal grupo afectado por el recorte del gasto público.
La realidad que reflejan los datos del IAG contrapone el discurso oficial de estabilización con la cotidianeidad de millones de jubilados que deben recurrir al endeudamiento para comprar alimentos, suspender tratamientos médicos o buscar reinsertarse en el mercado laboral informal para sobrevivir.





