Salud pública en emergencia: Milei decidió dejar a cien mil infantes sin vacunas
Argentina atraviesa un "colapso absoluto" de las coberturas de inmunización

Los médicos bonaerenses exigen al Ministerio de Salud nacional restablecer el suministro de vacunas y lanzar campañas masivas.
Los datos de la OMS y Unicef muestran un retroceso histórico: más de 100 mil niños no recibieron ninguna dosis y el país tiene la peor cobertura regional de la segunda dosis contra el sarampión.
El Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires difundió un duro pronunciamiento en el que declaró una «emergencia epidemiológica y ética» ante el desplome de las tasas de vacunación en la Argentina y apuntó directamente contra la responsabilidad del Estado nacional por el deterioro de una de las políticas sanitarias más importantes del país.
El documento, publicado el 21 de julio, toma como base las últimas estimaciones de cobertura de inmunización elaboradas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef (WUENIC), que muestran un escenario alarmante. Según esos datos, más de 101.000 niños argentinos no recibieron ninguna vacuna del calendario, un aumento cercano al 60% respecto de 2021, cuando esa cifra rondaba los 63.000.

Para la entidad médica, el país pasó de ser una referencia regional en materia de inmunización a ubicarse entre los peores desempeños del continente. El Colegio advierte que la pérdida de cobertura ya no es un problema estadístico sino un riesgo sanitario concreto, con posibilidad de reaparición de enfermedades prevenibles como el sarampión, la coqueluche, la difteria o el tétanos.
El dato más preocupante corresponde a la vacuna triple viral, que protege contra sarampión, rubéola y paperas. La cobertura de la segunda dosis cayó hasta el 46%, muy lejos del 95% recomendado para garantizar la inmunidad comunitaria. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, Argentina registra hoy la peor cobertura de América Latina para esa dosis, después de haber alcanzado el 96% en 2014.
El deterioro alcanza también a otras vacunas del calendario. La cobertura de la tercera dosis contra difteria, tétanos y coqueluche ronda el 75%, mientras que la de la vacuna contra la poliomielitis descendió del 92% al 74% en una década. La BCG, que protege contra formas graves de tuberculosis, pasó del 100% al 81%.
Las cifras fueron difundidas pocos días después de que la OMS y Unicef alertaran que Argentina integra el reducido grupo de países de la región que no alcanzó el 90% de cobertura en ninguna de las vacunas esenciales durante 2025. Además, junto con México, Venezuela y Bolivia concentra más de la mitad de los niños con «cero dosis» de toda América Latina.
En su pronunciamiento, el Colegio de Médicos también denuncia las dificultades en la provisión de vacunas para adultos mayores, con faltantes de dosis antigripales y antineumocócicas en distintos distritos bonaerenses. Según la entidad, esa situación obligó a quienes pudieron pagarlas a recurrir al sector privado, mientras miles de jubilados quedaron expuestos a enfermedades respiratorias prevenibles.
La institución recuerda que la Ley Nacional 27.491 establece que la vacunación constituye un bien social y que es responsabilidad indelegable del Estado nacional garantizar la compra, distribución y acceso gratuito a todas las vacunas del calendario, además de desarrollar campañas públicas de información y concientización. Sin embargo, denuncia el abandono de esas políticas y la ausencia de campañas masivas para recuperar las coberturas perdidas tras la pandemia.
Entre los reclamos dirigidos al Ministerio de Salud nacional, el Colegio exige la normalización inmediata del abastecimiento de vacunas en todo el país, la puesta en marcha de campañas federales de vacunación, la garantía de acceso gratuito para jubilados y grupos de riesgo y la publicación de datos actualizados sobre las coberturas para permitir una estrategia de búsqueda activa de niños sin inmunizar.
El pronunciamiento del Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires vuelve a poner en evidencia las consecuencias del ajuste sobre el sistema sanitario. Mientras el Gobierno nacional sostiene la motosierra sobre áreas sensibles del Estado, los indicadores muestran un retroceso en una política pública que durante décadas fue reconocida internacionalmente y permitió controlar enfermedades que hoy vuelven a amenazar a la población.
El deterioro de las coberturas de vacunación no responde a una fatalidad ni a un fenómeno natural: es la consecuencia de un modelo que convierte derechos en gastos a recortar y que, en nombre del ajuste, desfinancia una de las principales herramientas de prevención de la salud pública.
Las consecuencias de ese abandono no se miden solo en estadísticas o partidas presupuestarias, sino en miles de niños sin completar sus esquemas de vacunación, jubilados con dificultades para acceder a las dosis que necesitan y una población trabajadora cada vez más expuesta a enfermedades que podrían prevenirse.
Fuente: Colegio Médico Buenos Aires





