ARGENTINA CON 42 VOTOS, SIN DERECHOS LABORALES
Pasó de la media sanción del Senado a Diputados la reforma de Milei

La oposición no logró construir lo necesario en la Cámara Alta nacional para impedir el avance reformista. La clave fueron los negociados políticos entre Gobernadores y Milei.

Después de casi 15 horas de debate, a la 1.25 am del jueves 12 de febrero, el gobierno de Milei logró la aprobación en general con 42 votos afirmativos, 30 negativos y ninguna abstención.
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La jornada de debate se vio afectada por la represión a manifestantes que están en contra de la nueva legislación y reclaman por la pérdida de sus derechos sociales.

Ph.: contrainfo


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DESARROLLO DE LA SESIÓN EN EL SENADO


Durante el cierre de los bloques, el senador Martín Goerling Lara (Frente Pro) expresó el apoyo de su bancada al proyecto en general y agregó: «Tenemos que pensar en los más de seis millones de trabajadores argentinos que hoy no tienen ningún derecho. Estas leyes han sido un obstáculo para el ingreso al trabajo en blanco y el modelo actual no genera trabajadores sino sobrevivientes. Debemos pensar en un país más productivo e inclusivo.»
En representación del Interbloque Justicialista, el senador José Mayans denunció un «avasallamiento y una violación al reglamento del Cuerpo» que, a su juicio, «alienta a violar la Constitución Nacional». Tras afirmar que «en la Casa de las Leyes se cumple con la ley», calificó el procedimiento de «tratamiento exprés lo que significa una falta de respeto al pueblo argentino y al Parlamento». Al finalizar su alocución, anticipó su voto en contra del proyecto.


El episodio más álgido tuvo como protagonista a la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, quien se enfrentó abiertamente con senadores de la oposición luego de que el titular del bloque Justicialista, José Mayans, cuestionara tanto el contenido de la iniciativa como la modalidad exprés elegida por la administración para su tratamiento, a la que calificó como un “atropello institucional y una falta de respeto hacia el pueblo argentino”. (FUENTE: DIPUTADOSBSAS)
A su parte, Bullrich buscó responder mediante una cuestión de privilegio, aunque en un primer momento no le concedieron la palabra por la negativa del senador formoseño, quien sostuvo que debía respetarse su tiempo y advirtió que, de no ser así, interrumpiría a la legisladora cuando llegara su momento de exponer ante la Cámara alta.
Cuando finalmente tomó la palabra, Bullrich apuntó directamente contra el kirchnerismo y, en particular, contra Cristina Kirchner, al afirmar que “la única persona que está presa en la Argentina es la expresidenta”, a quien además acusó de hacer “quedar muy mal al país en el mundo” por estar detenida por causas de corrupción, lo que generó inmediatas reacciones desde las bancas opositoras.
En ese contexto, la senadora Juliana Di Tullio interrumpió el discurso para protestar por las menciones a la ex mandataria, lo que motivó una respuesta tajante de Bullrich, quien le exigió: “Callate la boca porque no podés hablar. Estoy hablando yo”, y reclamó a la presidenta del Senado, Victoria Villarruel, que “ponga orden”, una frase que sintetizó el clima de extrema tensión que se vivía en el recinto.
En tanto, la discusión escaló aún más cuando Bullrich cuestionó con dureza una comparación realizada por Mayans, quien había vinculado la reforma laboral con la frase “El trabajo libera”, utilizada en los campos de concentración nazis, al señalar que se trataba de un ejemplo basado en la mentira, una analogía que generó un fuerte rechazo por parte del oficialismo.
“Me parecía algo absolutamente fuera de lugar comparar una frase que estaba en la entrada del campo de exterminio de Auschwitz para hablar en la casa de la democracia”, expresó la ex ministra de Seguridad, al tiempo que sostuvo que el Senado no merecía que se mencionara “ese cartel nefasto donde seis millones de vidas fueron incineradas y quemadas”, por lo que pidió al senador justicialista que recurriera a otros ejemplos para fundamentar sus críticas.
Más allá del intercambio verbal, el trasfondo del conflicto estuvo vinculado a la forma en que el oficialismo impulsó el proyecto, ya que Mayans había denunciado que el dictamen fue modificado a último momento y que el Gobierno no logró consensos reales con la oposición, sino que optó por avanzar de manera acelerada para obtener una victoria política en el inicio de las sesiones extraordinarias.
En su réplica, Bullrich defendió con firmeza la iniciativa al afirmar que “el presidente ha enviado una ley que está a la altura del país que está construyendo”, y remarcó que uno de los objetivos centrales de la reforma consiste en simplificar el entramado de leyes laborales vigentes para generar “mayor transparencia y previsibilidad para empleadores y trabajadores”.
Por caso, la titular del bloque libertario insistió en que el proyecto no promete soluciones mágicas, aunque sí apunta a enfrentar problemas estructurales del mercado laboral argentino, al subrayar que “las leyes laborales no crean empleo” y que el desafío central del Gobierno es generar trabajo genuino, en contraposición a un sistema que, según sostuvo, fracasó y dejó a la Argentina “anclada en el pasado”.
Losada y Capitanich se cruzaron por un artículo de la reforma laboral

En el tramo final del debate por la reforma laboral, que se produjo entrada la madrugada cuando los senadores acumulaban más de 16 horas de sesión continua. Fue entonces cuando el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, llamó a votar el Título XVI del proyecto, el apartado referido a las derogaciones, uno de los puntos más sensibles y controvertidos del texto enviado por el Gobierno.
Antes de la votación, el senador santafesino Marcelo Lewandowsky pidió expresamente que se quitara del articulado el Estatuto del Periodista, al considerar que su derogación implicaba un retroceso en materia de derechos laborales y libertad de prensa. En la misma línea, la tucumana Beatriz Ávila solicitó autorización para abstenerse únicamente en ese artículo, aunque Abdala rechazó el planteo al señalar que no era posible fragmentar el voto por partes del título en discusión.
Sin embargo, la discusión se profundizó cuando el senador Jorge Capitanich reclamó directamente que se eliminaran todas las derogaciones incluidas en el título, entre ellas los estatutos del peluquero y de los viajantes, así como la Ley de Teletrabajo. En su intervención, también expresó un “enfático rechazo” a la quita de recursos al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, al sostener que se trata de un organismo clave para la identidad cultural y el desarrollo de la industria audiovisual argentina.
El cierre de la sesión sumó un nuevo cruce político con la intervención de la radical Carolina Losada, quien lanzó duras críticas contra Capitanich y elevó el tono del debate al acusarlo de “cinismo y de carecer de autoridad moral” para hablar de libertad de prensa. El ex gobernador chaqueño respondió con una cuestión de privilegio en defensa de su trayectoria, pero la senadora retrucó con otra presentación en la que recordó episodios de su gestión vinculados a ataques a periodistas, en una exposición que tensó aún más el recinto.
A pesar del tenso cruce entre los senadores, el Título XVI fue aprobado con 38 votos afirmativos y 31 negativos, con el rechazo del peronismo y el acompañamiento, entre otros, de Flavia Royón, mientras que Losada acompañó con su sufragio la derogación del Estatuto del Periodista, que finalmente pasará a Diputados para ser debatido una vez más.





