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La economía pública como motor de reconstrucción nacional  

Del asistencialismo al protagonismo productivo: pensar la economía como instrumento de protagonismo popular en la realización de otra Argentina.

Escribe: Ali Reza Peralta¹ Introducción: Pensar la economía desde los márgenes hacia el centro.  

La Argentina enfrenta desde hace décadas un nudo estructural caracterizado por pobreza persistente, inflación crónica y alta concentración económica. En este escenario, el presente trabajo plantea una tesis: no existe proyecto nacional viable con exclusión social, y la inclusión no puede reducirse al consumo subsidiado, sino que debe expresarse como protagonismo productivo.

Pensar la economía como instrumento de protagonismo popular en la reconstrucción de la Argentina constituye el núcleo de lo que denominaremos Régimen Federal de Economía Pública (REFEP): un sistema de empresas testigo, de carácter mixto y gestión colegiada, orientado a convertir a los sectores populares en actores determinantes del desarrollo. Este artículo analiza sus implicancias teóricas y los desafíos para su implementación.

El diagnóstico: dos modelos en disputa sobre la economía popular.

Se parte de una diferenciación conceptual que atraviesa el debate público contemporáneo. La “economía popular” admite al menos dos interpretaciones antagónicas:

 

  1. La visión asistencialista dominante.

Consiste en iniciativas productivas y mercantiles concebidas para la subsistencia de los sectores más vulnerables. Si bien resultaron funcionales en los períodos más agudos del neoliberalismo, su institucionalización como política permanente produce efectos regresivos: consolida a los sectores populares como consumidores pasivos dependientes de ingresos sociales o asistencia directa.

 

En este punto, se sostiene que aquello que resulta legítimo en contextos de emergencia deviene perjudicial cuando se prolonga más allá del mediano plazo. El riesgo es la cristalización de un rol fijo para los excluidos: el de receptores de ayuda, no de generadores de riqueza.

 

La naturalización del asistencialismo como política permanente conlleva costos medibles. Mientras la inversión estatal en economía popular supera en una proporción de 10 a 1 a los programas de inserción en empleo formal, el Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular (Renatep) contabiliza 3.225.268 inscriptos, de los cuales 57,8% son mujeres y 64,3% tienen entre 18 y 35 años (Ministerio de Desarrollo Social, 2023). Se trata de un sujeto productivo que, como advierte Chena (2018), “se inventó un nuevo modo de producción autoorganizado” ante la “insuficiencia crónica de empleo en el capitalismo financiero”. No obstante, las políticas de Economía Social, Solidaria y Popular implementadas entre 2001 y 2019 evidenciaron una tendencia hacia la “asistencialización e individualización de las protecciones sociales” (Hintze, 2020), debilitando los componentes asociativos. El riesgo, en términos de Coraggio (2011), es consolidar una forma de “reinserción de sectores excluidos al mismo régimen económico que los excluyó”.

 

  1. La visión protagónica: economía popular como proyecto nacional.

En contraposición, se define la economía popular como la incorporación masiva y protagónica de los excluidos en tanto actor fundamental del desarrollo social, cultural, económico, ético y moral de la nación.

El cambio de paradigma es sustantivo: los excluidos dejan de ser conceptualizados como un problema a administrar por el Estado para constituirse en solución productiva. La inclusión real, por tanto, no se dirime en el acceso al consumo subsidiado, sino en la participación orgánica y determinante en el modelo nacional y en la arquitectura del poder que lo sustenta. El REFEP aparece aquí como la herramienta institucional capaz de traducir ese protagonismo en empresas, empleo registrado y soberanía productiva.

El REFEP: arquitectura institucional de un nuevo régimen.  

El instrumento propuesto es el Régimen Federal de Economía Pública (REFEP). No se trata de un plan social ni de una política sectorial, sino de la base de un nuevo régimen político y social.

 

  1. Definición y composición.

El REFEP se estructura como un sistema de empresas testigo con tres rasgos distintivos:

  • Mixtas: articulan Estado, cooperativas de trabajadores y organizaciones sociales.
  • De gestión colegiada: la dirección es compartida entre gobierno, sectores populares y sectores productivos².
  • Federales: se despliegan en todas las ramas de actividad y a lo largo de la cadena de valor, con anclaje territorial.
  1. Objetivos estratégicos del REFEP.

