Máximo en la mira de Clarín

Camino a los comicios de octubre y con el objetivo de desvanecer la credibilidad de los candidatos del FPV, el monopolio alista toda su artillería en contra de los candidatos jóvenes del oficialismo: Axel Kicillof, Máximo Kirchner son los blancos recurrentes.
El Grupo Clarín viene desplegando una serie de operaciones periodísticas con el fin de atacar al oficialismo y ensuciar de cara a las Elecciones Generales. Un informe de C5N mostró el accionar del multimedios: informes hechos por Jorge Lanata, Telenoche, El Noticiero del Trece, programas enteros en la señal de cable TN, tapas de diarios, entre otros, donde se “denunciaban” una serie de irregularidades que involucraban a los candidatos y a la Presidenta y que, como siempre, quedaron desmentidos.
El primero de casos expuestos en el informe del programa de Roberto Navarro fue el sueldo de más de 400 mil pesos que se suponía recibía Axel Kicillof por su trabajo en YPF, cuando en realidad el ministro ejerce un cargo ad honorem en la petrolera. En el marco de las negociaciones paritarias, Clarín en su suplemento iEco, publicó el 14 de mayo de 2015 un informe fraudulento titulado “Mientras pelea con los gremios, Kicillof gana más de $ 400.000”. La bajada de esta nota aseguraba que esa cifra eran “sus honorarios como director de YPF”. Como consecuencia de esto, el ministro de Economía, realizó un pormenorizado detalle de los ingresos que percibe del Estado en las diferentes funciones para las cuales fue designado por la presidenta Cristina Kirchner. «Estoy en YPF desde 2012 ad honorem. Gané cero pesos por mes», aseguró, enojado, Axcel Kicillof en una entrevista con el periodista Gustavo Sylvestre en radio Del Plata.

Otra de la perlitas de las noticias truchas del Grupo, es el cotidiano ataque a la Presidenta con un supuesto “ninguneo” del Papa Francisco hacia Cristina Fernández de Kirchner. Se alegaba que las frecuentes reuniones del Sumo Pontífice con la mandataria eran de rango menor, de poca relevancia y fundamentalmente cortas. La idea del grupo era hacerle creer a sus consumidores que no existe una buena relación entre Cristina y Francisco, y que éste le concede entrevistas sólo para “sacársela de encima”. Esto también quedó desmentido. El lugar que el sumo Pontífice otorga en su agenda a la mandataria argentina es un lugar de privilegio. Ya no hay forma de tapar esta realidad.
Pero lo central en el informe de Navarro era mostrar cómo el Grupo Clarín apunta hoy directamente al hijo de la presienta Cristina Fernández de Kirchner.
Entre las reiteradas imputaciones apócrifas del multimedios a Máximo Kirchner, aparecen unas supuestas cuentas en Estados Unidos pertenecientes a Máximo Kirchner en cotitularidad con Nilda Garré. El 31 de marzo de 2015, Clarín publicó un titular que sugería: “Máximo Kirchner sería cotitular, junto a Garré, en dos cuentas secretas. Sospechas de triangulación de dinero e insumos hacia Irán. Según fuentes bancarias y documentos, ambos habrían controlado una cuenta en el banco Felton de EE.UU. con 61 millones de dólares y otra en el Morval Bank de las islas Caimán con 19 millones de dólares”.

Pero un informe hecho por Página|12 demostró que el Felton Bank de Delaware, Estados Unidos, es una entidad financiera muy pequeña que entre 2005 y 2010 (años en los que supuestamente existió la cuenta denunciada) nunca tuvo depósitos totales por más de USD 82 M y, que a partir de 2010, el banco dejó de operar con ese nombre y se fusionó con el CNB Bank. Por tratarse de un banco pequeño (con depósitos inferiores a los USD 72 M en diciembre de 2010, es decir un 0,0009% del total de depósitos en bancos comerciales estadounidenses) era completamente desproporcionado que haya habido un depósito por el monto denunciado en relación con el total de depósitos del banco a esa fecha, y más aún si lo que se pretendía era tapar esta supuesta transacción.
Toda la información brindada en la investigación de Página|12 puede aún hoy ser verificada en la página web de la Corporación Federal de Seguro de Depósito, una agencia independiente creada por el Congreso de los EE.UU. cuyos objetivos son garantizar los depósitos y examinar y supervisar a los bancos estadounidenses. Por otra parte, Business and Service IBC, la empresa «fantasma» que Clarín señalaba como titular de las cuentas denunciadas, es un nombre genérico en inglés que a pesar de su amplitud, en ninguno de los 6884 resultados arrojados en la búsqueda de bases de datos en todo el mundo aparece como radicada en Belice.
Otra flaqueza comprobada respecto del ataque de Clarín contra Máximo Kirchner está dada porque la misma asegura que en la cuenta «el hijo de la presidenta Cristina Kirchner se habría (sic) anotado con el pasaporte argentino 25869310 y la dirección de la calle Juncal 1409, primer piso», cosa que también fue desmentida por el líder de La Cámpora, quien aseguró que siempre estuvo domiciliado legalmente en Río Gallegos y negó que esa propiedad haya sido alguna vez patrimonio de su familia (y cabe destacar que en domicilio Juncal 1409 hay una inmobiliaria de la conocida firma Toribio Achával, algo comprobable utilizando la aplicación Street Wiew de Google, o ingresando a página web de este agente inmobiliario).
El mismo Máximo, en una entrevista hecha en el programa radial de Victor Hugo Morales declaró que esas acusaciones no eran más que “una canallada”, que no sólo no era cierto nada de aquello de lo que se acusaba, sino que “desde 2002, vendrían a ser prácticamente trece años” no había salido del país y que no conocía Delaware: “la última vez que escuché de Delaware fue cuando salió dónde están instaladas muchas de las sociedades anónimas del Grupo Clarín. ¿no?”.
Hoy, todos los clarines están cargados y apuntan de manera directa contra Máximo. Su condición de joven y de militante y cuadro político fuerte empeora los embates. Así como primero se pretendió ensuciar al ministro de economía, ahora es el turno de Máximo Kirchner. Hoy al primogénito de los Kirchner le toca ser el centro recepción de denuncias falaces con los firmes propósitos de ensuciar no sólo a todo el oficialismo sino también de embarrar su candidatura y seguir desacreditando su capacidad política. La portación de apellido lo hace el blanco más fácil y recurrente de los monopolios informativos.





