Atlantic Council, la institución que distinguió a Macri, está acusada de recibir coimas a cambio de sus premios

Atlantic Council, la institución que entregó hoy a Mauricio Macri el premio «Ciudadano Global 2018», recibió «donaciones» de al menos 25 países desde 2008. Y son muchos los que sostienen, incluido el New York Times, que con ese dinero los jefes de Estado compran premios y trabajos de lobby.
El presidente Mauricio Macri recibió en Nueva York el premio «Ciudadano Global 2018», que entrega el think tank Atlantic Council. Allí coincidió con la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, en momentos en que el Gobierno negociaba la ampliación del préstamo de u$s 50.000 millones, el país era paralizado por un contundente paro general y renunciaba Luis Caputo a la presidencia del Banco Central.
Tras su discurso, Macri su acomodó para la foto protocolar, no sin antes bromear: «¿Dónde está mi premio? ¿Dónde está mi premio?», dijo en inglés. Y luego, ante las cámaras, sacó intempestivamente a baila a la líder empresarial y filántropa Adrienne Arsht.
«Debo confesar que con Christine (Lagarde) hemos empezado una gran relación, que espero que funcione muy bien y que termine con toda la Argentina enamorada de Christine», resaltó Macri tras la gala.
«Desde el comienzo de mi Gobierno hemos apostado a una integración estratégica y a mantener relaciones maduras con el mundo», destacó el mandatario argentino al recibir la distinción. En el evento de premiación, Macri estuvo acompañado por su esposa, Juliana Awada, pero también compartió la mesa con Lagarde.
«La Argentina decidió cambiar. Cambiamos porque entendimos que no podíamos dejar que el populismo afectara profundamente a nuestra sociedad», señaló el jefe de Estado luego de ser reconocido con el Global Citizen Award, con el que se distingue a aquellos líderes mundiales que con su tarea contribuyen a fortalecer la cooperación internacional y la relación transatlántica.
Finalmente, Macri consideró que este galardón es «un reconocimiento al pueblo argentino por el coraje» para evitar que el país se convirtiera «en otra Venezuela».

Premios a cambio de dinero
Sin embargo, al igual que los timbreos y los viajes en colectivo a los que nos tiene acostumbrados el líder de Cambiemos, este premio tampoco sería «espontáneo» o, mejor dicho, no sería el desinteresado reconocimiento al liderazgo internacional del ex presidente de Boca, sino más bien el resultado de la generosidad de su billetera, que vendría a ser la de todos los argentinos.
En septiembre de 2014, The New York Times informó que desde 2008 Atlantic Council recibió donaciones de más de veinticinco gobiernos fuera de los Estados Unidos, incluidos cinco millones de dólares de Noruega, que fue uno de los casos más resonantes.
El periódico acusó a los gobiernos extranjeros de comprar influencias y expresó su preocupación porque los académicos de la organización podrían estar intentando encubiertamente impulsar las agendas de los gobiernos extranjeros.
«‘Nuestra moneda es nuestra credibilidad’, dijo Frederick Kempe, director ejecutivo de Atlantic Council, un centro de investigación de rápido crecimiento que se centra principalmente en asuntos internacionales y ha aceptado donaciones de al menos 25 países desde 2008. «La mayoría de los gobiernos que vienen a nosotros entienden que no somos cabilderos (lobistas). Somos una entidad diferente, y trabajan con nosotros para fines totalmente diferentes», publica el Times en una nota titulada «Los poderes extranjeros compran influencia en think tanks».
«Sin embargo -añade el diario neoyorkino-, en sus contratos y documentos internos, los gobiernos extranjeros a menudo son explícitos sobre lo que esperan de los grupos de investigación que financian».
«En Washington, es difícil para un país pequeño acceder a poderosos políticos, burócratas y expertos», afirma un informe interno encargado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega. «Financiar poderosos think tanks es una forma de obtener dicho acceso, y algunos think tanks en Washington están transmitiendo abiertamente que solo pueden prestar servicio a los gobiernos extranjeros que proporcionan fondos», concluye el periódico.





