Grecia – UE: se agudizan las tensiones antes del Día D

Grecia agudizó ayer su tajante enfrentamiento financiero con la UE, y advirtió a sus dirigentes que deberán «hacerse cargo de las consecuencias para todos los europeos» si terminan forzando a Atenas a rechazar sus «incomprensibles» propuestas de austeridad con un definitivo «no»
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, que mantendrá el 19 de junio una reunión con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, durante el Foro Económico de San Petersburgo, agregó que su país quiere «una solución que garantice la supervivencia económica».
El gobernador del Banco de Grecia, Yanis Sturnaras, aseguró, al presentar su informe de política monetaria 2014-2015, que el fracaso de las negociaciones entre el Gobierno griego y las instituciones puede provocar el «Grexit», es decir, la salida del país de la eurozona.
El informe del Banco de Grecia recalca que la incertidumbre de los últimos dos trimestres ha tenido consecuencias nefastas para la economía griega y recalca que entre octubre de 2014 y abril de 2015 salieron del sistema bancario griego «casi 30.000 millones de euros», que en buena parte se quedaron en manos de particulares.
Por su parte y en torno a la reunión del Eurogrupo de hoy, el presidente del Eurogrupo y ministro de finanzas de Holanda, Jeroen Dijsselbloem, afirmó en un debate ante el parlamento holandés que las posibilidades de lograr allí un acuerdo sobre las reformas que Grecia deberá aplicar son «muy pocas».
Descartada la reunión de hoy, una de las últimas oportunidades que quedarán para acordar es la cumbre europea del 25 de junio
Según la TV holandesa NOS, Dijsselbloem afirmó además que la cuestión crucial no es la deuda, sino la necesidad de reformas estructurales en el país, algo que el gobierno de Atenas considera una injerencia en sus asuntos internos.
Agregó además que a su entender la propuesta griega equivalía a una solicitud de condonación, con la que no estaba de acuerdo, informó la agencia de noticias EFE.
Coincidió con el holandés el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, el francés Pierre Moscovici, quien en una entrevista en la radio belga Bel RTL urgió al Gobierno griego a aceptar las propuestas presentadas por sus acreedores.
El ex ministro francés de Finanzas, por lo demás, declinó comentar las acusaciones dirigidas este martes por el primer ministro heleno, Alexis Tsipras, contra el Fondo Monetario Internacional (FMI), al que le atribuyó una «responsabilidad criminal» en la situación en la que está el país.
El conflicto entre Grecia y la UE se endurece así cada vez más a medida que se aproxima el «día D» del 30 de junio, en que ambas partes tendrán que asumir las desconocidas consecuencias de un cese de pagos de Atenas si no logran conciliar sus opuestos puntos de vista.
Descartada la reunión de hoy, una de las últimas oportunidades que quedarán para acordar es la cumbre europea del 25 de junio, pero Tsipras aclaró que «las negociaciones y las soluciones hay que quererlas» tras recalcar que «necesitamos unos días hasta la cumbre para encontrar una solución, no podemos negociar en público».
En una conferencia de prensa conjunta celebrada en Atenas tras una reunión con el jefe de gobierno austríaco, Werner Faymann, Tsipras aseguró que si los socios persisten en exigir drásticas subas del IVA a los medicamentos y la luz, o recortes de 1.800 millones de euros a las jubilaciones, el Gobierno y el parlamento atenienses dirán «no» en nombre de Grecia.
En tal caso, previno, no convocará elecciones anticipadas o un referéndum -como proponen los conservadores de Nueva Democracia, que negoció los acuerdos financieros que ahora se discuten- sino que asumirá personalmente, en cooperación con su gobierno y el parlamento, la «responsabilidad de decir no en nombre de Grecia».
Faymann recomendó un programa para Grecia que le dé una perspectiva de cinco años, para que «no tenga que estar todos los meses» con el problema de financiarse
El canciller austríaco, el socialdemócrata Faymann, intentó atemperar la situación. Austria es uno de los aliados de Alemania en la intransigencia frente a Grecia y la exigencia de que cumpla con las condiciones que le proponen el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea (CE) y el FMI.
Feymann señaló que en su encuentro con Tsipras obtuvo una serie de informaciones que demuestran la voluntad de Grecia de ofrecer medidas alternativas y de hacer reformas.
Agregó luego que pondrá todo su empeño en lograr un acercamiento de posturas entre Grecia y los acreedores y apoyará «a todos los que quieran alcanzar un compromiso».
Entre ellos, Faymann incluyó al presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, del que no dejó lugar a dudas de que «quiere una solución» pese a que fue quien encabezó el cierre de las negociaciones tras el retiro del FMI, que enconó el planteo griego.
Mientras que Tsipras explicaba que su gobierno busca hacer más sostenible el sistema jubilatorio y esto requería tiempo e impedía ejecutar el recorte que le exigían, Faymann dijo que no es partidario de que se sigan recortando las pensiones bajas.
«Los jubilados deben poder vivir de sus pensiones», hizo notar; sostuvo además que no son los recortes sino la inversión el instrumento adecuado para resolver las crisis junto a la lucha contra el fraude y la corrupción, dos campos en los que Tsipras le expuso sus planes.
Faymann recomendó un programa para Grecia que le dé una perspectiva de cinco años, para que «no tenga que estar todos los meses» con el problema de si puede financiarse.
A cambio, el país balcánico deberá emprender una serie de reformas profundas, como por ejemplo, en el sistema de recaudación fiscal, asunto en el que el gobierno de Syriza no está, en principio, en desacuerdo.
Los socios no coinciden totalmente en sus expectativas. Mientras que fuentes oficiales del Reino Unido declaraban «preparado» al país para la eventual salida del Euro por parte de Grecia, el ministro francés de Finanzas, Michel Sapin, en una entrevista publicada este miércoles por Le Figaro, recordó que «los tratados no prevén la posibilidad de que un país deje el euro» y pidió un acuerdo antes del 30 de junio.





