El 25 de Mayo de todos

Escribe Alejandro C. Tarruella
La Plaza de Mayo llena, las calles adyacentes llenas, la 9 de Julio mostrando la huella de los pasos de miles y miles de personas que caminaban dejando tras de sí, la alegría intensa de sentirse comprometidos con “el otro”. Cuatro días de reunión sin invitación previa, a la que cada cual se sumaba por propia decisión, señalan una vocación común y tal vez permitan saber porque miles de personas llegaron este 25 de Mayo hasta la Plaza Mayor de la República.
En días previos, las jornadas de recordación reunían a multitudes que asistían a actos preparados por organismos del Estado, consumo de producción regional y hasta comían en las calles. Centenares de familias, jóvenes, niños, estaban ahí. Muchos habían llegado de las provincias como aquel hombre de Rosario, que trajo a su familia y a los 53 años, venía a corroborar que su sentimiento de país no lo había traicionado aún en los momentos más duros de la historia reciente. Estaban la maestra sencilla con sus tres hijos, que unía la celebración, a su familia y a su labor de docente; los desaparecidos que sobrevivieron, los que nacieron en cautiverio, como Juan Cabandié y otros; todos tienen hoy un lugar en el país, reconocidos en su dolor y en la recuperación de sus derechos, entre ellos el de la justicia. Los trabajadores, los artistas, los escritores, los colectivos que representan a los nuevos derechos, y entre ellos más y más personas, militantes, simpatizantes y quienes quieran.
La devolución del sable corvo del Libertador San Martín, al Museo Histórico Nacional, fue otro hecho de estas jornadas. El paso de los granaderos marcaría, diría luego Cristina, la reconciliación del pueblo con el ejército sanmartiniano. Un episodio tal vez inesperado o no imaginado por el país.
A las 18,30 del 25 de Mayo, llegó Cristina Fernández de Kirchner para recordar el Día de la Patria y la asunción de Néstor Kirchner en 2003. Culminaba una semana en la que se inauguró el sitio de la Memoria en la ex ESMA, el Centro Cultural Néstor Kirchner como parte de una evocación que va a ser histórica. Pocas veces, un gobierno nacional, llega al fin de un ciclo de mandatos que cubre 13 años de gestión, con un apoyo tan amplio un profundo del conjunto de la ciudadanía.
En el silencio de las calles, adornadas por un murmullo que guardaba los secretos de un sentir común que se compartían en los gestos, se escuchó la voz de Cristina. “Este es un proyecto colectivo, no puede depender de una sola persona, depende de ustedes”, subrayó casi al iniciar su diálogo con la multitud y con quienes, detrás de las pantallas, estaban dentro de la reunión. Así como luego dijo “Va a pasar lo que ustedes quieran que pase”, porque los procesos políticos, los tiempos históricos de transformación nacional y popular, llevan impresos la decisión de las grandes mayorías.
Ella afirmó que «algunos buitres» resentidos y afuera de la renegociación de la deuda externa, «manejan medios de comunicación y organizaciones que atacan al país», y adelantó que los argentinos «deben estar tranquilos» porque ella va a seguir «defendiendo los intereses de la patria». Un punto central de un discurso con sugerencias: ella va a continuar su labor por el país, su misión de afirmar el camino histórico que se inició el 25 de Mayo de 2003. Después del acto, Estela de Carlotto se ilusionaba con un retorno de Cristina a la presidencia, en 2019.
Para llegar hasta este punto, hubo que reconstruir lo destruido y sus símbolos. Como el de la cruz de la basílica de Lujan, hecho referido por Cristina en sus palabras, que cayó de lo alto y quedó clavada en el piso en el 2001 como si indicara, precisamente, que algo se había derrumbado. Era el país del infierno al que aludía Néstor Kirchner cuando recordaba años después, que habíamos salido de ese punto de la destrucción al que había llegado la Argentina. «Quisiera ver cuantos presidentes se plantan como se plantó él en 2005 en Mar del Plata -en la Cumbre de las Américas- para decir en nombre de su país y de la región, que en la integración y no en la subordinación estaba el futuro», lo ponderó. Es mismo espíritu es el que recuperó y sostuvo las convenciones colectivas de trabajo, y las grandes obras que se realizan a lo largo y a lo ancho del país. Tampoco olvidó, reconocer el triunfo del Capitanich en el Chaco, en las PASO que ponen el rumbo a ser el próximo intendente de Resistencia, al tiempo que se ganaría también la gobernación.
Advirtió que hay que estar atentos, hizo referencia al triunfo en las Autonómicas de las opciones de izquierda en Madrid y Barcelona, donde es posible que dos mujeres ocupen los cargos mayores en esas ciudades. Y pidió atención respecto de hechos de inusitada violencia. Posiblemente, sean el fútbol y la incomprensible violencia que estalló en Monte Hermoso, sospechosa por lo eficaz de la destrucción en un pueblo pequeño. “Voy a seguir defendiendo los intereses del país”, en el marco de considerar que el actual modelo de país «es un proyecto colectivo».
«Los argentinos tenemos que acostumbrarnos a festejar todos los años el 25 de mayo», expresó también como que “los Derechos Humanos se incorporaron a la identidad democrática de los argentinos” desde 2003 en adelante. “Creo que forjamos una nueva concepción política. Tenemos una identidad democrática basada en los Derechos Humanos que abarca a todos los argentinos”, planteó en otro momento de su discurso. La multitud celebró sus palabras porque estaban representando la síntesis de una percepción común. La plaza continuó con su bullicio, reconociéndose en el acto de estar entre todos, en la celebración de un tiempo mejor, un paso en la huella de lo que vendrá.
Curiosamente, el juez Baltazar Garzón, hizo una síntesis de lo que percibió durante el acto: “Impresionante este acto multitudinario donde la presidenta ha sido muy clara y muy contundente con este período de 12 años que ha transformado a la Argentina”. El paso de las horas, dejó a la Plaza vacía pero sosteniendo el rumor de las voces que pisaron sus baldosas como un viento de esos que llegan del sur y traen otras voces y otros ecos.





