
Un lustro lleva privada de su legítima libertad la dirigenta de la agrupación barrial, TUPAC AMARU, Milagro Sala. Su situación se debió a procesos judiciales alterados por orden del Gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, en consonancia con el cuestionado Tribunal Superior de Justicia, local, según hace notar la Carta Abierta publicada, compartida y firmada por referentes políticos de todo el país quienes exigen la libertad de MILAGRO.
Casi dos mil personas estamparon sus firmas para que Milagro Sala sea puesta en Libertad. Jorge Ferraresi (ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat del Gobierno Nacional), Dora Barrancos (asesora presidencial), Julio Alak (Ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires), Cristina Caamaño (Interventora de la Agencia Federal de Inteligencia), Horacio Pietragalla (Secretario de Derechos Humanos de la Nación), Adriana Puiggrós (asesora presidencial), Mayra Mendoza (Intendenta de Quilmes), Paula Español (Secretaria de Comercio Interior), las senadoras nacionales Nancy González y Beatriz Mirkin, los diputados nacionales por el Frente de Todos, Eduardo Valdés, Mónica Macha, Lucía Corpacci, Paula Penacca y el dirigente social Juan Grabois (Frente Patria Grande) por citar algunos de los y las firmantes.
Cabe recordar que la Corte Suprema de Justicia de la Nación debe resolver el recurso de queja presentado por los abogados de Milagro Sala, anular el juicio en su contra conocido como “pibes villeros” y ordenar la libertad inmediata.
CARTA POR LIBERTAD PARA MILAGRO SALA
«Este 16 de enero se cumplen 5 años de la detención arbitraria de Milagro Sala. Desde entonces hasta hoy continúa detenida, en el último tiempo con prisión domiciliaria, al igual que otros compañeros y compañeras de su organización.
A través de esta carta y de las actividades que se realizarán en distintos lugares del país para denunciar esta injusticia, nos proponemos: dar a conocer el proceso ilegítimo de detención y persecución de la organización que Milagro lidera, denunciar ante la Justicia la vulneración a los derechos humanos y civiles, exigir el justo proceso y la libertad de Milagro y las compañeras detenidas, y abrazar de solidaridad a quienes durante todos estos años fueron criminalizados por su compromiso con el pueblo pobre.
La persecución política, judicial y mediática a la que es sometida Milagro Sala y sus compañeros de la Organización Barrial Túpac Amaru tiene una autoría intelectual política y judicial clara: Gerardo Morales y el Tribunal Superior de Justicia de Jujuy. Y un objetivo bien determinado:diezmar la organización popular que logró quebrar el monopolio en la obra pública de vivienda y construir presupuestos participativos en la materia, que puso en jaque al sistema político y económico jujeño al denunciar pactos mafiosos con la última dictadura cívico militar y que dios prioridad y protagonismo a las personas más excluidas, indígenas, desocupados y desocupadas, jóvenes, como sujetos de derechos y de transformación social. Milagro Sala está presa en Jujuy por ser una dirigenta política que enfrentó al poder. Está presa por ser mujer, negra y luchadora.

A cinco años de aquel fatídico sábado hay que reconocer que Gerardo Morales logró uno de sus objetivos: eliminó formas de organización colectivas reivindicativas de derechos de sectores humildes, derivado de la desarticulación de la Tupac Amaru. Pero no logró quebrar moral y políticamente a Milagro. Ella y la organización continúan de pie.
En estos 5 años también lograron acusarla de ser autora de delitos penales: asociación ilícita, fraude en perjuicio de la administración pública y extorsión.
Lograron sentarla en el banquillo de las acusadas, que vaya a la cárcel, que en la prensa nacional e internacional su obra y su figura sea denostada, pero también reivindicada y conocida.
Sin embargo, Milagro nunca conoció de qué se la acusaba. El auto de requerimiento de juicio no contiene indicación de fechas, ni modos de comisión de los delitos que le imputaban. Milagro llegó a juicio sin conocer concretamente porqué estaba sentada frente a un tribunal.
La falta de claridad y sorpresa constante sobre los hechos de la acusación contra Milagro fue continua y no fue
despejada en las instancias superiores de revisión. Tampoco le permitieron incorporar pruebas periciales, docu mentales y testimoniales de descargo. El Tribunal Oral en su resolución del 27 de junio de 2018 rechazó la totalidad de la prueba pericial y documental ofrecida y admitió la declaración de solo 6 testigos sobre los 83 ofrecidos.
Milagro fue excluida del debate oral por más de 60 días, desde el 30 de agosto al 6 de noviembre de 2018. La expulsión se dispuso por un hecho que ocurrió fuera del tribunal, en el marco de otra causa, y no puso en riesgo la continuidad del juicio.
El tribunal de juicio negó categóricamente cualquier tipo de registro de las audiencias, lo que impidió dar a conocer extensamente su descargo y las irregularidades del proceso denunciadas. Impidió la presencia de la prensa (salvo declaración jurada de confidencialidad) y la toma de notas o registros: ni lápiz ni papel.
Para quienes suscribimos esta carta, personas dedicadas a la función pública en los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales nacionales y provinciales, referentes políticos, dirigentes sociales y sindicales, profesionales y personas comprometidas con los derechos humanos y la democracia, la libertad de Milagro es urgente. Desde nuestro más profundo compromiso con la República y el Estado de Derecho, exigimos las debidas garantías constitucionales que requiere todo proceso penal, y afirmamos nuestra vocación de promover y concretar una sociedad con pleno y efectivo acceso a derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.
Tras cinco años de su detención arbitraria decimos Libertad a Milagro.
Por una democracia sin presos políticos.





