Carrió prendió el ventilador y no se salvó nadie

Se sabía, la coalición FAUnen tenía los días contados. Ya desde su malograda presentación se sentía el olor a cables pelados que presagiaba el cortocircuito. Fue en Agosto pasado. Todo transcurría con cierta normalidad en el lanzamiento porteño de UNEN cuando el senador Fernando Pino Solanas promediaba su discurso de cierre, hasta que afirmó que en ese alianza «no hay espacio para los ajenos y para la derecha moderna». La frase enojó por demás a la diputada Elisa Carrió, que tomó su cartera y se marchó del acto.
Los escarceos entre dirigentes de la alianza opositora se sucedieron desde ese día. Ante cada declaración de Carrió presionando para una alianza electoral con el PRO, de cara a las elecciones del año próximo, algún dirigente salía a retrucarle, lo que provocó el inevitable desgaste.
La efímera existencia del acuerdo estuvo permanentemente condicionada por la diputada, que no estuvo sola –vale decirlo- en su afán de forjar una alianza con Macri. Ernesto Sanz y Oscar Aguad, estuvieron entre los dirigentes radicales que vieron con buenos ojos la propuesta de Lilita.
Entre los que más se oponían al acuerdo estaban dos que dentro del partido no tienen demasiada fuerza propia: Ricardo Alfonsín y Julio Cobos.
En el resto del Frente, las reacciones ante las presiones de Carrió llevaron al hastío a Humberto Tumini, a la dirigente del GEN Margarita Stolbizer, y al “novio despechado” Pino Solanas. Hermes Binner, fiel a su estilo, naufragó en sus constantes vacilaciones.
La gota que colmó el vaso de la paciencia de Lilita fue la cumbre radical del lunes en San Fernando, donde desde ese espacio político cerraron la puerta a cualquier posibilidad de acuerdo nacional con el Pro y con el Frente Renovador.
Ayer a la mañana Lilita se vistió de fajina, se ajustó el casco, puso municiones en los cargadores y, fusil en mano, salió al campo de tiro a bajar “muñecos”.
Las radios, los canales de noticias, y los noteros la estaban esperando. Sabían que la explosión se iba a producir de un momento a otro. No se equivocaron.
Carrió apareció y prendió el ventilador. No se salvó ninguno. Aquellos que hasta el día anterior habían compartido el mismo espacio, irónicamente llamado Unen, fueron los primeros en recibir el desparramo de excremento.
«El UNEN es una parodia de presidenciales al servicio de Cristina Kirchner y de la victoria de la impunidad de Scioli».
«La decisión del partido radical es una decisión suicida en términos de la causa radical, que era la república. «Hay diputados radicales que reciben plata de Scioli.
«Los radicales creen que es bueno ganar una provincia. Y la verdad es que están jugando a las bolitas, mientras todos están jugando a la pelota. Yo quiero jugar a la pelota. Y quiero meterle un penal al PJ. Ellos están afuera de la cancha a ver si les dan un choripán. Están matando al partido radical por plata».
«Los grandes responsables de esto son Alfonsín, Bazze, y Cobos. Nadie piensa en la Nación. Algunos piensan su gueto local».
«Nito Artaza fue puesto por De Vido en Corrientes para que pierda Ricardo Colombi. De hecho, se perdió la capital de Corrientes por la candidatura de Artaza».
Una vez que terminó de “atender” a los radicales, no se guardó nada acerca de lo que piensa de los otros dirigentes que hasta ayer la acompañaban en su cruzada aliancista.
«¿Cuántos votos tiene Pino? Nada. ¿Qué va a gobernar, para el fracking? Me aburrió esa campaña. Disparó contra su ex novio. “Pino vino acá diciendo que hacía cualquier cosa para ser senador. ¿O yo no era de la derecha antes? Todos los progres falsos que tienen problemas ideológicos, en realidad, lo único que quieren es cargo por cuatro años y sueldo. Votó todas las leyes con los K. No quiero discutir con él, tiene 80 años, ya está».
Sobre el socialista santafesino, también blandió su espada purificadora: «Binner tiene que explicar el narcotráfico en Santa Fe. No se puede hacer el gobernador maravilloso. Los socialistas siempre votaron con el kirchnerismo, impiden una alianza más amplia para que Scioli gane con el 45 por ciento».
Particularmente dura fue con el ex vicepresidente Julio Cobos, de quien dio: «Fue socio de Cristina y fue financiado por la droga, por la efedrina. Y los radicales saben que es un traidor. Cobos porque es ingenieri (Sic) tal vez por eso no entiende nada, o el Gobierno lo tiene atado por la efedrina».
Puesta a señalar a todos con su dedo inquisidor, volvió a cargar contra el líder del Frente Renovador: «Excluyo a Massa (de cualquier acuerdo) porque es narco. Massa avisó a uno de los cárteles de narcotráfico que lo iban a allanar. Lean la sentencia de la causa, dice que en las computadoras secuestradas hay una carta de uno de los procesados que dice que lo llamó el alcalde de Tigre y que le dijo que tenía un fiscal amigo que era Julio Novo para avisarle que iba a haber un allanamiento. Si el alcalde de Tigre no es Massa, ¿quién sinó? Todos saben que los líderes colombianos están en Nordelta».
El futuro de FAUnen es una incógnita. Todos los dirigentes de la Alianza salieron a coro a cuestionar los dichos de la diputada chaqueña. En muchos, se podía vislumbrar cierta cara de alivio. “En el fondo- sostiene un precandidato a presidente en riguroso off the record- nos acaba de hacer un gran favor”