Se identifican al menos siete finalidades que articulan macroeconomía, desarrollo regional y política social:

  1. Diversificar la oferta de bienes y servicios en todas las ramas de actividad. El REFEP procura desarticular la concentración económica y el desabastecimiento de productos esenciales mediante empresas testigo mixtas, con el objetivo de generar competencia efectiva frente a oligopolios e incidir en la formación de precios.
  2. Fortalecer los procesos de innovación científico-técnica con participación del sistema nacional. La propuesta integra al INTA, INTI, INIDEP y a las universidades nacionales al aparato productivo, planteando la incorporación orgánica de la ciencia y la tecnología al diseño y mejora de bienes y servicios.
  3. Sustituir importaciones en sectores estratégicos. Se busca reducir la dependencia externa y aumentar la soberanía económica mediante capacidades locales y encadenamientos regionales.
  4. Facilitar los procesos de encadenamiento productivo para robustecer las economías regionales. El REFEP se concibe como herramienta de federalismo productivo, procurando que cada provincia agregue valor en origen.
  5. Crear empleo masivo de calidad. Las empresas mixtas deben generar trabajo registrado, con derechos laborales y trayectorias de carrera. Este objetivo requiere etapas de incubación, formación y consolidación según rama y región.
  6. Impulsar experiencias de autogestión público-privada bajo una administración responsable de los beneficios. Se propone un modelo de gestión colegiada donde los beneficios se administran con criterios de reinversión, desarrollo comunitario y sostenibilidad.
  7. Liberar progresivamente al Estado de la obligación de grandes inversiones en asistencia social directa. El horizonte es transformar la matriz de la política social, reconvirtiendo recursos en capital de trabajo, infraestructura y salario productivo.

La lógica subyacente es disputar el mercado a través de la ampliación de la oferta con nuevos actores. Este proceso enfrenta resistencias de sectores concentrados, por lo que requiere respaldo popular organizado y marcos legales de protección.

 

Fundamentos teóricos: soberanía, participación y desmonopolización.  

Desde una perspectiva académica, la propuesta se sitúa en la intersección de tres corrientes:

  1. Pensamiento nacional y latinoamericano. Recupera la idea de “proyecto nacional” como síntesis de soberanía política y económica, añadiendo un componente de participación de todos los sectores sociales. La referencia a lo latinoamericano remite a experiencias de integración productiva soberana como la CELAC, UNASUR o el Banco del Sur (García Delgado, 2019).
  2. Crítica a la administración progresista de la crisis. Se interpela a las gestiones que se limitan a contener el deterioro social. El REFEP representaría el tránsito de la contención a la reconstrucción.
  3. Economía social y solidaria, con escala. Se reconoce el valor de ferias y mercados concentradores, pero se advierte que no constituyen una solución estructural sin condiciones para el crecimiento. El REFEP apunta a proveer dicha escala.

Inflación, oligopolios y precios justos: el abordaje del REFEP.

Uno de los aportes específicos del trabajo es la lectura del problema inflacionario. Se coincide con el diagnóstico que identifica al “abuso de posición dominante” como causa central de la inflación (Basualdo, 2017). No obstante, la alternativa no se reduce a control de precios ni a acuerdos voluntarios.

La propuesta consiste en crear competencia real mediante empresas testigo público-cooperativas que ofrezcan bienes y servicios de calidad a precios justos. Para desmonopolizar, enfrentar la inflación y crear empleo de calidad, resulta imprescindible combinar producción a escala, tecnología y comercialización alternativa.

 

El REFEP en clave Argentina: inflación, federalismo y economías regionales.

La propuesta dialoga con tres nudos históricos de la economía argentina:

  1. Inflación estructural y formación de precios. Según datos del INDEC (2025), en los últimos 20 años Argentina convivió con inflación de dos dígitos y fuerte concentración en alimentos, bebidas y limpieza. El REFEP busca incidir sobre el “abuso de posición dominante” creando competencia desde empresas testigo. El fenómeno es reconocido incluso por actores del mercado concentrado: Coca-Cola advirtió ante la SEC que “la persistencia de la hiperinflación en la Argentina podría afectar negativamente nuestra situación financiera” (Coca-Cola Company, 2024). Entre enero de 2023 y diciembre de 2025, la inflación acumulada fue de 791,62% (INDEC, 2026), fenómeno que Johnson & Johnson clasifica como “economía altamente inflacionaria” (Johnson & Johnson, 2024). Con 361.500 empresas privadas y un promedio de 12,9 asalariados, Argentina presenta una densidad empresarial inferior a la de países de la OCDE (Ministerio de Economía, 2025). Crear empresas testigo implica ampliar la base productiva en un contexto donde la informalidad laboral alcanza el 44,2% (INDEC, 2025).
  2. Federalismo productivo vs. centralismo porteño. El 80% del PBI industrial se concentra en CABA, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe (CEPAL, 2023). Para provincias como Jujuy, esto implica ser proveedoras de materia prima con bajo agregado de valor local. El carácter federal del REFEP procura radicar empresas mixtas en cada región, integrando al INTA, INTI y universidades nacionales para industrializar en origen.
  3. Economías regionales y transición pos-asistencialismo. En el NOA, más del 35% de los hogares recibe transferencias directas (UNICEF, 2024). El REFEP propone reconvertir parte de esos recursos en capital de trabajo para cooperativas regionales. Caso ilustrativo: Una empresa testigo mixta de alimentos en Jujuy podría articular caña de azúcar, cooperativas de productores de la Quebrada y la Puna, y laboratorios de la UNJu. Este tipo de experiencias debería escalonarse: etapa 1, agroindustria alimentaria; etapa 2, bioinsumos; etapa 3, biotecnología.

