Ayotzinapa: Forenses argentinos piden seguir otra línea en la investigación

«Manifestamos que debe hacerse una reunión de peritos, nuestro equipo con las autoridades mexicanas y los peritos de la OEA (Organización de Estados Americanos), para llegar a una conclusión conjunta pensamos que hay que seguir otra línea de investigación que no sea la del Basural de Cocula», explicó Fondebrider a Télam en la sede que el EAAF tiene en Buenos Aires.
El Equipo, de prestigio internacional que hace más de 31 años trabaja en distintos países para recuperar e identificar los restos de personas desaparecidas para restituirlas a sus familiares, presentó días atrás un informe que descarta que los estudiantes hayan sido asesinados y quemados en un basural, versión sostenida por la Fiscalía de México.
«Seguimos trabajando. Hay que seguir investigando otros lugares y otros testimonios para dar con lo que puede haber sucedido. Estamos abiertos al diálogo con forenses mexicanos porque el diálogo entre científicos es la forma para poder dar con pruebas científicas. Nosotros no hablamos de política ni de otras cosas, sino de ciencia», argumentó.
Por otro lado, reconoció que México tiene «hace muchos años un problema de violación de derechos humanos y de desaparición de los personas que ha producido miles de muertos que muchos de ellos están en fosas».
«Nuestro trabajo es una porción muy pequeñita que acompaña lo que hacen tantas asociaciones civiles. Tiene que ver con aplicar la ciencia al dilucidar que ha sucedido en algunos casos especifico», repasó el especialista.
Los cuerpos en Ciudad Juárez y las narcofosas fueron las primeras investigaciones que años atrás inició el EAAF hasta que fueron convocados por los familiares de los estudiantes desaparecidos en Guerrero en septiembre de 2014, quienes manifestaron tenerles más confianza que a las autoridades e instituciones mexicanas.
Los familiares trabajan en una soledad enorme, les han prometido muchas cosas y no han cumplido
«Ellos creen en nuestro trabajo y es una responsabilidad porque no siempre podemos llegar a los resultados, pero sí les podemos garantizar a los familiares una comunicación trasparente clara y usar todo lo que esté al alcance de la ciencia», indicó Fondebrider.
Lo más complicado, detalló, es cuando hay que decirle a un familiar el resultado. «Cuando se encuentran es un momento de mucho dolor pero también de alivio, pueden llevarle una flor, lo pueden insertar a ese ser querido en la sociedad que muchas veces le negó su identidad. Trabajamos con historias de personas y esa relación con los familiares, que nos da tantas satisfacciones, también se torna muy difícil a la hora de los resultados».
Fondebrider explicó que en muchos casos hay contextos difíciles, o por la falta de voluntad política para investigar, por las trabas burocráticas, o por las dificultades para los familiares que denuncian estas situaciones ya que la mayoría de los lugares en los que trabajan son áreas rurales en donde los familiares están muy expuestos.
«Nuestro objetivo es que no se reduzca la investigación a un periodo sino a un plazo más largo porque el problema de las desapariciones no se resuelve en dos, cinco, o diez años sino que toma generaciones y cada país se maneja de distinta manera», remarcó.
Fondebrider indicó en América Latina la vía jurídica es la preponderante, no sólo a nivel local sino a través de las sentencias de organismos de derechos humanos. «En otros lugares del mundo creen que identificar cuerpos ya es suficiente, que no hace falta perseguir penalmente a los responsables y la experiencia indica que es una garantía de impunidad no investigar qué pasó con las personas que cometieron estos hechos», admitió.
La excepción hasta ahora es Brasil, que todavía no utiliza la vía judicial y en el que «los familiares trabajan en una soledad enorme, les han prometido muchas cosas y no han cumplido», asumió el especialista.





