CASO WALMART: «EL PRECIO DE GOLPEAR LA PUERTA DE LA JUSTICIA EN LA ARGENTINA»
Por una justa demanda rechazada, una familia terminó en quiebra millonaria

Una mujer de 87 años y su familia confiaron en la promesa de Wal-Mart Argentina S.R.L. de construir en la ciudad de Tres Arroyos un supermercado en un predio de su marido fallecido.
Una mujer de 87 años y su familia confiaron en la promesa de Wal-Mart Argentina S.R.L, de construir en la ciudad de Tres Arroyos un supermercado en un predio de su marido fallecido.
La multinacional dispuso exclusivamente del predio durante tres años y seis meses y, finalmente, se retiró sin pagar un solo peso.
La familia acudió al poder judicial esperando una reparación por los daños y perjuicios causados, pero lejos de encontrar justicia, la demanda fue RECHAZADA y se los condenó a pagar más de $5.900.000.000 en honorarios regulados para los dos abogados de la multinacional. La familia terminó en quiebra, despojada de todos sus medios de vida.
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El Juzgado Civil N° 54 PJN y la Cámara Civil Sala A regularon 58.737 UMA en honorarios, de las cuales más de 53.063 UMA son para los dos abogados de Walmart y 2.981 UMA para los de la familia, 18 veces más para los abogados de la multinacional que para los de la familia.
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La deuda recae sobre una mujer de 87 años y su hijo con discapacidad, y sobre una familia que vio morir a una hija y hermana de 47 años, tras una penosa agonía por cáncer, en medio del proceso que los arrastra a la ruina.
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Los honorarios regulados guardan una desproporción que desafía toda explicación frente a un juicio que terminó rechazado, sin adecuarse a una justificada proporción entre la retribución resultante y la labor cumplida, e ignoran un principio básico: garantizar el acceso a la justicia fijando regulaciones razonables y equitativas, debiendo amparar al más débil frente al más poderoso, no al revés.
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El debido proceso garantiza que las reglas no se cambien a mitad de juicio para favorecer a una parte. En esta causa eso es exactamente lo que ocurrió: los abogados de Walmart modificaron durante el proceso las cotizaciones de moneda pactadas en el contrato, contradiciendo incluso sus propias presentaciones anteriores, y los tribunales lo admitieron sin objeción. El resultado: sumas millonarias calculadas con reglas que cambiaron sobre la marcha. Un proceso irregular que dejó de ser un juicio justo.
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La Cámara de Zárate remitió el beneficio de litigar sin gastos, por hechos sobrevinientes, al Juzgado Civil N° 54 PJN, el mismo fuero que reguló los honorarios exorbitantes del principal y que, por ese mismo incidente, fijó otras 3.930 UMA adicionales a favor de los abogados de la multinacional. Sorprendentemente, ese juzgado negó jurisdicción y se desentendió, generando un vacío legal que deja a la familia sin tribunal. En una de las quiebras en el juzgado de Tres Arroyos, el beneficio ya reconocido fue ignorado y la acreencia se admitió por el 100%, como si la protección legal no existiera.
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La familia golpeó las puertas de múltiples organismos públicos denunciando la violación del Derecho Humano de acceso a la justicia, en la misma línea que la Corte Interamericana ya condemned en «Cantos vs. Argentina». Ninguno respondió. Piden la intervención del Ministerio de Justicia y las instituciones con competencia en la materia de Derechos Humanos, pero cuestionar al sistema judicial argentino parece ser un riesgo que nadie está dispuesto a asumir.





