Mensaje del Grupo de Curas en Opción por las y los Pobres
En el marco del 37avo Encuentro Anual de Curas en Opción por losPobres

Como grupo de curas en opción por las y los pobres nos hemos reunido en Sañogasta, La Rioja, en el lugar donde fue asesinado Wenceslao Pedernera, en nuestro encuentro anual.
Este año, haciendo memoria y en militante búsqueda de verdad y justicia, en el contexto de los 50 años del genocida golpe cívico-militar con bendición eclesiástica.
Hacer memoria debería comprometernos en la lucha para que Nunca Más se repita en nuestra patria todo aquello que ensangrentó nuestro suelo, enmudeció muchas gargantas y llenó de sombras nuestro futuro.
Pero sería ingenuo, si no cómplice, ignorar que mucho de aquello, especialmente un modelo económico de crueldad, individualismo e injusticia, regresa una y otra vez a causa de dirigencias que no han sabido dar respuestas profundas a los grandes problemas del pueblo, a causa del gigantesco poder de los medios de comunicación y la indiferencia o desmemoria de muchos sectores populares.

La situación social es hoy más grave que nunca en nuestras comunidades barriales y campesinas.
La desocupación, la pobreza, que sólo ha disminuido en los discursos oficiales, y la desesperanza, son verdaderamente preocupantes.
La pobreza suma hoy nuevos rostros y nuevas formas a las tradicionales: el crecimiento del trabajo informal (a la vez que se derrumba el trabajo estable y digno), los endeudamientos en los barrios, especialmente aquellos realizados en un contexto de violencia e ilegalidad, el aumento atroz de los suicidios, especialmente entre jóvenes, son síntomas de una sociedad que se encuentra sin un horizonte cierto de esperanza.
El desamparo social al que este gobierno sumerge a la población es la obvia consecuencia de la falta de políticas públicas a favor de los pobres y conduce a una profunda angustia en nuestro pueblo. El tema de la salud mental de la sociedad sólo puede ignorarlo un indiferente o un cómplice.
A esto ha de añadirse el uso sistemático de la mentira como arma política, multiplicada casi al infinito por trolls, bots y unos algoritmos bien direccionados en favor “de los de siempre”.
Repudiamos la evidente injerencia del imperio y sus voceros comportándose impúdicamente como patrones y señores diciendo qué podemos y qué no podemos hacer, comprar o vender. A lo que se suman dirigentes que se “venden al mejor postor” negando alevosamente todo aquello que habían proclamado, traicionando así sus conciencias y a la misma Patria.
Los Derechos Humanos, que enaltecieron a nuestro país y sus políticas de memoria, verdad y justicia, se opacan con discursos negacionistas y se refuerzan con políticas violatorias de esos mismos con la represión sistemática a movilizaciones populares que reclaman por sus justos derechos en ejercicio de las garantías constitucionales.
Nos preocupan los internismos o personalismos en el campo nacional y popular que debilitan un proyecto en favor de una patria más justa y digna para todas y todos, y que no parecen tener en cuenta el sufrimiento de los pobres y de las víctimas de este modelo de sometimiento y crueldad.
Afirmamos que debemos salir de la encrucijada neoliberal y fascista, pero, además creemos que es posible. Debemos rechazar éste, el peor gobierno de nuestra historia democrática. Debemos mostrar y reflejar que puede haber un horizonte con esperanza de un cambio. Y “puede haberlo” porque lo ha habido. Siempre mejorable, perfeccionable… pero tenemos claro que “darle tiempo” a este gobierno es alejarnos cada vez más de la salida democrática de este proyecto de muerte. Sabemos que “otro mundo es posible”.

Ante esto nos urge siempre una pregunta: ¿qué país queremos?, ¿qué país podemos generar? Sabemos que es posible una patria de hermanas y hermanos y no una patria de opresores y oprimidos, patrones y clientes, amos y esclavos. En esa Patria Nueva que queremos, estamos invitados a poner a los pobres en el centro.
Es urgente un cambio absoluto de modelo para tener un país sencillamente humano. Un país en el cual las diferencias se resuelvan con el diálogo, el disenso o la discusión y no con la mentira, el agravio y el insulto. La unidad de lo que llamamos el campo popular es, no sólo importante, sino también indispensable, aunque podamos disentir en algunos aspectos o en otros; la democracia no es solamente recurrir a las urnas cada dos años sino una vida cotidiana, un esfuerzo de encuentro y un llamado a la unidad.

Como curas queremos proponer e invitar a todos los actores sociales y políticos a ser creativos, osados y capaces de encontrar soluciones a la gravedad de la situación a la que este modelo nos está llevando. Debemos aprender a escuchar el grito lacerante de los pobres y el grito no menos urgente de la Madre Tierra. Un frente que más allá de las diferencias mire en primer lugar y casi exclusivamente la vida y la muerte de los pobres.
Esta actitud de centralidad de los pobres y la lucha por su vida, fue lo que provocó el martirio de miles de hermanas y hermanos en nuestra patria, entre los cuales, especialmente en estos días, hemos querido recordar a Wenceslao Pedernera, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Enrique Angelelli. Son mártires por amor a su pueblo; ejecutados por los mismos que proponen hoy un modelo de muerte. Su martirio nos sigue interpelando en el día a día, comprometiéndonos como cristianos y como argentinos a buscar una patria para todas y todos.
Porque sabemos que estos modelos económicos son solamente para unos pocos que no están dispuestos a resignar su modo de vida, creemos que otra vida es posible, una vida de sencillez y de austeridad que permita que todo alcance para todos y todas. Y en esta lucha, los cristianos debemos sentirnos comprometidos y exigidos por el Evangelio. El compromiso político es un compromiso con el Evangelio.
En poco tiempo más nos visitará el Papa León XIV. Y frente a esta visita nos parece importante señalar que esperamos ser testigos de un encuentro con los pobres, víctimas de este modelo económico. Esperamos que el Papa, repitiendo lo que ha dicho en su reciente encíclica, haga una clara defensa de la justicia social y una profética crítica a este modelo que mata. Como cristianos esperamos que muestre el abrazo compasivo a los pobres y la denuncia indubitable a los causantes de la muerte. En su encíclica, el Papa hace referencia a Enrique Angelelli como “testigo de la fraternidad y la justicia”, que hoy nos urge reconstruir en nuestra Patria.
Grupo de curas en opción por las y los pobres. Sañogasta, La Rioja, 3 de septiembre 2026