El sujeto político: de excluidos a cogestores del poder.  

El artículo formula una tesis política: el núcleo del nuevo régimen es político-social antes que técnico. Se estructura en tres ejes:

  1. Redistribución del poder económico: los sectores populares no demandan planes, sino participación en el directorio de la economía nacional.
  2. Nuevo contrato federal: el REFEP procura revertir la concentración geográfica de la producción y alcanzar cadenas de valor regionales.
  3. Estado–ciencia–trabajo: la incorporación de INTA, INTI, INIDEP y universidades implica que la innovación se materializa en bienes concretos gestionados por trabajadores.

Tensiones, preguntas y agenda abierta.  

Toda propuesta contrafáctica abre debates. El REFEP obliga a discutir:

  1. Gobernanza: mecanismos de transparencia y control social para evitar burocratización o captura partidaria.
  2. Financiamiento: origen del capital inicial y rol de la banca pública, el BCRA y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad.
  3. Productividad: condiciones para que las empresas mixtas alcancen escala y eficiencia sin subsidios permanentes.
  4. Marco legal: reformas a la Ley de Cooperativas 20.337, la Ley de Compre Argentino y la Ley de Sociedades.
  5. Transición: mecanismos para transitar de la asistencia masiva a la participación productiva sin desproteger en el corto plazo.

Coraggio (2011) advierte que cuando las innovaciones “se amparan en particularismos” pueden sufrir “merma de impulso   debido al cambio en la correlación de fuerzas políticas”. Por ello, el REFEP requiere un andamiaje legal que articule la Ley 20.337, la Ley 27.118 de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar y un nuevo pacto de coparticipación. Sin esa base federal y legal, las empresas testigo corren el riesgo de devenir “respuestas focalizadas, asistencialistas y/o esporádicas” (Coraggio, 2011).

 

Conclusión: Reconstruir la Argentina desde el protagonismo popular.  

El aporte central del trabajo radica en desplazar el eje del debate. La economía popular no es la denominación técnica de la pobreza administrada, sino la clave para reconstruir la Argentina sobre bases de soberanía y justicia social.

El REFEP sintetiza esa visión: transformar la necesidad en potencia, el territorio en cadena de valor y al excluido en protagonista del poder económico. La pregunta que este artículo deja abierta es si la Argentina está dispuesta a concebir su economía como instrumento de protagonismo popular. Resta delinear una visión de etapas por sector y complejidad: iniciar con alimentos, textil y construcción; avanzar hacia energía y metalmecánica; y consolidar tecnología y servicios complejos, calibrando inversión y formación según cada rama.

 

Notas 

¹ Director de la Academia del Pensamiento Estratégico y su canal de streaming ApeTv.

² Se entiende por “sectores productivos” a las pymes regionales, universidades e institutos de ciencia y tecnología que se integran a la empresa mixta como socios estratégicos o tecnológicos, aun cuando no aporten capital en sentido tradicional.

 

Referencias 

 

Basualdo, E. M. (2017). Endeudar y fugar: Un análisis de la historia económica argentina, de Martínez de Hoz a Macri. Siglo XXI Editores.

 

CEPAL. (2023). Panorama de las economías regionales en Argentina. Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

 

Chena, P. I. (2018). La economía popular y sus modos de organización. En E. Pérez & A. García (Eds.), Trabajo y producción de la economía popular (pp. 45–68). CITRA.

 

Coca-Cola Company. (2024). Form 10-K Annual Report 2023. U.S. Securities and Exchange Commission.

 

Coraggio, J. L. (2011). Economía social y solidaria: El trabajo antes que el capital. Abya-Yala.

 

García Delgado, D. (2019). El neoliberalismo tardío: Teoría y praxis. FLACSO Argentina.

 

Hintze, S. (2020). Políticas sociales y economía popular en Argentina 2001-2019: entre la inclusión y la asistencialización. Revista de Ciencias Sociales, *33*(47), 89–112.

 

INDEC. (2025). Mercado de trabajo: Tasas e indicadores socioeconómicos. Instituto Nacional de Estadística y Censos.

 

INDEC. (2026). Índice de precios al consumidor: Informe técnico diciembre 2025. Instituto Nacional de Estadística y Censos.

 

Johnson & Johnson. (2024). Annual Report 2023.

 

Ministerio de Desarrollo Social. (2023). Informe Renatep: Caracterización de trabajadores y trabajadoras de la economía popular. Gobierno de la Nación Argentina.

 

Ministerio de Economía. (2025). Mapa productivo pyme: Densidad empresarial y empleo. Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo.

 

UNICEF. (2024). Pobreza monetaria y privaciones no monetarias en niñas, niños y adolescentes en Argentina. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

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