ARGENTINA DESPIDE PARA SIEMPRE A PIERO CON «BUENAS ONDAS»
Militante pacifista, cantautor de temas sociales. Murió a los 81 años

Una de las voces populares que le cantó a la democracia en 1982 junto a otras figuras emblemáticas que lucharon contra la dictadura cívico militar.
Nacido en Italia y radicado en Argentina desde su infancia, construyó una carrera de más de cinco décadas marcada por la canción popular, la sensibilidad social y la música de protesta. Piero De Benedictis murió este miércoles. Durante la última dictadura militar debió exiliarse en España tras recibir amenazas.

Su exilió duró hasta 1981 cuando regresó al país. A partir de entonces retomó su carrera y volvió a encontrarse con un público que lo acompañó hasta convertirlo en una figura querida del cancionero nacional. Un artista emblemático junto a Mercedes Sosa y León Gieco.

Sus composiciones musicales siempre tuvieron como objetivo la conciencia del Pueblo, los dolores colectivos, las reivindicaciones sociales y la militancia pacifista. Los derechos humanos, encontraron en sus letras y partituras al mejor intérprete de la realidad argentina.
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Su estado de salud estaba muy comprometido en los últimos tiempos. Hoy, lo recuerdan todos los medios de comunicación y mensajes que pueblan las redes sociales en el país. Recuerdan y citan a Piero como un artista que permanecía activo, pues en abril realizó una gira por Colombia, uno de los países donde contaba con una importante cantidad de seguidores, para presentar un espectáculo especial en celebración de su álbum infantil La sinfonía inconclusa del mar, acompañado por un elenco de actores y bailarines y su banda estable.
Desde su primer disco, Mi viejo, publicado en 1969, Piero forjó una carrera prolífica en la que se destacaron las canciones de protesta, entre ellas «Que se vayan ellos», «Coplas de mi país» y la más popular, «Para el pueblo lo que es del pueblo».
El contenido de sus canciones y sus expresiones políticas llevaron a que, en 1976, con el comienzo de la dictadura militar y después de sufrir un intento de secuestro, tuviera que exiliarse en Madrid, donde permaneció hasta 1981.





