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CÓRDOBA: Lanzamiento de satélites pequeños por estudiantes secundarios

Desde Falda del Cañete se hizo el experimento espacial

El Centro Espacial de Córdoba se ubica en la ruta c45 km8 donde se reunieron cinco equipos de estudiantes secundarios oriundos de Tucumán, Santa Fe, Entre Ríos, CABA y la propia provincia anfitriona.

Los estudiantes realizaron este jueves por la mañana, el lanzamiento de pequeñas unidades satelitales, aparatos o sistemas del tamaño de una lata de refresco cuya misión puede ser recoger datos, efectuar retornos controlados o cumplir algún perfil de misión predeterminado. Su principal función es la enseñanza de tecnologías aeroespaciales en escuelas y universidades.

Desde el Centro Espacial de Córdoba (Centro Espacial Teófilo Tabanera de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) participaron estos equipos, en el envío al espacio de cohetes, dispositivos de pequeño porte que desarrollaron en el marco de la competencia Cansat Argentina. Cansat es una concurso internacional impulsado por varias agencias espaciales del mundo.

La iniciativa CANSAT Argentina, organizada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), llegó a su etapa final con éxito. Los cinco equipos finalistas de escuelas secundarias de distintas provincias del país lanzaron sus satélites del tamaño de una lata de gaseosa desde el Centro Espacial Teófilo Tabanera, en la provincia de Córdoba. Acompañaron la competencia el Ministro de Ciencia, Daniel Filmus; el Ministro de Ciencia y Tecnología de Córdoba, Pablo De Chiara; el Director Ejecutivo y Técnico de la CONAE, Raúl Kulichevsky; el Subsecretario de Coordinación Institucional del MINCYT, Pablo Nuñez, entre otras autoridades nacionales, provinciales y municipales.

Finalizado el evento, Filmus dialogó con los estudiantes, y sus docentes para conocer su experiencia, cómo resultaron sus proyectos, y vocaciones a futuro.

El Ministro de Ciencia reveló a estudiantes y docentes que “la educación se trata de abrir caminos y oportunidades y ustedes las aprovecharon. Cada uno con una disciplina distinta” y compartió que su campo de estudio es la relación entre la educación y el trabajo, y cómo funcionan las escuelas en ese sentido. “Ver que la escuela pueda generar pasión y voluntad de aprender es fabuloso. Me parece interesante la experiencia que hicieron los docentes. Hay distintas materias que se pueden aplicar a proyectos, en este caso, el espacial” y destacó en ellos/as “que se hayan entusiasmado y hayan dedicado horas por fuera de la escuela. Es maravilloso que la escuela y el conocimiento nos apasione y poder transformar la realidad aeroespacial. Los cambios para adelante son enormes y van a ser cada vez más rápido. Es fundamental que los/as jóvenes puedan incorporarse a investigar esos cambios, más en el tema aeroespacial. Los que quedan sin poder estudiar, quedan al margen”, y felicitó a la conducción de la CONAE, VENG, y en especial, a los/as jóvenes.

“La iniciativa apunta a despertar vocaciones relacionadas con la ciencia y tecnología en estudiantes de escuelas secundarias, pero también trasmitirles que pueden desarrollarlas en la Argentina”, afirmó Kulichevsky. “El mensaje es que tienen que esforzarse por hacer lo que les apasiona y que sepan que el país les va a brindar posibilidades para formarse y, el día de mañana, trabajar en el sector espacial, como todos los que nos desarrollamos en la CONAE”, agregó.

“El balance del concurso CANSAT es súper positivo. Es increíble el entusiasmo y la respuesta que encontramos nos sólo en los cinco equipos que ganaron, sino en todos los que participaron de la iniciativa con sus proyectos. Esto nos llena de optimismo para el futuro, porque posiblemente muchos de estos jóvenes se puedan incorporar a esta actividad hacia adelante”, afirmó, y destacó la necesidad de apostar al desarrollo científico y tecnológico nacional.

Nuñez, en tanto, remarcó que la competencia reunió “todos temas de punta, que abordan lo ambiental. Es importante poder demostrar que es posible y se puede hacer en la Argentina. Estas carreras son las que nuestro país necesita y tienen futuro”.

Los cinco equipos finalistas llegaron a Córdoba el día anterior para realizar las pruebas ambientales de sus CANSAT y verificar que estén en condiciones para ser lanzados a bordo de cohetes provistos por la empresa Skytec, a 350 kilómetros por hora, acompañados por sus docentes y por profesionales del MINCyT, la CONAE y la Universidad Nacional Tecnológica (UTN).

Durante la jornada de hoy por la mañana cada equipo realizó el lanzamiento en forma consecutiva. Los satélites volaron a una altura de hasta 230 metros y luego fueron recuperados. Por la tarde, los equipos trabajaron en el análisis de los datos recabados por sus respectivas “misiones primarias”, como la medición de presión y temperatura durante el tiempo en vuelo, y la transmisión de esos datos a sus computadoras, representando la “estación terrena”.

Además, los satélites debieron cumplir una misión secundaria específica, diseñada por los y las estudiantes. El viernes es la última jornada donde expondrán los resultados, recibirán charlas de empresas del sector espacial nacional y realizarán una visita al predio de la CONAE y sus laboratorios.

Una gran experiencia, una posible vocación científica

Los equipos finalistas estaban conformados por “ConcorSat”, de la Escuela San Roque González de Santa Cruz, y de Concordia, Entre Ríos; “Cóndor Salvaje”, del Instituto Técnico de Aguilares, de Concepción, Tucumán; “HYPERION”, del Colegio León XIII de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; “Novationes”, del Colegio Nacional de Monserrat, de Córdoba capital; y “Roldán 2”, de la Escuela de Educación Técnico Profesional Nº 643 Granaderos de San Lorenzo, de la localidad de Roldán, Santa Fe.

