El revolucionario que sobrevivió a 638 atentados y a la Guerra Fría

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Por Maximiliano Borches

Paradójicamente, o no, las últimas imágenes públicas del Comandante Fidel Castro, datan del pasado 15 de noviembre cuando se reunió con el presidente del valeroso pueblo de Vietnam, Tran Dai Quang (foto principal de esta nota), única nación que derrotó militar y políticamente a los Estados Unidos, imperio que nunca pudo derrotar a Cuba en 57 años de desarrollo y consolidación revolucionaria.

Su fisonomía cervantina, su estatura de gigante moral y su profunda mirada capaz de vislumbrar décadas y generaciones por venir, hicieron de Fidel Alejandro Castro Ruz, uno de los pocos líderes imprescindibles a escala planetaria, que con su sola presencia la esperanza de un mundo más justo e inclusivo para la raza humana en su plenitud, se multiplicaba.

Formado de joven en la férrea disciplina de los jesuitas, y moldeada su rebeldía en la Universidad de La Habana donde se recibió de abogado en 1950, hizo propias en su rápida madurez aquella definición de Carlos Marx, quien decía que “Dios es un invento del hombre que domina al hombre”. Luego llevó a cabo la primera revolución socialista de América Latina, y desde allí se transformó en las décadas posteriores, hasta el día de hoy en su  paso a la inmortalidad, en el único sobreviviente de la Guerra Fría y en el líder que desde 1959 hasta el presente tuvo en jaque a la principal potencia mundial, de la que sólo dista a 150 kilómetros de sus costas, sobreviviendo además a 638 atentados planificados por los servicios de inteligencia estadounidenses.

Hoy, el gigante cubano que vivió 90 años se convierte para siempre en reflexión y recuerdo de millones de personas de todo el planeta y en el ejemplo más cabal del pensamiento hecho acción de José Martí

Son incontables sus participaciones, decisiones, apoyos y enseñanzas tanto en los planos políticos, económicos, morales y revolucionarios, que en 57 años de gobierno revolucionario, aportó a cientos de miles de militantes políticos de todo el planeta, que siempre tuvieron un refugio en Cuba contra las dictaduras que enfrentaron, y el ejemplo material de que se puede construir una patria digna a tan poca distancia del Imperio.

El liderazgo que ejerció sobre los principales revolucionarios del pasado siglo XX y los que fueron apareciendo en el siglo XXI, desde el argentino-cubano Ernesto Guevara hasta ese líder excepcional que fue Hugo Chávez Frías, lo ubican a Fidel en el exclusivo y limitado podio de los imprescindibles, espacio compartido en nuestra América con ese gran argentino que fue Juan Domingo Perón.

Hoy, el gigante cubano que llegó a vivir 90 años, se convierte para siempre en reflexión y recuerdo de millones de personas de todo el mundo, y en el ejemplo más cabal del pensamiento hecho acción de José Martí, que entre tantas otras cosas, decía: “La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía”. 

Es una tarea casi imposible elegir el discurso más destacado de Fidel Castro, pero sin dudas, sus palabras ante la ONU en 1979, fueron de las más memorables:

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