Semana Mundial del Parto Respetado: Conquistas y cuentas pendientes


En el marco de la Semana Mundial del Parto Respetado que se celebra bajo el lema “¿40 semanas? Respetamos los tiempos del nacimiento”, InfoBaires24 dialogó en exclusiva con Marina Lembo, referente de la Asociación Argentina de Parteras Independientes (AAPI).

Hasta el 20 de mayo se conmemora la Semana Mundial del Parto Respetado, durante la cual se realizan acciones de sensibilización con los trabajadores y trabajadoras de la salud y se llevan adelante campañas de concientización y visibilización de distintas problemáticas vinculadas.

En diálogo con InfoBaires24, Marina Lembo, referente de la Asociación Argentina de Parteras Independientes, explicó que la consigna que se extiende en todos los países del mundo tiene que ver con la concepción de que “el embarazo no tiene fecha de vencimiento, porque la duración de los mismos es particular de cada mujer y cada bebé. El lema se opone a la imposición de plazos uniformes que no respetan los tiempos personales. Los períodos de parto son precisamente eso: períodos que abarcan aproximadamente 5 semanas, y no un día estático”.

Desde la AAPI se defiende y se promueve esta visión, pero además se capacita en función de ella a los profesiones de las distintas disciplinas médicas. “Hay procedimientos, rutinas y prácticas que cuando son realizadas en su justa causa y en situaciones concretas salvan vidas, pero hechas de rutina y a una grandísima mayoría de las mujeres sanas, son potencialmente peligrosas cada una por separado y exponencialmente cuando además se las combina. Es el ejemplo de las cesáreas programadas y las inducciones. Desde la Asociación, por el contrario, hacemos una asistencia respetuosa a la fisiología”, sostuvo la partera.

Para Lembo, en los últimos años se ha dado un importante proceso de conciencia social, donde la visibilización de la violencia de género ha puesto sobre el tapete un tipo de violencia no mediatizada hasta el momento, como es la obstétrica: “Hay mucha más conciencia desde la población y de a poco llega a los medios. Hace 15 años atrás dábamos notas ofreciendo estadísticas sobre epidemias de cesáreas o hablando de los tratos humillantes hacia las madres y los bebés, y los periodistas nos decían ‘qué barbaridad, pero no lo puedo publicar’. Hoy sí se habla de esto”, indicó.

En ese sentido, la referente sostuvo que “en Latinoamérica, Argentina es uno de los países que va a la cabeza en lo que es el marco normativo y jurídico respecto a los derechos en el parto y el nacimiento. De hecho, otros países ponen la mirada acá y copian”.

En efecto, desde 2004 la ley 25.929 establece los derechos de padres e hijos durante el proceso de nacimiento. La norma ordena una serie de premisas que la salud pública y privada deben tener en cuenta a la hora del parto, entre ellas evitar prácticas invasivas y el suministro de medicación innecesaria, informar sobre las diferentes intervenciones médicas y, ante todo, que la parturienta pueda participar en la toma de decisiones.

Sin embargo, en la práctica solo algunos lugares y profesionales aislados la cumplen. Es el caso de la Maternidad Estela de Carlotto, ubicada en el partido de Moreno, Provincia de Buenos Aires, o el Hospital de Clínicas Nicolás Avellaneda en San Miguel de Tucumán; ambos nosocomios públicos que, según afirma Lembo, “le ponen conciencia, capacitan y generan los recursos y los medios para que las mujeres puedan tener ambientes que las acompañen en ese momento”.

La resistencia al cumplimiento de la ley se ve en las clínicas privadas donde ni siquiera dejan entrar a los padres al quirófano durante la cesárea, pero mucho más aún en la polémica que se instala alrededor del parto domiciliario.

La referente de AAPI expresó que aunque “la sociedad la reconoce como otra de las opciones”, y eso se ve reflejado también en el ámbito académico, hay una fuerte presión de las corporaciones médicas -sobre todo de obstetras y ginecólogos- en conjunto con los laboratorios para que el Estado no promueva esta alternativa.

“Nosotras somos un caso testigo de que se puede mejorar muchísimo la atención y que ellos utilizan estrategias que no solo no funcionan sino que son muy peligrosas”, cuestionó Lemba.

Según la Organización Mundial de la Salud, en Argentina hay un 60% de cesáreas cuando no debería ser más de un 10% en mujeres saludables y hasta un 15% en aquellas que presentan problemas en la salud. El parto en domicilio, que acompaña la fisiología y prepara a las mujeres para un parto natural, permitiría bajar esa tasa al 5%.

“Los médicos ven que se les escapan los ‘clientes’ y quieren eliminar la competencia. Utilizan el miedo a la muerte pero son ellos los que tienen unas tasas de mortalidad neonatales altísimas”, señaló.

En países como Inglaterra o Canadá, es el Estado el que propicia que las mujeres sanas paran en sus casas, porque no solo es más seguro sino que ayuda a descomprimir los sistemas de salud y permite distribuir mejor el presupuesto y los recursos. En Argentina, el Estado cuestiona esta modalidad privilegiando los intereses de un sector minoritario en detrimento de los de la mayoría de la población.

A pesar de la creciente concientización celebrada por Lemba y reflejada en la consigna de esta Semana Mundial, la epidemia de cesáreas, la alta tasa de mortalidad materna y de bebés internados en neonatología, las depresiones posparto, el fracaso de la lactancia, las infecciones y hasta casos que derivan en amputaciones, son la muestra de la grave situación materno – infantil de nuestro país y la urgente necesidad de que esta problemática se visibilice y la Ley efectivamente se reglamente.

 

 

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