«El tipo que trató mal a la familia de Victor Hugo, es el que arruinó a la mía»

La esteticista Sandra Dillon reconoció al hombre que maltrató a la mujer del periodista Victor Hugo Morales durante el allanamiento en su casa, como el mismo funcionario judicial que protagonizó un violento hecho en su centro de estética. En entrevista exclusiva con InfoBaires24, Dillon habla sobre el episodio.
La reconocida esteticista Sandra Dillon reveló que el hombre que le advirtió a la esposa de Víctor Hugo Morales que “tiraría la puerta abajo” durante el allanamiento en su hogar, es Hernán Matzwich, el mismo sujeto que en noviembre del año pasado ingresó violentamente a su centro de estética, provocando que su hija, Ornella Pugliese, pensando que se trataba de un robo, corra a pedir ayuda y resbale del balcón. En su caída, la joven sufrió una doble fractura en la columna, una perforación de pulmón y varias fracturas expuestas en las extremidades.
Dillon estaba atrasada en el pago de una deuda que tenía con una ex empleada, pero ya le había notificado al abogado de la mujer que, por problemas económicos, demoraría una semana más en saldarla. Sin embargo, unos oficiales de justicia fueron hasta su lugar de trabajo y sin identificarse, desataron un episodio de confusión y maltrato que acabó con el embargo de todas las máquinas del centro y el terrible accidente de su hija.
“Estaba viendo la televisión, y de repente veo que ese mismo tipo que trató mal a la familia de Victor Hugo, es el hombre que arruinó mi familia. Un hombre que tendría que pasar por pericias, porque lo que nos hizo a nosotros fue una masacre; fue algo de un loco de atar que ahora veo que lo volvió a hacer” inició Sandra.
“Me atrasé con un pago porque estaba viviendo un momento económico muy malo, pero yo avisé, porque soy una persona de bien y me ponía mal tener deudas, me tenía inquieta el tema. Le dije al abogado de esta chica que la semana que viene le iba a pagar, que no llegaba con la plata; que estaba organizando el nuevo centro de estética, con mi hija y una masajista amiga” explica Sandra y comienza el relato.
“Estabamos armando todo, cuando llama una chica que dice que se llamaba Taty y que quería averiguar por una limpieza de cutis. Nosotras estabamos ordenando carpetas, todavía no habíamos abierto, pero le dijimos que pase y le comentábamos. Después me llama de vuelta y me dice que pasa a las tres de la tarde. A las tres de la tarde, efectivamente,tocan el timbre; me dicen ‘habla Taty’, y desde el portero eléctrico, otra voz, muy rara, que me llamó mucho la atención, me dice ‘soy el novio de Taty y voy a entrar’” cuenta la esteticista y advierte: “Como habían robado la vinoteca y el kiosco de la esquina, pensé que me estaban entrando a robar. Empecé a gritar que llamen a la policía. Ornella se asoma y ve a este pelado empujando la puerta y que yo le gritaba que se vaya. Pensamos que era una entradera. Mi hija trepa para pedir ayuda, pero era un día lluvioso, más la suciedad de caca de palomas que había ahí, más el pánico, resbala y cae” sostiene y no puede evitar que su voz se quiebre.
“Entraron como un grupo comando, parecía una película de terror. Estan preparados para apretar a la gente, para llevarse a todos por delante. Después llegaron cuarenta policías armados, porque la chica que llamó al 911 creyó, por mis gritos, que me estaban atacando. Recién ahí el pelado saca el carnet y se presenta como oficial de justicia. Yo gritaba que el tipo estaba loco; porque lo ví tan sacado, tenía una animosidad, un odio. Me había empujado, se rieron de mí. Ahí fue que un policía pide que me dejen tranquila porque mi hija estaba fracturada” continúa.
Entraron como un grupo comando, parecía una película de terror. Estan preparados para apretar a la gente, para llevarse a todos por delante
Y entonces, la esteticista vivió lo que denomina “la peor tragedia de su vida”. “Es tremendo lo que sentí en ese momento, empecé a gritar el nombre de mi hija, desesperada. Salgo corriendo a buscarla y me encuentro con un operativo de bomberos, con el SAME, con mi hija en estado de shock, fue terrible” sostiene.
El SAME trasladó a la joven al Hospital Pirovano, especialista en accidentología, donde fue operada con éxito. Estuvo un mes en terapia intensiva y fue intervenida quirúrjicamente más de cinco veces. Hoy, Ornella transita el camino de la recuperación. “En este momento tiene ayuda médica a todo nivel: a nivel espiritual y a nivel corporal. Estamos con psicólogos por el miedo que nos causó. Lo que hizo esta gente no hay con que avalarlo. Quedamos muy mal todos, y más ahora porque sabemos que este tipo sigue actuando” explica su madre, visiblemente conmocionada.
“Cuando mi hija estaba internada, lo único que pensaba era en que ella se recupere” dice Dillon. Pero hoy, la mujer quiere justicia. En tribunales no tuvo la respuesta que esperaba. A pesar de las heridas de su hija, de presentar una historia clínica de más de 200 hojas, de tener fotos y hasta un video del episodio, todos los implicados fueron sobreseídos. Ni los treinta testigos ni la propia Ornella fueron citados a declarar. “Para mí hay algo raro, algún entongue”, confiesa Sandra. “Recién ahora me entero que después de apelar y que los jueces los sobreseyeran puedo recurrir a la casación. Cuando lo llamo a mi abogado para ver si puedo hacerlo me dijo que no me avisó porque era muy caro. ¿Cómo no me va a ofrecer esa posibilidad?” reclama.
Hernán Matzwich fue totalmente violento. Violó mi propiedad, abusó de su autoridad, no siguió el procedimiento, no se identificó, nos robó
Las consecuencias fueron físicas, psicológicas, pero también económicas: “Este pelado llamado Hernán Matzwich fue totalmente violento. Violó mi propiedad, abusó de su autoridad, no siguió el procedimiento, no se identificó, nos robó. A las 3 de la tarde mi hija estaba en estado crítico, en coma, y ellos hasta las 7 de la tarde estuvieron sacando las máquinas valiosísimas de mi local. Se llevaron computadoras, teléfonos, hasta cargadores de celulares, el sillón de mi abuelita, todo. Imaginense la locura de esa gente” expresa compungida.
Luego, vuelve al vínculo con el caso de Víctor Hugo Morales: “Yo no tengo banderías políticas, no va por ese lado. Es un ser humano, que lo agarró el mismo pelado, sacado, con los cachetes colorados, violento, diciendole de todo como me dijeron a mí. Yo no me lo puedo olvidar. Por eso me solidaricé con él, con su mujer, con la señora que trabaja ahí, por el momento horrible que pasaron” y agrega: “Estoy en cama desde que lo volví a ver. Revivo esto cada segundo de mi vida”.
“Yo tengo toda la fuerza. Esto así no lo voy a dejar. Voy hasta el final” concluye.





