Y mientras tanto, en el mundo terrenal…


Mariana Karaszewski Hoy vamos a partir de una definición. “Sugestión: es el proceso psicológico mediante el cual personas, medios de comunicación, libros, y toda clase de entes que manipulen conceptos y sean capaces de emitir información pueden guiar, o dirigir, los pensamientos, emociones, sentimientos o comportamientos y estados físicos de otras personas”.

Ahora bien, sin sugestionarnos, trataremos de comprender cómo los medios de comunicación en su casi mayoría (digamos, un 90%) están intentando desviar la atención de los argentinos hacia el mundo de la “corrupción K” haciendo parecer que no sucede en el país otra cosa que no sea esa y tapando de una manera elegante todas las atrocidades que está llevando a cabo el Gobierno de Mauricio Macri, como por ejemplo: los tarifazos indiscriminados, los despidos y precarización laboral, el aumento de la pobreza y la delincuencia, los actos discriminatorios y represivos; sólo por nombrar algunas.

Para la psicología, la sugestión es un estado psíquico provocado, en el cual el individuo experimenta las sensaciones e ideas que le son sugeridas y deja de experimentar las que se le indica que no sienta. Por este motivo, en los orígenes del psicoanálisis se comenzó a utilizar como tratamiento terapéutico y existen diversos métodos para conseguir este estado en una persona: el método directo, que se obtiene mediante la autoridad ejercida sobre una persona que se somete a ella, la sugestión hipnótica, la cual se consigue mediante la hipnosis y por último, la indirecta, a través de la insinuación de ideas que los sujetos aceptan como verdaderas y propias.

Si bien la hipnosis ha sido reemplazada en la actualidad por otros mecanismos terapéuticos, no ha perdido en todo su vigencia. Basta con pensar en el rol de los medios de comunicación, fundamentalmente de diarios y programas de TV: intentan de alguna manera “hipnotizar” a los usuarios con las noticias que ellos consideran que son las importantes, insistiendo una y otra vez, hasta que las personas terminan tomando como válida esa información; aunque esta visión que les proponen muchas veces es sólo una mera porción de la realidad.

Tomemos los casos de Báez y López, las denuncias contra la ex mandataria Cristina Fernández o la reciente y flamante investigación de “las cajas de Florencia Kirchner”. Los medios exponen reiteradamente estos temas, hablan, opinan, critican e incluso ejercen la sugestión a través de videos que muestran a los supuestos protagonistas ‘in fraganti’. Sin duda no desconocen el poder de las imágenes y la capacidad de memoria de la retina. Conocen bien el papel de la repetición. Por eso nada de esto es ingenuo.

La cuestión es que mientras los medios siguen sembrando odio y bronca hacia la gestión anterior, hablando de la ´pesada herencia’ y llenando sus pantallas y carillas con historias de narcotráfico y corrupción, ocultan las barbaridades que están haciendo el presidente y sus secuaces. Sólo aquellos que van un poco más allá y se informan a través de medios alternativos pueden tener una mirada más amplia sobre el contexto y tener acceso a otras noticias que no salen en las principales planas. Y no todos pueden hacerlo, no sólo porque no quieran, sino porque muchos ni se enteran ya que los medios dominantes, además de sugestionar a los ciudadanos con la información que ellos quieren, y trabajar fuertemente para eso, también se encargan activamente de ocultar lo demás.

Resumiendo, los medios de comunicación son un vehículo de control que conducen a la sociedad por el camino de la ignorancia y de la comodidad, y esto se ve invadido por opiniones, prejuicios y falsas creencias e informaciones. Y sobre este último punto, debemos detenernos.

Ya dijimos que los medios dominantes quieren plantar una idea en nuestro pensamiento, pero hay algo peor aún. Muchas veces aquello que nos quieren hacer creer es falso, y por más de que luego lo desmientan –como ha tenido que hacer en varias oportunidades el periodista Jorge Lanata- esa idea ya se ha instalado en la sociedad y es muy difícil de modificar. De hecho, cuando una idea se ha instalado en el imaginario social, por más que se expongan argumentos que demuestren que es falso, no se puede revertir. Por eso hablamos también de comodidad, porque sin dudas es más sencillo aceptar como válida una verdad que muchos repiten, sin cuestionarla, que sentarse a pensar e investigar a ver si eso que se dice es cierto.

Como dijo alguna vez Platón, “La libertad está en ser dueños de la propia vida”. No seremos pues libres hasta que no podamos construir un razonamiento propio y podamos alejarnos de la influencia de los medios masivos. Está en cada uno intentarlo.

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