La Escuela de Educación Técnico Profesional Nº 643 de Santa Fe es la segunda vez que participa de CANSAT; en esta oportunidad, con su proyecto “Roldán 2” volvieron a trabajar sobre la temática de microplásticos, que constituye la misión secundaria. “Nos pareció interesante porque existen pocos estudios a nivel global sobre esta problemática, que puede afectar la salud de las personas”, expresó el estudiante Camilo Bondi. “Estamos contentos con los resultados. Nos esforzamos muchísimo para lograr nuestros objetivos y viajar a Córdoba para hacer historia. Era un sueño”, agregó.

La iniciativa ayudó a definir la vocación del adolescente: “Tengo pensado estudiar Ingeniería Aeroespacial. Cuando era más chico quería ser astronauta. Siempre seguí las misiones espaciales de la CONAE y descubrí que también me gusta mucho la ingeniería. Además, con la participación en CANSAT descubrí que me gusta mucho la programación”, afirmó.

Por su parte, el Colegio Nacional de Monserrat de Córdoba con su proyecto “Novationes” y su misión Dustbusters que apuntó a medir la contaminación ambiental por polvo, a partir de sensores que viajan a bordo del satélite. La joven Giuliana Lodolo explicó: “Nos enfocamos en el polvo que generan las pastillas de freno de los vehículos, que liberan al aire partículas de 2.5 micras (muy pequeñas en comparación, por ejemplo, con cabello humano, que mide 50 micras). Este polvo que respiramos daña la salud de las personas”.

Y agregó: “La experiencia de CANSAT fue muy linda, con mucho trabajo en equipo. Fue increíble porque nuestro colegio es humanista y no tenemos muchas materias que traten estos temas”, aseguró, y destacó que la competencia le ayudó a definir qué va a estudiar en la universidad: “Siempre me gustó muchísimo la matemática y el mundo de la ciencia, y ahora que formamos parte de este proyecto me encantó adentrarme en el mundo de la programación y aprender muchísimas cosas. Es muy probable que estudie ingeniería”, sostuvo Londolo.

En tanto, la estudiante del Instituto Técnico de Aguilares de Tucumán, y miembro del equipo “Cóndor Salvaje”, Juanita Bornes, contó: “Nuestra misión se llama Ojo de Cóndor porque contiene una cámara sin filtro infrarrojo que toma imágenes y detecta la temperatura. Además, a través del sensor de calidad del aire, toma datos sobre dióxido de carbono y partículas volátiles, con la finalidad de ver cuál es la contaminación que produce la quema de caña de azúcar y los basurales a cielo abierto”.

El proyecto es innovador debido a que incorpora un sistema de descenso guiado, para que el satélite pueda retornar a tierra de un modo exitoso. Con este proyecto ya habían participado el año pasado, pero ahora lograron mejoras con una aplicación que conecta al satélite con la estación terrena por bluetooth, y en este sentido, agregó, “haber llegado a los cinco finalistas es una revancha”. “Para la universidad estoy entre dos opciones: ingeniería aeroespacial e ingeniería nuclear. Me interesa la física nuclear y las energías renovables, y el CANSAT me despertó una fascinación con todo el campo aeroespacial”, indicó.

Mientras que el proyecto “Hyperion”, del Colegio León XIII de CABA, en palabras de su integrante Sol Teglia: “La misión Luminet que desarrollamos es para medir y tomar conciencia sobre los parámetros de contaminación lumínica que hay en la ciudad. Se trata de una problemática infravalorada, sobre la cual hay muy poca información. No se toma conciencia acerca de las consecuencias que puede tener a largo plazo en la salud y sobre la visualización del cielo, que es un elemento fundamental para los estudios académicos”, apuntó.

“Estos meses fueron muy enriquecedores. Tuvimos que hacernos expertos en diferentes disciplinas abarca el proyecto, como programación. Estamos muy emocionados y agradecemos la oportunidad de poder lanzar nuestro satélite desde Córdoba”, afirmó, y adelantó que en 2024 quisiera ingresar a la carrera de ingeniería aeroespacial en la UTN. “Este proyecto afianzó la certeza que tenía de querer anotarme en esta carrera”, aseguró.

Por su parte, “ConcorSat” es un equipo conformado por estudiantes de dos escuelas de Concordia, Entre Ríos, San Roque González de Santa Cruz y Renacer Secundario. “Nuestra misión DFDP Saint-Exupéry consiste en medir la contaminación auditiva, mediante un sensor que se activa al superar los 80 decibeles (nivel a partir del cual se generan daños en el oído)”, explicó el estudiante Luciano Madinier, cuyo proyecto apunta tanto a cuidar la salud de los seres humanos como la de los animales de la región.

Y cerró: “Fue una experiencia muy interesante. Aprendimos un montón sobre temas como diseño e impresión 3D, programación y electrónica. Personalmente, todo esto me ayudó a decidirme a estudiar Ingeniería Aeroespacial en la Universidad de La Plata, ya que al principio mi idea era estudiar Licenciatura en Física”, comentó entusiasmado.

Este año apoyaron la realización del evento las empresas VENG, INVAP y SpaceSur, la Universidad Nacional de San Martin (UNSAM), la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la provincia de Córdoba (Mincyt CBA).

Cabe destacar que esta segunda edición arrancó en abril de 2023, con la inscripción de 490 equipos pertenecientes a escuelas secundarias de 23 jurisdicciones del país.

Fuente: IB24 – Enfoque propio

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