DefensaDerechos HumanosEfeméridesFederalesGéneroHistoriaInternacionalesNacionalesPolíticaPrincipalesSociedad

ESTE PARTIDO A LOS INGLESES SE LO GANAMOS POR GOLEADA

28 DE SEPTIEMBRE DE 1966

Escribe Roberto Baschetti: «Fue un día miércoles y pasada la medianoche un avión de Aerolíneas Argentinas (Douglas DC4, LV-AGG) cuatrimotor de hélices, despegó del Aeroparque metropolitano con destino a Río Gallegos y Ushuaia al mando del comandante Ernesto Fernández García, siendo su copiloto Silvio Sosa Laprida.

Cuando el avión superó Trelew y el comandante de la aeronave descansaba, irrumpieron en la cabina, Dardo Cabo y Alejandro Giovenco armados, y ordenaron a la tripulación desviarse hacia Malvinas. (Aprovecharon la presencia en el avión de la única compañera mujer de ellos –y pareja por entonces de Dardo Cabo; María Cristina Verrier- que hizo valer sus encantos femeninos para que los pilotos entusiasmados, abrieran la puerta hermética de la cabina).
Los tripulantes del avión que mandaban por su rango, pusieron más de una excusa para no acceder al pedido de los jóvenes (falta de cartas de aeronavegación, carencia de radio ayuda, combustible justo, etc.) Cabo fue inflexible. Si no obedecían, los captores amenazaron con represalias contra sus familias en tierra; así que el comandante viró entre las nubes hacia dónde creía que estaban las islas.
Los pasajeros que dormían entre tanto no notaron nada, pero Cabo y Giovenco que estaban acompañados entre el pasaje por 16 personas más, a una señal hicieron que estos cambiaran sus ropas civiles por chaquetas militares y borceguíes. Al bajar sobre el objetivo, desde la radio del avión que había estado muda a propósito para no delatar presencia, comunicó al aire y a la torre de control argentina que “La Operación Cóndor” se dirigía a las Islas Malvinas para reafirmar la soberanía nacional, por Dios y por la Patria“.
Una vez en tierra colocaron banderas argentinas en el suelo irredento (flamearon 36 horas seguidas) y a través de un comunicado legitimaron el derecho de la Argentina sobre ese lugar ocupado por el colonialismo inglés.
Logrado el objetivo y luego de algunas deliberaciones con los piratas británicos que no llevaron a buen fin, optaron por refugiarse nuevamente en el avión descendido que ya para entonces estaba rodeado por diez efectivos militares armados. Pese a tener por el momento superioridad numérica optaron por evitar un enfrentamiento armado parapetados en el avión que tenía bandera argentina. La policía los intimó a rendirse y se negaron nuevamente. Se sumaron entonces refuerzos británicos en la cifra de cien para presionar la rendición. Que finalmente ocurrió, pero los muchachos se negaron terminantemente a darle las banderas argentinas que tenían en su poder a los ingleses y envueltas en sus ropas volvieron con ellos a la patria en tanto cantaban el himno nacional. El gobernador de las islas, obviamente británico, los tildó de “bandidos”.
Los muchachos eran todos peronistas:
Ricardo Ahe. 20 años. Estudiante y empleado.
Fernando José Aguirre. 20 años. Empleado.
Pedro Bernardini. 28 años. Obrero.
Juan Carlos Bovo. 21 años. Obrero.
Dardo Manuel Cabo. 25 años. Periodista, obrero. (Jefe del Grupo).
Luis Francisco Caprara. 20 años. Estudiante.
Andrés Ramón Castillo. 23 años. Empleado.
Víctor Chazarreta. 32 años. Obrero.
Alejandro Armando Giovenco. 21 años. Estudiante. (Subjefe del Grupo)
Norberto Karasiewiecz. 20 años. Obrero.
Fernando Lisardo. 20 años. Empleado.
Edelmiro Ramón Jesús Navarro. 27 años. Empleado.
Aldo Omar Ramírez. 18 años. Estudiante.
Juan Carlos Rodríguez. 31 años. Empleado.
Edgardo de Jesús Salcedo. 24 años. Estudiante.
Ramón Adolfo Sánchez. 20 año. Obrero.
Pedro Tursi. 29 años. Empleado.
María Cristina Verrier. 27 años. Periodista y autora teatral.
De regreso al continente hubo solidaridad manifiesta con los Cóndores. Se quemaron banderas inglesas, se atacó el consulado inglés en Rosario –daños importantes-, y también la residencia del embajador en Buenos Aires, además, hubo destrozos en la flemática Asociación Argentina de Cultura Inglesa. A tono con la épica, la Confederación General del Trabajo (CGT) declaró que “era un día de júbilo para la patria”.
Pero no todos pensaban igual. El presidente de facto que luego de un golpe militar había asumido el Ejecutivo tres meses atrás, (el general Juan Carlos Onganía) declaró a los jóvenes patriotas, como “facciosos”. Lo difícil de entender era que este calificativo proviniese de un militar que se decía nacionalista y que no tuvo reparo para las mismas fechas, en jugar al polo –deporte de élite si lo hay- y tomar té, con el príncipe británico Felipe de visita en Argentina.
Tras cartón, en Ushuaia, los pibes fueron puestos a disposición del Juez Federal Miguel Ángel Lima. La Cámara Federal de Bahía Blanca, condenó a Cabo, Giovenco y Rodríguez a 3 años y 6 meses de prisión y al resto a 2 años de cumplimiento en suspenso, por privación ilegítima de la libertad, calificada por el empleo de violencia y tenencias de armas de guerra en concurso real.
Una vuelta de tuerca. En agosto de 2012. María Cristina Verrier la viuda de Dardo Cabo, se entrevistó con la presidenta Cristina Fernández y le pidió que una de las 7 banderas históricas que flamearon en Malvinas fuera exhibida en el mausoleo de su esposo Néstor Kirchner. Otra de ellas, en honor a los soldados correntinos caídos en combate en 1982, fue llevada a la basílica de Itatí. Y en 2014, a 48 años de la gesta, el Museo Malvinas recordó lo sucedido y colocaron una baldosa por la memoria frente a la casa donde vivió, Dardo Cabo, el líder natural de aquella hazaña.»
Autor: Roberto Baschetti
Colabora con Infobaires24
Suscribite a nuestro canal de youtube TIERRA DEL FUEGO

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba

Tiene un bloqueador de publicidad Activo

Por favor desactive su bloqueador de anuncios, Infobaires24 se financia casi en su totalidad con los ingresos de lass publicidades