El fallo puede favorecer a Bolivia en su diferendo con Chile

En La Haya está en juego el equilibrio de la región
Escribe Alejandro C. Tarruella
El discurso embargado
El pasado jueves 22, el abogado británico Daniel Bethlehem tuvo a su cargo la tarea de organizar el discurso que representaría a Chile ante los jueces de la Corte Internacional de La Haya. El mismo tenía prevista una intervención de unos 40 minutos para señalar que hay una obligación expresa de negociar con Bolivia el reclamado acceso soberano al mar. El martes 20 en un encuentro en el segundo piso del Hotel Hilton de La Haya, que se inició a las 21 horas y acabo a las 0,30 del miércoles, definió las pautas para replicar los alegatos de los enviados del presidente Evo Morales. Concurrieron el canciller chileno Roberto Ampuero y los representantes Claudio Grossman, Alfonso Silva y María Teresa Infante, el asesor principal del caso, Alberto van Klaveren, el ex canciller Heraldo Muñoz, y los abogados extranjeros que expresaron a Chile. También participaba un equipo del estudio británico Freshfields Bruckhaus Deringer (estudio que lleva 275 años en la defensa de la corona británica), histórico bufete ligado a lo profundo del poder de Londres. Solo a las dos de la madrugada, los abogados extranjeros y los asistentes de Freshfields Bruckhaus Deringer, partieron a sus habitaciones para tramar el discurso ante la Corte de La Haya.
A esa hora del amanecer del miércoles, los abogados extranjeros con los asistentes de la firma legal Freshfields Bruckhaus Deringer, se fueron a trabajar a las habitaciones para incorporar las modificaciones a los papers que debían entregar a las 08.30, cuando los abogados volvieron a reunirse para revisar las estrategias y los tiempos que demandaría su lectura. Sería el británico Daniel Bethlehem quien expresaría ante los jueces la posición chilena. Y hablarían ante la Corte, dos abogados australianos, Kate Parlet y Ben Juratowich.
Bolivia pide hoy a la Corte que se pronuncie sobre tres puntos: Que Chile tiene la obligación de negociar para otorgarle acceso soberano al Pacífico, que ese país ha violado esa obligación y por último, que Chile debe realizar esa obligación de buena fe, formal y prontamente. Por eso, hay que tener en claro que la Corte de La Haya no tiene como misión, decidir si se da o no una salida al mar a Bolivia. Fallará expresamente sobre la obligación de ambos países de negociar sobre el particular y para eso, son ellos los que dirimirán los términos en que se realizar el debate.
La controversia es dura. Evo Morales plantea que “Confiamos en un fallo justo y certero que contribuya a cerrar una herida abierta en la región» mientras que Sebastián Piñera, reelecto presidente de Chile, sostiene que “Chile no tiene temas limítrofes pendientes con Bolivia”. En tanto, el abogado que responde a la corona británica, Ben Juratowitch defendió que “no hay ninguna obligación que perdure desde el pasado” y que “Chile ha dicho muy claramente que no transferirá soberanía”. Eso indica que el trámite del diferendo va a ser complejo aún en el caso de que el fallo reconozca el reclamo de Bolivia.
Regresión o transformación
El contexto en el que se da el debate en La Haya, encuentra a Chile en una nueva regresión política, iniciada en el gobierno de Michelle Bachellet y ahora profundizada en el gobierno de Sebastián Piñera. Bolivia en cambio, presenta 12 años de continuidad democrática en el Estado de Derecho, y con un liderazgo como el de Evo Morales, se encuentra en una transformación política, económica, social y cultural, que lidera en América Latina una propuesta con base en la reconstrucción nacional.
Se ha destacado en ámbitos diplomáticos, que la estrategia boliviana ha sido inteligente al no reclamar de entrada territorio sino un ámbito internacional de realización. Evo Morales privilegió por su experiencia como estadista, los términos políticos del diferendo y eso le dio espacio para avanzar. Un académico chileno, José Rodríguez Elizondo, subrayó ese aspecto al remarcar que Chile “no puede jamás ganar” la demanda marítima de Bolivia, debido a puso en el centro los aspectos jurídicos de la controversia, cuando el tema fue siempre, en su mirada, un “conflicto de poder”. Dijo Rodríguez Elizondo que Chile no puede jamás ganar, “porque asumió como jurídico lo que siempre ha sido un conflicto de poder”, es decir un diferendo político. Por eso, entiende que una posible resolución en La Haya haría “que la Corte diga que Chile está obligado a negociar con Bolivia de buena fe”. Y de ser así, la conclusión del académico es sorprendente: “Sería un triunfo para Morales, quien sacaría una bandera de 400 kilómetros para festejarlo. Significaría que se puede obligar a un país soberano a negociar un tema de soberanía y que debe hacerlo de buena fe, porque -tácitamente- antes ha hecho pillerías”. Por cierto, la estrategia británica para Chile tiene fisuras.
Siempre hay que recordar que Bolivia nació como república en 1825. Entonces, contaba con costas al océano Pacífico. La invasión chilena de febrero de 1879, le quitó 400 kilómetros de litoral marítimo y 120 mil kilómetros cuadrados de territorios ricos en minerales, que hoy usufructúa Chile en tanto Bolivia conserva su condición mediterránea.
En Argentina, ajena incluso en el progresismo de los temas regionales salvo a la hora de las consignas, no hay ni tratamiento ni hipótesis. Prácticamente los medios no realizan seguimiento del debate en La Haya y, por lo tanto, despierten en algunos meses, ante una resolución que puede demostrar una vez más, la solidez del proyecto político de Evo Morales. Habrá entonces, nuevas consignas y cero de observación regional de un proyecto político que se basa en la defensa irrestricta de un proceso plurinacional de honda raigambre. Tanta, que un fallo favorable a Bolivia catapultará a Morales a un nuevo mandato para consolidar un camino que no tiene retorno. El canciller boliviano, Fernando Huanacuni, estima que el fallo se conocerá este mismo año, previo a la campaña electoral para las presidenciales de 2019.





