Placas tectónicas en Europa, una de las lunas de Júpiter


 

Por: Guillermo Magadán

 

 

 

Alguna de las cicatrices en la superficie de Europa podrían ser resultado de la subducción de las placas.
Alguna de las cicatrices en la superficie de Europa podrían ser resultado de la subducción de las placas.

 

La NASA no tiene en la actualidad, planes oficiales para una misión a la luna de Júpiter, cuya corteza helada cubre un océano acuático en el que teóricamente podría existir vida. Pero impulsado por un creciente interés del Congreso y varios descubrimientos recientes, la agencia espacial está evaluando ideas para un posible envío de una misión a Europa. Las posibilidades van desde una sonda robótica hasta un orbitador que se dirija hacia Júpiter, diseñado cuidadosamente para explorar Europa durante muchos años.

 

 

 

La oleada de entusiasmo es impulsada por la última gran noticia, que la NASA informó el pasado 7 de septiembre, acerca de la posibilidad de que en la luna joviana podría haber placas gigantes de hielo y placas tectónicas, una superficie bastante similar a la de la Tierra. Tal geología activa sugiere que la superficie helada de Europa está conectada a su océano enterrado bajo hielo, y la suposición de que en él existen sales, minerales y tal vez incluso, vida microbiana.

Simon Kattenhorn, geólogo de la Universidad de Idaho en Moscow, y Louise Prockter, científico planetario del Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins en Laurel, Maryland, hicieron el descubrimiento después de peinar la superficie de Europa a través de imágenes de la nave espacial Galileo de la NASA, que orbitó Júpiter desde 1995 a 2003. La mayoría de las imágenes de Europa son bastante borrosas, pero Kattenhorn y Prockter se enfocaron en una de las pocas regiones de la luna de la que existen imágenes de alta resolución.

Trataron las imágenes como si fueran piezas de un rompecabezas geológico gigante, con crestas, bandas y otras características que revelan cómo se han dividido y separado por los movimientos de su corteza terrestre, y trataron de recrear la forma en que la superficie de Europa se había transformado con el tiempo. “Cuando colocamos todas las piezas juntas nuevamente, había un gran agujero en la reconstrucción, una especie de espacio en blanco”, dice Kattenhorn. Al revelarse la parte faltante, los científicos llegaron a la conclusión, que debe haber sido succionada hacia abajo en el interior de la luna.

Kattenhorn y Prockter creen que en Europa existe un sistema de placas tectónicas con un “caparazón” de hielo de pocos kilómetros de espesor. Cuando una placa choca con otra y comienza a hundirse hacia abajo, se funde y se incorpora en el hielo subyacente, propone el dúo.

Pero, sin imágenes de alta resolución, los investigadores no pueden decir si procesos de subducción también podrían estar ocurriendo en otros lugares. Si resulta ser un proceso común, podría significar que en la Luna podrían existir compuestos amigables para la vida entre la superficie y la profundidad, lo que aumenta considerablemente la posibilidad de que su océano sea habitable, dice Michael Bland, un científico planetario del Geological Survey en Flagstaff, Arizona.

El descubrimiento se suma al entusiasmo que se desató en diciembre, cuando los científicos reportaron penachos de vapor de agua saliendo a borbotones en el polo sur de Europa. Las columnas no se han visto desde entonces, y podrían o no estar relacionados con el sistema de placas tectónicas. La NASA tiene que averiguar ahora qué tipo de misión exploratoria podría ser la más eficaz para confirmar estos descubrimientos.

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