Sin categoría

¿A quién saluda Biden cuando saluda a los fantasmas?

Alejandro C. Tarruella

Escribe Alejandro C. Tarruella

Una mano en el desierto

Los fantasmas son una suerte de sombras inquietantes que promueven pocos asertos y muchas paradojas. Quien parece saber es el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, quien al parecer convive con algunos de ellos, y este viernes 15 de abril saludó probablemente a varios de ellos ante la incomprensión de la prensa y el público. Al acabar su discurso de 40 minutos en la Universidad Estatal Técnica y Agrícola de Greensboro, en Carolina del Norte, extendió una mano, dispuesto a que alguien la estreche y la mantuvo en el espacio un cierto tiempo sin que aparentemente nadie lo saludaba. Por fin, el poderoso mandatario decidió bajarla. Medios de comunicación señalaron el hecho como propio de alguien que, por instantes, no está en sus cabales. No se pone en duda ese probable pero, ¿y si Biden saludó a no menos de tres fantasmas en ese tiempo, ya que incluso se lo veía sonreír, no estaríamos solo ante un desliz inexplicable sino ante un hecho que no alcanza al total de los mortales? Si metafóricamente enfrente suyo se encontraba Larry Fink en un modo no visible, y tuvo que saludar debido a su presunta condición de subordinado. ¿Cómo se explicaría lo sucedido? Menudo problema para la política.

Hay quien estiman que los cuentos de fantasmas son una forma de arte legítima y, a la vez, la más difícil, ya que se desenvuelven en un ambiente propio donde se atribuye a un narrador trabajar sobre dos realidades. Sobre este postulado, podemos encontrar una razón para Biden:  al trabajar dos realidades al mismo tiempo, ¿qué es lo que pudo ocurrirle al servidor corporativo norteamericano? Sin embargo, ese sexto sentido, llamémoslo así, es lo que lo puede alejar de quienes toman en broma su reacción como narrador de sucesos en ritmo de fantasías.

Antonio Ballesteros, historiador conservador que trabajo sobre el particular en España, que reseña en su “Antología de fantasmas quien sostuvo que “Aunque pueda parecer lo contrario, el relato de fantasmas es una de las formas más difíciles y complejas de la escritura literaria, pues, con un escaso número de ingredientes, se ha de construir una suerte de microcosmos de terrorífica atmósfera, que, si no se maneja con soltura y brillantez estilística, puede precipitarse irremisiblemente en lo grotesco y lo ridículo”. Allí se podría hallar una explicación para el relato “oficial” que apañó las guerras de Vietnam, Irak, Afganistán y tantas otras, y elaboró textos falsos, propios de las literaturas, para apañar nuevas masacres para favorecer a corporaciones armamentistas (ahora Ucrania) pudiera mostrar un rasgo que parece artístico. No olvidemos que es la prensa la que relata los hechos y por lo tanto es creadora de presunta verosimilitud a la hora de lo perverso.

La razón perversa

Jack Sullivan, historiador norteamericano estudioso de la obra de Alfred Hitchcock, le encuentra al fenómeno, un aspecto que tiene relación con el caso cuando sostiene que en el caso de los relatos de espectros “Las razones siguen siendo tan perversas y misteriosas como las mismas historias”.

Observemos algunos datos en la historia. De acuerdo a Analectas, Confucio se expresó escéptico y distante ante fantasmas y deidades diversas, en su “Diatriba contra el oscurantismo”, Sün Tsi satirizaba a un personaje que describía “tan necio como temeroso”. Sin embargo, el mismo otorgaba verosimilitud a los cuentos de fantasmas. En China, Wang Cheng de la dinastía Jan, Yuan Siu de la dinastía Tsin y Fan Chen de las dinastías del Sur y del Norte, advirtieron, que el espíritu de un hombre desaparece con la muerte física por lo tanto no existen las leyendas. Es así que las ideas, que desecha la existencia de duendes o lo que se les parezca, vuelven hoy a ser refutadas en una situación insólita cundo el presidente de los Estados Unidos, en actitud de guerra (esto se sostiene a lo largo de más de 50 años por lo menos), ante la realidad elige saludarse con ellos en público. Extenderles su mano y sonreír como si supiera algo nuevo. Si en los fantasmas de la literatura y las artes son una creación imaginativa, Biden los pone en la calle y acude a ellos para crear un universo de muerte y desolación que sea favorable a la acumulación sin límite no ya de figuras etéreas que en el aire se muestran como sombras que se proyectan de la imaginación a la realidad y por último, son una pesadilla para los pueblos que, al tiempo de aterrorizarse, son despojados de lo poco que tienen para engrosar la ambición de los miserables.

