España: El 28,6% de la población en riesgo de exclusión y no logra cubrir necesidades básicas


En España, casi un tercio de los habitantes tiene dificultades para cubrir sus necesidades básicas y, quizás por eso, hay voces que a la crisis prefieren llamarla estafa. La pobreza crónica es la herida abierta más sangrante que ha dejado la crisis.

La OCDE publicaba su informe ‘Estudios Económicos: España 2017’. En él, se reconoce que «la crisis ha dejado cicatrices que menoscaban el bienestar», y destaca los «niveles elevados de desempleo, pobreza y desigualdad». El 28,6% de la población española está en riesgo de exclusión social y tiene problemas para cubrir sus necesidades básicas, según los últimos datos de la ‘Encuesta de Calidad de Vida’ realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), publicada en 2015. Un 6,4% de la población -casi tres millones de personas- no tiene para comer carne o pescado al menos cada dos días, o no consigue irse de vacaciones al menos una semana al año, o no puede permitirse una lavadora.

Según asegura la OCDE en el mencionado estudio publicado esta semana, «la pobreza también ha aumentado, debido principalmente a la falta de empleo de calidad que proporcione suficientes horas de trabajo remunerado y unos ingresos adecuados». En 2016, el empleo entre los menores de 35 años siguió cayendo y los trabajos temporales suponen el 26,5% del total, el mayor promedio de los países de la OCDE después de Polonia. Jesús Ruiz echa sus propias cuentas: «El 47% de las 1.700 personas que vinieron en 2015 a ASSIS no tenía ingresos». La sólida recuperación económica no llega a todas las casas: hay 1.400.000 hogares en España con todos sus miembros desempleados.

FACUA publicó a finales de 2014 una encuesta a 28 supermercados y solo nueve respondieron a qué hacían con los alimentos que no vendían. La mayoría ocultó si llevaba a cabo políticas sociales corporativas para donar alimentos o si, en su lugar, los tiraba a la basura. «La Comisión Europea dice que es un 5% del total, pero es imposible. El porcentaje debe de llegar al 30%». Para hacer ese cálculo, Bruscas se basa en los datos extraídos de uno de los primeros supermercados en publicar las cifras de la comida que despilfarra, Tesco, en el Reino Unido: «Si eso es lo que tiran ellos, no tengo por qué pensar que aquí tiramos menos».

Lo cierto es que en Francia hace un año que es ilegal que los supermercados tiren comida; mientras al sur de los Pirineos los contenedores de basura se nos llenan de alimentos deperdiciados noche tras noche. Eso sí, la OCDE pronostica para España un crecimiento del 2% en 2017 y 2018.(Fuente:Gerardo Santos/http://kaosenlared.net)

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