Memoria, Verdad y Justicia: LA MASACRE DE CALLE CATRIEL
Un ejercicio de la memoria que vincule las luchas del pasado con los derechos del presente

La reconstrucción de los hechos demuestra que no se trató de un enfrentamiento, como intentaron fraguar los partes oficiales de la época, sino del fusilamiento premeditado y brutal de cuatro militantes políticos y sociales: Zulma Matzkin, Pablo Fornasari, Juan Carlos Castillo y Manuel Tarchitzky.
RECUERDOS FAMILIARES

“Para mí es un héroe”, expresó Clara Tarchitzky a poco de cumplirse 50 años del secuestro y asesinato de su hermano, Manuel. (Nota Publicada el pasado 23/3/2026 en Frente a cano)
Clara tenía 15 años recién cumplidos cuando esa noche del 20 de julio de 1976 un grupo de personas irrumpió en su casa de Dorrego y Alsina buscando a su hermano Manuel Tarchitzky, graduado del Instituto Balseiro y docente de la Universidad Nacional del Sur.
“Entraron unas 10 personas armadas, parapoliciales, no vestidos como soldados, nos repartieron y nos llevaron a otros ambientes. Me apuntaron en la cabeza y no me dejaron mover mientras ellos revisaban la casa”, comenzó a relatar en comunicación con Radio Altos Clara Tarchitzky, desde Israel donde vive hace 49 años.
Contó que a su papá lo obligaron a decirle dónde estaba su hijo, quien no estaba escondido sino que se encontraba cuidando el depósito propiedad de su tío que estaba de viaje. “Mi papá les tuvo que dar la dirección, nos arrancaron los teléfonos y nos dijeron que nos dejaban a una persona cuidándonos, así que nos quedamos sentados en la casa. Después de un par de horas mi papá salió a denunciar la desaparición de mi hermano y nunca más lo vimos”, agregó.
El 20 de septiembre de 1976 les avisaron que Manuel, quien militaba en la Juventud Peronista, había muerto en un enfrentamiento, que años después su familia supo que esa versión era falsa. “Vimos el informe del médico forense después de muchísimos años y supimos que lo habían asesinado a él y a los demás”, señaló.
Manuel junto a Juan Carlos Castillo, Pablo Fornazari y Zulma Matzkin fue asesinado el 4 de septiembre en Catriel 321, conocida como la Masacre de Catriel. Se había informado, de hecho las crónicas del diario La Nueva Provincia así lo reflejan, que los cuatro habían fallecido en medio de un enfrentamiento. Pero habían sido fusilados. Antes habían estado secuestrados en el centro clandestino de detención y tortura La Escuelita.
“El lugar donde lo mataron a Manolo estaba muy cerca de nuestra casa; nosotros escuchamos tiros en la mitad de la noche, por supuesto que no sabíamos que era él”, precisó.
Clara afirmó que en su familia se sigue hablando de lo ocurrido con Manolo: “Mi hermano para mí y para mis hijas es un héroe y así quiero que lo recuerden y lo conozcan”.
En su caso, lo ocurrido ese invierno de hace 50 años significó el paso de la niñez a la adultez. “No puedo decir que la familia se desarmó, pero pasó a ser otra cosa. Pasamos siempre con la sombra y con la esperanza atrás. Yo no lo volví a ver a mi hermano, no vi el cuerpo de él, no estuve en el entierro; entonces eso me deja la esperanza de que algún día, quizás, golpee nuevamente la puerta. Él es parte de nosotros”.
“Hay mucha gente en la Argentina que todavía habla de él, conocieron la persona que era. Él me llevaba casi 13 años, era como un papá para mí. Y hasta hoy en día hablar de él es como que perdí a mi papá”, expuso.
HISTORIAS ENGANCHADAS EN LA MILITANCIA DE UNA JUVENTUD QUE BUSCÓ LA JUSTICIA SOCIAL

Alejandro Tomás MÓNACO era pareja de Zulma MATZKIN, quien había sido ultimada el 4 de septiembre de 1976 en el hecho conocido como la masacre de Catriel, y cuyo caso forma parte del objeto procesal de esta causa, junto a los de Pablo Francisco FORNASARI, Juan Carlos CASTILLO y Manuel Mario TARCHITZKY.
María Luisa BUFFO había sido la pareja de Jorge RIGANTI, también militante peronista, ultimado en la ciudad de La Plata.
La persecución en el medio local sufrida por las víctimas –sindicadas por los organismos de inteligencia, por lo menos desde el año 1974, como militantes de la JUP y de Montoneros – las había motivado a radicarse en la ciudad de La Plata.
El secuestro de las víctimas tuvo lugar en esa ciudad entre los meses de mayo y junio de 1977.
De acuerdo a lo que pudo reconstruirse del derrotero posterior, GARZA y MÓNACO transitaron por centros clandestinos que funcionaron en la Base Naval Puerto Belgrano, para ser posteriormente luego en el CCDT “La Escuelita”.
Esta última circunstancia pudo determinarse a través del testimonio de la víctima sobreviviente Carlos Raúl PRINICPI, quien afirmó que, estando cautivo en este último lugar clandestino, “…en un momento… me llevan para que esté con dos compañeros de Bahía Blanca que estaban en La Plata y habían caído allá y los habían traído a la Marina según lo que ellos decían, teóricamente lo que querían que hiciéramos era el organigrama de la organización, lo que no tiene lógica.
Ellos eran: un chico era de Tres Arroyos, de apellido GARZA y le decían ‘Pecoso’ ese chico se va de Bahía cuando yo empezaba a militar. El otro era el ‘Tano’ DEL MONACO, de quien creo que sus padres tenían una fábrica de construcciones premoldeadas. Creo que nos reunieron en la casilla, ahí los ví porque nos sacaron las vendas y creo que las esposas…”.
Alejandro Tomás MÓNACO fue asesinado el 3 de agosto de 1977 en la ciudad de Paraná, junto a Darío Miguel VALIÑO y Felipe GUERRA. La noticia fue publicada en el diario “La Nación”.
El 23 de agosto del mismo año, fueron ultimados María Luisa BUFFO y José Antonio GARZA, en la localidad de Diamante de la misma provincia, tras la fachada de un enfrentamiento producido en el marco de un control de ruta.