La globalización que ya fue y está

En Biden, esos trasgos no parecen desplazarse en un envoltorio gris o de un celeste metálico que muta en el aire. Los suyos siempre tienen el color de la sangre y son de necesidad de carácter draculiano porque asisten a la sed de quienes los convocan a la cultura de la muerte. Las guerras imperialistas, las masacres, la destrucción total de Libia y su líder Mohamed Kadhafi, las actuales y presentes guerras de África, que no cuentan en el reclamo eurocentristas por Ucrania, que es blanco, tienen fantasmas a sus espaldas y allí regresa revuelta en la tristeza, la figura del presidente Biden.

Como en la televisión, que ante la expansión del hambre carga sus pantallas con programas que promueven la exhibición de comidas para ricos, los fantasmas pueden ser también hoy los pueblos avasallados, saqueados y negados en la práctica de una nacionalidad. África y América latina son los territorios más violentados por la usura de la globalización que hizo retroceder el poder popular a límites. Los fantasmas están aquí y Biden saludo a los que nos someten, hay que establecer entonces, que existen diferentes tipos de fantasmas que se deslizan hacia la pesadilla.

Benito, un triplete en tres minutos

Hay todo tipo de fantasmas y por eso el género es de difícil acceso. Miguel Ángel Alfredo “el fantasma” Benito fue uno pero bueno. Dirigido por Osvaldo Zubeldía, el 23 de julio de 1972, Vélez derrotó por 4 a 2 a Colón en cancha de Ferro por la fecha 24ª fecha del Metropolitano y Benito hizo tres goles en tres minutos. Ese día, se comprobó que Benito era un fantasma goleador en el fútbol argentino donde jugó en Quilmes, Vélez Sarsfield y Estudiantes de La Plata entre 1960 y 1970. Todo esto, hace dificultoso el acceso a los sucesos a los que nos referimos.

En otro plano, Borges recuerda que “Enaltes (cultura griega) es el demonio que inspira la pesadilla”. Merecería saberse que vínculo existe entre los fantasmas y la pesadilla y si acaso, ese saludo que se considera frustrado, la mano en el aire en un gesto sordo, anticipara justamente, una pesadilla, hallaríamos que no hay movimientos inocentes. Podríamos aventurar entonces que un hombre dedicado en su vida a ser una suerte de Ceo de la guerra, solo cosecha tempestades y está ahí la complejidad de una respuesta.

Los fantasmas o espíritus, los relatos, cuentos y leyendas en tiempos perdidos, parecen no asistir a realidad. El imperialismo en decadencia como la globalización cuyo derrumbe anuncian hoy sus propiciadores y beneficiarios, sus lacayos, los remanentes de los terratenientes, hoy devenidos en una oligarquía financiera exportadora de divisas, son fantasmas de riesgo de un tiempo que se acaba. Entonces, lo sucedido con Biden no es solo un problema con sus efectos sino también un asunto de metáforas. En un cuento originario de China, que corresponde a “Memoria de Yi Chien “El letrado de Changchou”, se descubre a un personaje que sugería, acaso movido por una situación semejante a la vivida en Carolina del Sur, que “No existe nada temible en el mundo, sólo la gente se asusta por su misma culpa.” Se supone que Biden sufre sustos ante el derrumbe de su castillo imperial.

Por último, si Oscar Wilde en “El fantasma de Canterville” sugirió un diálogo que expresa: “Amigo mío, un fantasma no puede existir, y no creo que las leyes de la Naturaleza admitan excepciones en favor de la aristocracia inglesa”, habría que reconsiderarlo. Es posible que en el tiempo de la globalización hayan existido y demos gracias a alguien, que esa época acaba aunque los manotazos, las manos en el aire, den aún golpes temerarios. Rafael Barrett, el notable anarquista español americano proponía la esperanza al expresar, “Olvidemos los fantasmas, esperemos en lo único que existe: en el porvenir”.

Colabora con Infobaires24
Suscribite a nuestro canal de youtube TIERRA DEL FUEGO

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba

Tiene un bloqueador de publicidad Activo

Por favor desactive su bloqueador de anuncios, Infobaires24 se financia casi en su totalidad con los ingresos de lass publicidades