Treinta años, un día en la vida


Hace treinta años , asumía Héctor “Etín” Ponce, como Secretario General de la Seccional Sunchales.

Nadie sabe qué es el tiempo. Lo que sabemos es que pasa, que deja huellas y cauces, y ojos y memorias que descifran esas huellas, que navegan esos cauces.

Exactamente un día como hoy, 6 de enero de 1987, treinta años atrás, la máxima autoridad a nivel nacional de esta Organización, nuestro compañero Héctor “Etín” Ponce, asumía como Secretario General de la Seccional Sunchales. Desde entonces su conducción a nivel local ha sido unánimemente refrendada al igual que su responsabilidad como Secretario General Nacional desde enero de 2002, cuando fue elegido por primera vez para el máximo cargo de la Organización, pocos días después del desastre de diciembre del 2001.

Nuestra Organización recuperó con Etín aquello por lo que fue fundada en 1944 y de un modo u otro se había ido perdiendo en el camino: la conciencia de ser ella misma, sin interferencias ni deformaciones, la realización misma de la unidad de todos los trabajadores lecheros. Se necesitaba alguien que tuviera la llave para destrabar todas las puertas de la incertidumbre y la suspicacia. Había que levantar a la Organización y volverla al camino, había que demostrar solidez y obtener confianza. No era fácil la tarea ni promisorio el horizonte. Sin embargo todo llega en esta vida y el momento para Atilra finalmente había llegado. O mejor dicho, valga la aclaración: son los seres humanos los que deciden qué hacer en determinados momentos, son ellos y nada más que ellos los que hacen o deshacen sus propias esperanzas.

Esa conciencia de realización de unidad, sin la cual nada puede concebirse, sin la cual es imposible vivir como trabajadores dignos, necesitaba una proyección hacia el futuro. Esa proyección en Atilra hoy se llama educación y tecnología, y se rediseña abierta a la comunidad y al mundo. Ese es el trabajo que comenzó hace treinta años en la Seccional Sunchales y que luego se proyectó a todos los rincones donde hubiera un trabajador lácteo. Y también es justo recordarles a los compañeros que se han incorporado a esta Organización desde el 2002 a la fecha que el respeto y el orgullo que provocamos ha sido una construcción cotidiana tan áspera como gozosa que los antecedió en el tiempo.

Así fue, porque nada es casualidad si se transpira para el prójimo, que Atilra tiene hoy uno de las mejores escalas salariales del país, consultorios y centros médicos actualizados, centros turísticos y recreativos, centros de capacitación y formación profesional, una clínica modelo propia, un Centro Educativo Tecnológico, un espacio cultural con los mejores espectáculos, una Fundación y un sinnúmero de proyectos en marcha, entre los que se cuenta la Mega Clínica en Sunchales.

Todos, se dijo cierta vez, trabajamos para los Anales de la Historia. Cabe esta oportunidad para decir que algunos trabajan más, que algunos son más decisivos, y que su presencia en el mundo se realiza de una manera más concreta.

Por eso, Etín, te saludamos en este día en la vida.

 

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