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“Estamos acá”: Vanina Ojeda reivindica la presencia viva del pueblo Selk’nam en Tierra del Fuego

“Nos guste o no a algunos, les pese a quien les pese: estamos acá”.

La referente Selk’nam de Ushuaia cuestionó las miradas que continúan ubicando a los pueblos originarios en un pasado cerrado y llamó a recuperar la historia desde la memoria de las familias y comunidades que mantienen viva su identidad en toda la provincia. Desde sus redes sociales @vaninaojeda_selknam_ona efectúo una profunda reflexión sobre identidad, memoria y territorio.

 “Nos guste o no a algunos, les pese a quien les pese: estamos acá”.

La frase de Vanina Ojeda resume el sentido de una profunda reflexión sobre la identidad, la memoria y la presencia actual de los pueblos originarios en Tierra del Fuego. Desde su pertenencia Selk’nam y su historia familiar, Ojeda cuestiona las miradas que todavía presentan a los pueblos originarios como parte de un pasado terminado o los ubican dentro de límites territoriales que no existían cuando esas comunidades ya habitaban y recorrían la isla.

Para Ojeda, hablar de los pueblos originarios desde las actuales divisiones entre Río Grande, Tolhuin y Ushuaia implica desconocer una historia territorial anterior a las fronteras administrativas.

“Antes de las divisiones administrativas, de las fronteras y de los mapas impuestos, nuestros pueblos ya existían en este territorio”, sostiene.

En esa Tierra del Fuego anterior a los mapas actuales, señala, existían recorridos, vínculos, intercambios, familias y una memoria compartida que atravesaba distintos puntos del territorio y los canales.

Una identidad que atraviesa toda la provincia

Uno de los principales ejes de su planteo es la necesidad de dejar de pensar a los pueblos originarios exclusivamente desde categorías territoriales rígidas.

“Soy Selk’nam de Ushuaia”, afirma Ojeda, pero inmediatamente amplía esa pertenencia hacia una historia familiar que atraviesa toda la provincia.

Primos, tíos, hermanas, hermanos, sobrinas, sobrinos, hijas, hijos, nietas y nietos Selk’nam forman parte de una comunidad familiar que, según explica, tiene presencia en Ushuaia, Tolhuin y Río Grande.

“Estamos en Ushuaia, en Tolhuin, en Río Grande; estamos en cada lugar donde nuestras familias han sostenido la memoria, la identidad y la lucha”, expresa.

Para Ojeda, esa presencia cuestiona una mirada que continúa ubicando a los Selk’nam y a otros pueblos originarios únicamente en los libros de historia.

“No somos una fotografía antigua, un capítulo cerrado ni una referencia del pasado. Somos presente. Somos continuidad. Somos comunidad”, afirma.

“Si vamos a hablar de historia, hablemos con seriedad”

La reflexión también plantea una discusión sobre la manera en que se construyen los relatos acerca de los pueblos originarios.

Ojeda advierte sobre el riesgo de reducir esas historias a etiquetas simples o interpretaciones realizadas desde miradas externas, sin incorporar la voz de las propias familias y comunidades.

“Muchas veces se hace desde libros, conversatorios o discursos de personas que no conocen nuestra historia viva, nuestras familias ni nuestras comunidades”, señala.

En ese marco, sostiene que cualquier conversación sobre la historia de los pueblos originarios debe contemplar procesos históricos como el despojo territorial, la violencia, las persecuciones, el silenciamiento y los intentos de exterminio.

Para la referente Selk’nam, detenerse únicamente en discusiones menores o en divisiones que fragmentan las identidades significa correr el eje de una historia marcada por profundas situaciones de violencia y resistencia.

Una historia que continúa en el presente

El planteo de Ojeda pone el foco en una idea central: la continuidad.

La identidad Selk’nam, sostiene, no pertenece solamente a la historia que se enseña sobre Tierra del Fuego. También está presente en las familias, en las comunidades y en las nuevas generaciones.

Por eso, su reflexión propone modificar la manera en que se habla de los pueblos originarios: no solamente desde lo que fueron, sino desde lo que son.

“Los pueblos originarios de Tierra del Fuego seguimos vivos, seguimos caminando y seguimos diciendo con firmeza: aquí estamos”, afirmó.

La reivindicación alcanza también al pueblo Yagán y plantea la necesidad de reconocer la presencia contemporánea de ambos pueblos en la provincia.

“La memoria no se divide”

Al final de su reflexión, Ojeda sintetiza su planteo en dos frases que funcionan como una declaración de identidad:

“La memoria no se divide. La identidad no se borra.”

Desde esa perspectiva, reconocer a los pueblos originarios de Tierra del Fuego implica también reconocer que sus historias no quedaron detenidas en el pasado. Hay familias que continúan transmitiendo su identidad, comunidades que sostienen su memoria y voces que reclaman ser parte activa de la manera en que se cuenta la historia fueguina.

Porque, como sostiene Vanina Ojeda, la respuesta frente a quienes todavía hablan de los pueblos originarios como si ya no estuvieran es clara:

“Aquí estamos”.

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