Una empresa japonesa prevé construir un ascensor espacial para 2050


 
Por: Guillermo Magadán

 

 

La idea no es nueva ni original: propuestos por el ingeniero ruso Yuri Artsutanov hace más de cincuenta años, en 1978, el escritor británico Arthur C. Clarke planteaba una idea similar en su novela Las fuentes del paraíso. El autor de 2001: una odisea espacial, narraba la historia de un grupo de científicos que construían un ascensor espacial en la cima de la isla ecuatorial de Taprobane. Desde entonces, los ascensores espaciales se convirtieron en elementos recurrentes en libros, películas y hasta comics de ciencia ficción.

La empresa japonesa Obayashi ha anunciado que piensa construir para 2050 un ascensor espacial que alcanzará una altitud de 96.000 kilómetros, según informa ABC News.

Según este proyecto, unos coches robóticos, propulsados por motores lineales magnéticos, llevarán a sus pasajeros y la carga a una nueva estación espacial. El viaje durará 7 días, y su costo será muy inferior al de los cohetes.

Se trata de una estructura de unos 96.000 kilómetros de alto, por el que se podrán enviar productos y astronautas al espacio. Construido mediante la unión de casi 100.000 kilómetros de nanotubos de carbono, material que es unas 20 veces más resistentes que el acero, permitirá que la órbita terrestre sea finalmente colonizada. Satomi Katsuyama, la directora del proyecto, ha reconocido que aún quedan problemas por resolver, pero que en 2050 la obra podría estar lista.

Uno de los extremos de esa estructura se debe fijar en una zona del planeta cercana al ecuador terrestre, y el otro a una masa que se encuentra en la órbita geoestacionaria; es fundamental que este extremo de la estructura no se desplace por el espacio, por eso se elige una órbita de este tipo, para evitar que la “cuerda” se enrolle sobre el planeta.

Los expertos aseguran que un ascensor espacial podría señalar el final de los cohetes con base en tierra, que son extremadamente caros y peligrosos. Con un ascensor espacial, sería posible guardar y lanzar los cohetes desde las estaciones espaciales sin las enormes cantidades de combustible necesario para superar la gravitación de la Tierra.

En 2008 Japón convocó a una serie de empresas y científicos para comenzar a delinear la construcción de un ascensor espacial, noticia que no tuvo la repercusión que uno podría esperar. Cuatro años más tarde, un estudio internacional concluyó que el proyecto de ascensor espacial es viable, pero la mejor manera de ponerlo en práctica es a través de la cooperación internacional. El responsable de investigación y desarrollo de la empresa Obayashi, Yoji Ishikawa está de acuerdo: “No creo que una empresa pueda hacerlo, vamos a necesitar una organización internacional para llevar a cabo este gran proyecto”.

La Directora del proyecto, Satomi Katsuyama, ha reconocido que aún quedan varios problemas por resolver antes que se puedan comenzar las obras, pero confía en que los avances tecnológicos que se están produciendo proporcionen las soluciones necesarias en el corto plazo, de forma que el ascensor pueda estar listo en el año 2050. De concretarse, sería una dura competencia para las empresas que como Virgin Galactic están haciendo fuertes inversiones para desarrollar su propia tecnología de cohetes espaciales. De todos modos, el proyecto japonés seguramente enfrentará retrasos inevitables, ya que a pesar del optimismo que se puede apreciar en las declaraciones de sus responsables se trata de uno de los más complejos desafíos que alguna vez ha enfrentado la humanidad, y son muchos los obstáculos que seguramente van a aparecer, porque aún tenemos por delante unas cuantas décadas de carrera espacial basada en cohetes.

 

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