Hacer para compartir, compartir para crecer

Escribe Alejandro C. Tarruella, exclusivo para InfoBaires24
El episodio que envolvió en un maremágnum de denuncias a Aníbal Fernández, en lugar de ser despojado de dramatismo innecesario, fue lanzado hacia adentro del Frente para la Victoria. Un error en campaña que tal vez encubra a un ego desarrollado más allá de su natural demanda y por lo tanto, no exprese un hecho cierto.
En primer término, las mentiras lanzadas en el programa de Sanata, alentadas por el armado de la Carrió, eran contra el Frente para la Victoria en general y luego contra un precandidato en particular, Aníbal Fernández. Tomar en el aire los infundios y arrojarlos contra compañeros políticos entonces, no parece lo más adecuado a la hora de analizar en profundidad la intención de los restauradores oligárquicos.
Se repudia con justicia el infundio que afecta al espacio político y a Aníbal Fernández; se sabe que ese estilo heredado de la dictadura (que implica acusar al boleo sin contar con el respaldo de las pruebas) y del cual los grandes medios han hecho una costumbre para desacreditar a quienes no comparten sus intereses, y se está al tanto de que en campaña política era posible que se produjeran hechos semejantes. Lo natural sería abroquelar la fuerza y responder, como sucedió tanto con el gobierno, el PJ, el Frente para la Victoria y sus dirigentes.
Si en cambio, se lanzan sospechas sobre integrantes del Frente para la Victoria, o precandidatos a gobernador y vice bonaerenses (Domínguez – Espinoza) y no se presentan pruebas, se cae en una presuntuosa tentación – peligrosa por cierto-, de estar usando armas semejantes a las que acusan a un precandidato a gobernador bonaerense (Aníbal Fernández) sin fundamento.
De ningún modo éste es en parte el riesgo de un error a ojos vista, que es posible fuera motivado por una simple calentura y ciertos reflejos de campaña que a veces alteran la emoción de algunos candidatos. Finalmente, humanum est. En campaña esto es más preocupante.
Julián Domínguez ha sido en todo momento, un buen ejemplo acerca de cómo comunicar un programa de gobierno, su encuadramiento nacional, su relación con la línea de construcción política que emerge de 2003 con Néstor Kirchner y en 2007 con Cristina. Es un hombre sencillo, venido de la adversidad –esa escuela de cuadros-, de las carencias que da la pobreza, y el amor de una madre que sin dudas, lo ilumina. Tuvo que soportar acusaciones por su historia personal con la iglesia. Decía el sábado en el acto de SMATA en Cañuelas, ante más de 4 mil mecánicos que proclamaban a su líder, Ricardo Pignanelli, que su vínculo con la iglesia es atravesado por su doctrina social que toma el peronismo en sus bases fundantes.
Domínguez no agravió, sencillamente respondió al infundio con altura en una campaña política que no las exhibe siempre. Recordemos el sainete Nisman, el music hall de Laura Alonso (la más importante agente diputada argentina) y Patricia, de la mano de Mauricio y los jueces, y los servilletas danzantes del elenco oficial de la restauración oligárquica. Jamás a él, se lo encontró hundido en las desmesuras en procura de ganar un voto o incidir en el convulsionado tiempo político mediante artimañas.
Domínguez no agravió, sencillamente respondió al infundio con altura en una campaña política que no las exhibe siempre
Plantear entonces, seguramente por temor a un desenlace negativo, por perder escaños en las alturas del poder o alguna otra razón no escrita, que Julián Domínguez pudo ir a bailar chacarera a Showmatch (desde donde comparte una actitud con gente sencilla de pueblo que lo sigue), luego de participar presuntamente en una conspiración, parece más bien el argumento de una novela amarilla que quiere impresionar a lectores, que parte de la realidad que nos circunda. Cabe recordar al respecto que no hay ninguna prueba que se haya presentado por una razón muy simple: no las hay, el hecho no sucedió sino en la febril imaginación de un funcionario que, con toda seguridad, tuvo un día difícil y merece la solidaridad de muchos. Domínguez por su parte, se solidarizó con Aníbal Fernández y cada una de sus declaraciones fueron medidas, precisas, un modo de compartir con el pueblo su preocupación y su proyecto. Tiene una ventaja sobre muchos: no necesita explicar nada, su espacio es transparente, una página para escribir una historia compartida de logros. Si hay un gesto, como sugiere el Papa Francisco, el de Domínguez consiste en eso: hacer para compartir, compartir para crecer.
Domínguez-Espinoza, es así una fórmula para la transformación que va acompañar con firmeza a Daniel Scioli en su misión de profundizar la construcción política del país a la hora de proyectar sus logros en Suramérica.
La economía controlada, en crecimiento, fuera de las agorerías destructivas de una oposición sin destino, harán de recepción a los ganadores de las PASO. Por eso los episodios de la danza de tropelías, se acaban con los resultados electorales.
El domingo se sabrá quien acompañará en la provincia a Daniel Scioli y Carlos Zannini, Julián Domínguez será allí sin duda, digno de un resultado que por último, lo consolidará como un exponente con liderazgo y proyecto político para seguir bregando por un país mejor.
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