Reclaman que Vidal declare la “Emergencia Textil en Lujàn”


El sector textil de Lujàn -Asociación Obrera Textil (AOT) junto a la Cámara Textil-, ha sido pionero en impulsar desde hace un año el reclamo de protección del trabajo y de las pymes.

La movilización del 14 de diciembre del 2016, donde se hicieron presentes empresarios locales junto a sus trabajadores, fue un hecho relevante e histórico, que contó con el total apoyo de los demás gremios y sindicatos de Lujàn, sumados a cientos de vecinos. Este hecho continuó en febrero con la aprobación de la emergencia textil en el Concejo Deliberante, que contó con la firma de todos los concejales, aun los de Cambiemos. Iniciativas similares se vienen realizando en distintas localidades de la Provincia como el caso de San Martìn donde también fue aprobada la medida para toda la industria, y con el mismo proceso está Morón.

La presentación del Proyecto sobre la crisis textil en Luján fue presentado por la AOT. Allí se solicita al Honorable Consejo Deliberante que declare la “Emergencia Textil en Lujan”. Este mismo proyecto fue presentado por el Diputado Provincial Walter Abarca, ante la Cámara de Diputados de la Provincia, donde se le solicita a la Sra. Gobernadora la urgente intervención para “proteger y fomentar la industria local”.

Rodolfo Bianchi (presidente de la Cámara Textil) aseguro en ese momento:” Le veníamos avisando al Gobierno, tuvimos buen diálogo, pero desde hace un mes el diálogo ya no está y esto sigue de mal en peor. No vemos nada en un futuro que pueda hacer cambiar esto rápidamente”.

Ignacio Lopolito, secretario adjunto de la Asociación Obrera Textil Delegación Jáuregui-Lujàn, expreso en esa oportunidad que: “como la grave situación afecta a todos los sectores, invitamos a los trabajadores y empresarios que componen el tejido productivo de Luján a sumarse a la lucha, porque sin industria no hay Nación”.

La crisis económica evidenciada en la caída del mercado interno sumada a la apertura de las importaciones, sin ningún tipo de control, siguen golpeando a las industrias locales y a los trabajadores, con el aumento de despidos y suspensiones, la caída de la producción y el aumento de stock. Esta situación, viene causando una gran preocupación tanto en los dirigentes gremiales como empresariales, pero sobremanera sobre el trabajador que sufre la caída de sus ingresos reales y en muchos casos la pérdida de su empleo.

La noticia donde el Gobierno expresa: “reconocer la emergencia textil, y convoca al sector”, no es más que una de las tantas maniobras de gobierno para tapar el real problema de esta situación.

El gobierno nacional anunció con bombos y platillos medidas para “mejorar la competitividad” del sector textil y de calzados, que son completamente insuficientes. Como es bien conocido por los empresarios pyme, las únicas decisiones que puede impactar positivamente sobre la producción del sector, son aquellas que apunten a la recuperación de la demanda interna y a administrar el comercio exterior. No obstante políticas que apliquen sobre el lado de la oferta (algún respiro sobre sus costos como fueron los subsidios sobre el pago de servicios públicos) o la Ley Pyme aprobada el año pasado (y de la que todavía no hemos conocido ningún resultado positivo), suelen ser bien recibidas.

En este caso, por las declaraciones de funcionarios y de algunos actores sectoriales, se puede intuir que este primer intento de acompañar a textiles y calzados no parece ser un plan que revierta la crítica situación de supervivencia que hoy viven estos dos sectores.

En efecto, los resultados de las negociaciones que tuvieron como corolario el acuerdo alcanzado no pueden considerarse ni un paliativo, ni un programa global que actué sobre toda la cadena de valor, sino sobre algún sector aislado.

Es cierto que  gracias a la visibilización del conflicto pyme y la inédita unidad entre trabajadores y empresarios, el gobierno debió aceptar la existencia de la emergencia textil y del sector calzados. En este sentido, las movilizaciones de trabajadores y empresarios textiles en Luján a fines del año pasado, abrieron el camino para instalar el tema en la población y que estas expresiones sean tomadas por legisladores de todas las fuerzas políticas. Fue así que se llegó a la declaración de emergencia textil en Luján, emergencia industrial en San Martín, y en otras localidades de la provincia de Bs. As. –como Morón-.

Pero la decisión del Ministerio de Producción, se queda corta porque no abarca a toda la cadena de valor y, en textiles, solo se ocupa de las confecciones, coincidencia o no, subsector donde tiene su actividad económica la familia Awada.

Por otro lado, el borrador dado a conocer no especifica si los beneficios serán solo para firmas que utilizan insumos nacionales o también abarcará a confeccionistas importadores. Si fuera este último el caso, el erario público estaría financiando a empresas que importan todos sus insumos del exterior y producen con un bajo agregado de valor nacional.

Por último, cabe destacar que el período de la emergencia de solo seis meses parece demasiado breve, ya que a esta altura del año ya ingresaron o están en camino todas las importaciones ya acordadas para abastecer la temporada de invierno. Si no se alarga el período del programa, en septiembre ya estarían todos los importadores en la gatera y con vía libre para traer desde el exterior toda la temporada de verano, beneficiando a empresas y trabajadores del resto del mundo y dejándonos sin empleo y sin empresas pyme a todos los argentinos.

Este borrador de proyecto de ley que se dio a conocer en estos días todavía debe definir la letra chica, pero por las consultas realizadas a referentes empresariales y sindicales, las medidas están lejos de frenar el industricidio de las políticas implementadas por Macri desde el 10 de diciembre de 2015.

Sin aumentos de los salarios e ingresos reales de todos los argentinos, que incrementen el poder de compra del mercado interno, ninguna medida paliativa motorizará al sector pyme y cualquier acción del lado de la oferta -por más bien intencionada que sea- será una gota de agua en el desierto de la recesión que ya ha dejado en el camino cientos de empresas y miles de trabajadores.

Movimiento Peronista Luján

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