Reflexión después de una semana agitada

Escribe Daniela Bambill*, para InfoBaires24
El canto de las sirenas era uno de los obstáculos que debía sortear Ulises para cumplir su objetivo final y llegar a Ítaca, las sirenas endulzaban los oídos de los navegantes hasta enloquecerlos y lograr que se arrojen a su propia muerte.
La literatura está plagada de parábolas y metáforas que pueden trasladarse al cotidiano o al revés. Fernando Pessoa, poeta portugués, reflexionó alguna vez: “la literatura existe porque la vida no basta”.
Los discursos nos atraviesan diariamente, opositor, propio, con más o menos prensa, de acuerdo a los intereses en juego, sin importar el canal de transmisión ni el rol del emisor, los discursos van y vienen enmarañando de palabras cruzadas el amplio espectro que tenemos al alcance para analizar y tomar decisiones en consecuencia.
Ahora bien, ¿qué sucede con los discursos coyunturalmente convenientes? ¿hasta dónde se puede confiar en esas enunciaciones? ¿qué valorizamos más lo genuino o lo impostado a la hora de definir cuestiones?
En nuestro trajinar político, los militantes estamos expuestos al canto de las sirenas como lo estaban los hombres de Ulises. En su barco, éste optó por tapones de cera en los oídos para sus subordinados y así evitó que se suiciden en masa.
Ítaca queda todavía lejos, en el camino habrá más obstáculos por vencer. Nuestro barco debe llegar entero y con todos sus marinos a bordo. Nosotros no tenemos hoy tapones de cera y estamos expuestos al canto fatídico si no agudizamos las neuronas.
Sin lugar a dudas la sensación de estar atravesando momentos épicos quedará relegada un tiempo, los discursos genuinos no serán la marca registrada como nos ha sucedido estos años, pero la nave Patria no se detiene y nosotros tenemos la obligación de continuar el camino por las conquistas, por los sueños y por el futuro que debemos construir. Sigamos.





