LA HISTORIA NO PERDONA
"nunca las derrotas son definitivas, como lo demuestran los pueblos..."

Un título que no siempre se refleja cabalmente, porque la apropiación del relato es el de los vencedores de cada tiempo, que cuentan la misma de acuerdo a sus intereses del momento, pero con perspectiva de futuro, intentando marcar un camino único, cerrado, sin apertura a otras miradas, fortaleciendo una cultura dominante.
En nuestro país esa fue la sujeción a la historia relatada por el mitrismo, confinada a un relato único, donde bárbaros eran sus adversarios, sin importar propuestas, ni razones debían ser eliminados. Creando un muro de ocultamiento de la historia total, colocando al frente la civilización que representaban las élites oligárquicas, componiendo así un proceso cultural, que dominó y sigue dominando los programas de la educación sistemática de las nuevas generaciones. Sin dudas constituyó un triunfo liberal, que desde el siglo XlX institucionaliza una Argentina colonial y dependiente como objetivo.
Pero nunca las derrotas son definitivas, como lo demuestran los pueblos, que han caído una y otra vez y se han recuperado, a fuerza de identidad y memorias compartidas, que vertebran la fortaleza necesaria para dar la lucha por sus derechos. Así fueron los sucesos en nuestra Patria, tanto de los pueblos originarios, como de las sucesivas generaciones de criollos, migrantes, negros, mulatos, zambos, que conformaron la posibilidad de recuperar esa historia perdida en el relato de los vencedores a través de una nueva identidad, americana, mestiza, criolla e inmigrante, que nos tiñe como región integrada y de paz.
El aporte del revisionismo histórico desde los siglos XVlll y XlX, en su concepto de Patria Grande, se extendió desde el Sur del Río Grande en México hasta Tierra del Fuego, siendo sustancial para encadenar las luchas que dieron origen a los procesos de liberación nacional y la realidad geopolítica actual, donde triunfos y derrotas sucesivas fueron fortaleciendo el patriotismo nacionalista revolucionario, que impregnó la conciencia colectiva de los pueblos Latinoamericanos.
Los hechos revolucionarios de los siglos XVlll, XlX, XX y XXl, no fueron explosiones puntuales de un tiempo determinado, sino la expresión de pueblos que construyen su historia, de acuerdo a sus tiempos y posibilidades de victoria y aun en la derrota creando conciencia histórica, cuando pueden ver claro los objetivos, que representando esos procesos sus demandas, abonan sus esperanzas de continuidad biológica como Comunidad, a través de sus hijos y nietos.

Las coordenadas históricas tienden a manifestarse en determinados momentos, ni antes ni después de las ansiedades biológicas, que siempre son aceleradas por la finitud de la vida, en la necesidad de ver las realizaciones utópicas en nuestro corto tiempo. Esa confluencia en un tiempo histórico, produce el momento del cambio epocal, transformador, revolucionario que sólo puede ser protagonizado por el pueblo, que erige o abandona los líderes de acuerdo los tiempos.
La situación internacional no es ajena a estos procesos, al contrario es esencial para su comprensión, dado que esos hechos al parecer lejanos, son los poderes de terceros países que se dirimen en nuestros territorios, entre ellos nuestro país, sometido a una pugna geopolítica de intereses extranjeros y con un Gobierno que ha hecho del relato su victoria, de la mano del imperialismo colonial, al cual ha entregado la gestión e intenta entregar el futuro mismo.
Recuperar la historia es resignificarla, no es sólo relatarla, es colocarla en tiempo actual, con la única aclaración que los enemigos de la Patria siguen siendo los mismos: los que masacraron los pueblos originarios, los que fusilaron a Dorrego, persiguieron a San Martín , Belgrano, Artigas, abandonaron a Juana Azurduy y Remedios del Valle, los que subieron a los barcos franceses e ingleses de la Vuelta de Obligado, denigrando a Rozas, persiguiendo a Felipe Varela y al Chacho Peñaloza, comprando a Urquiza, masacraron al Pueblo Paraguayo.
Crearon el Estado liberal desde 1853, que ellos mismos desconocieron con el golpe de 1930 a Irigoyen y luego a Perón, con dictaduras sucesivas y gobiernos supuestamente democráticos con proscripción de las mayorías populares, terminando con el Genocidio del 76 y las claudicaciones democráticas desde 1983, con excepción de 2005 al 2015 con gobiernos populares castigados hasta la fecha, con persecuciones y cárcel a Cristina, Milagro Sala, Julio de Vido y militantes detenidos en la protesta social.
Entonces no es cuestión de cerrarse a la realidad, ver la foto sin observar la película, sino recuperar la voluntad de combatirla, frente a un proceso de claudicación nacional que nos lleva al colonialismo, que será pétreo si seguimos luchando por las periferias sectoriales o internas, sin atacar el núcleo del poder real, que intenta consolidar la dependencia.
La democracia no es un fin en sí mismo, es el instrumento de construcción de los pueblos cuando pueden expresarse sin condicionamientos, extorsiones internas o externas, ni planteos de amor odio en medios y redes, permitiendo una Justicia cooptada y un Parlamento perforado por un ejecutivo corrompido, que debilitan el funcionamiento republicano, tan proclamado y tan poco defendido.
Movilización, calle y lucha definen el camino de los pueblos cuando se deciden a recuperar su memoria histórica, más aun cuando su identidad nacional está en peligro como ahora, en tiempos alterados a nivel nacional e internacional, donde el enemigo pretende borrar la historia común, por la necesidad de apuntalar sus intereses de dominación, porque sabe que el pueblo no se rendirá en dos o tres generaciones, a partir de la transmisión oral familiar y social de la historia, por lo cual de la perpetuidad de su poder, es vital para su vida política para lo que apela a la represión extrema y la persecución perpetua, por orden del poder internacional del cual depende.
Jorge Rachid
CABA, 29 de enero de 2026
BIBLIOTECA
Norberto Galasso: Historia Argentina Ed. Colihue
Jorge Abelardo Ramos: La Nación Latinoamericana Ed Ministerio Cultura 2013
Hugo Chumbita: Historia Crítica de las Ideologías en la Argentina Ed. Octubre





