El museo de la Casa Rosada «reconcilia» a dictadores con demócratas

En sintonía con la ideología macrista, que reclama «memoria completa» y «reconciliación», el Museo de la Casa Rosada no distingue entre dictadores y demócratas. Se incorporó una vitrina con objetos de Pedro Eugenio Aramburu, líder del golpe de Estado que derrocó a Juan Domingo Perón en septiembre de 1955 (previo bombardeo de la Plaza de Mayo, en junio) y se propuso como principal objetivo de su gestión el exterminio del peronismo.
Ya hace tiempo que el propio Mauricio Macri había adelantado que en el museo se verían «recuerdos de todos los Presidentes, con seriedad, con ecuanimidad, respetando la diversidad».
Pero lo que Macri llama «respetar la diversidad» es en realidad no respetar la historia. En la vitrina especial dedicada a Pedro Eugenio Aramburu, al dictador lo llaman «Presidente», sin ninguna aclaración sobre cómo llegó al poder. Tampoco se mencionan los bombardeos a la Plaza de Mayo, ni el concepto de la llamada «Revolución Libertadora».
La sección, en la que se exhibe un reloj, una boina, un llavero y una foto de Aramburu haciendo el paso de mando a Arturo Frondizi, se llama «La República Condicionada, 1955-1983».
Como si todo fuera lo mismo, en el Museo de la Casa Rosada (ex Museo del Bicentenario), dependiente de Presidencia de la Nación, no se distingue qué presidentes accedieron al poder mediante golpes de Estado y quiénes lo hicieron a través del voto popular.
En el sector dedicado a la última dictadura militar hay un pañuelo de Madres de Plaza de Mayo, una escultura sobre las Islas Malvinas y una foto de la asunción del dictador Lepoldo Galtieri, junto a Videla y Viola, los tres riéndose. Por supuesto, en ningún lugar del museo se menciona a los 30 mil desaparecidos.





