Peteco Carabajal: “La ideología no se abandona un segundo”

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El músico dio un extenso y profundo reportaje al sitio Vamos a Volver. A continuación, la entrevista completa al artista popular que no teme en expresar sus críticas al gobierno.

Nació un 25 de Mayo bajo el sol patrio. La Banda, Santiago, lo recibió con la misma melodía que a todos sus hermanos. Más pronto que tarde, sus inquietudes, lo llevaron a ser un viajero. A la ciudad porteña vino a buscar asombro, borrando fronteras, guitarra y violín al hombro. Lleva más de una vida con la música, y con ella la militancia que siempre lo ayuda. Su casa en Buenos Aires es como una primavera en pleno invierno, junto al canto de los pájaros ayuda a olvidar el desenfreno. Peteco Carabajal no abandona nunca la sonrisa, el chiste o la alegría, caminan con él como el poncho que abriga. Un verdadero artista popular, esos que no se encuentran en cualquier esquina. Comprometido con la justicia, sus hermanos y colegas; con la pacha, la independencia y nuestra soberanía. Allí estuvo festejando, en la 9 de julio el bicentenario. También fue a despedir a Cristina, junto al pueblo en la Avenida. “Está fiero, está fiero, este tipo vino a entregar el país”, asegura el hombre que ama a cada uno de los verdes que ha plantado en su jardín.

Por Juan Esteban Kirchner y Mario Sadras / Fotos: Fiorella Tomasello

 “Aquí en esta cancha jugaron todos. Horas y horas jugando hemos pasado. Quien quiere venir pasa, se anota y juega”. Así es su casa, puedes entrar sin golpear, sólo tienes que amar lo que te rodea. Dos curiosos burros y un sinfín de perros nos reciben. La sonrisa de Peteco está allí… intacta. Homero, su hijo, ayuda en todo mientras que “cinturita” Juárez (el mejor jugador que alguna vez conoció Peteco) se preocupa porque todos estemos cómodos. De a poco nos metemos en un pequeño Santiago en pleno Buenos Aires. El aire se respira distinto, la chacarera empieza a repicar en nuestras retinas sin que ningún instrumento suene… no hace falta. Aquí se respira, se vive y se siente la música popular, la de todos, la nuestra y la del otro, que es la patria.

– Alguna vez El Chango Farías Gómez dijo: “La guitarra es española, el bombo es africano, el violín es centro europeo y con eso hicimos nuestra música”. Y agrego, las actas de nuestra independencia también tiene el idioma del dominante…

– Claro… Sí, es cierto. Pero me parece que es natural porque más allá de las versiones oficiales de la historia, el ser humano se maneja naturalmente. No creo que haya habido ningún africano, ninguna persona individual, con la idea de venir a meter y afianzar el bombo aquí en esta parte del continente. Y lo mismo pasa con el violín o la guitarra y con el aporte de todo lo que había aquí de música que era pentatónica y que aún sigue subsistiendo. Se funden naturalmente. Después hay una historia oficial que cuenta eso… pero el hecho de la fundición es natural. Va ocurriendo con el tiempo, nadie sabe cómo pasa o por qué pasa.

Fíjate lo que pasa con la chacarera, tiene justamente esos tres elementos: África, Europa y América… pero no ha habido quien ha hecho la chacarera tal cual hoy la conocemos desde un principio. No sé como habrá sido, nadie sabe.

– Lo vi en la danza, en el patio de la abuela… no había coreografía aparentemente.

– La coreografía es una cuestión académica. Puede ser. Pero hay antecedentes que ya a mediados del 1800 se la ha visto bailar a la chacarera aquí en la Provincia de Buenos Aires, y en Santiago también por la misma época. ¿Pero cómo ha llegado hasta allí? Rodando… rodando, primero de África a las Islas Canarias y Cuba… y ahí ha quedado bastante lo que es lo negro. Lo que es la percusión, lo afro. Y después con la gente misma siguió rodando. En Europa no se conocía esa cosa de la percusión y los ritmos que tiene la percusión africana. Pero ha pasado aquí a América, a México y Perú donde se mezcla con lo andino… y luego sigue bajando y no sé por qué causa queda en Santiago del Estero, un lugar donde se la amasa a la chacarera día a día. No es una cuestión de compositores: se hace patrimonio del pueblo.

El Santiagueño no es de experimentar mucho. El santiagueño es natural con la chacarera. No le anda buscando si la hace difícil… Vos fíjate que muchos se complican solos, a veces quieren hacer una trunca, la complican. Pero el que se complica es él… y encima en la letra te quieren explicar esa complicación, te cuentan el chiste. ¿Has visto eso?

Hay muchas regiones que tienen chacareras: los tucumanos, el norte cordobés, el chaco boliviano y el chaco salteño también curten mucho la chacarera… pero ninguno como el pueblo santiagueño la hace tan propia.

– Te escucho relatar ese breve recorrido que hiciste de la chacarera y me es imposible escindir la música de la política: hablaste de historia, de Europa, de esclavos…

– Totalmente. Es imposible dividir la música de la política. Yo por lo general no suelo ponerle la obligación a nadie de lo que es un artista y del compromiso que debe tener un artista. Yo lo hago, me lo han enseñado, entre uno de ellos El Chango. Todos creían que nosotros ensayábamos con él diez horas. Pero no, nosotros estábamos escuchándolo, estábamos militando. Nosotros escuchándolo y él bajando línea. Atahualpa Yupanqui también es otra gran referencia.

Hay gente que cree que no se mete en política porque no cantan algo que tenga un contenido social, pero esa ignorancia lo lleva a decir eso. Todos estamos con la política, la historia y la cultura que engloba todo.

– ¿Y cuál es el compromiso de un artista popular?

– Es una ética que no está escrita en ningún lado pero que existe. La vas haciendo de a poquito. En el caso mío solidarizarme todo lo que pueda con las causas que se refieran a la justicia y ayuda para los compañeros que están necesitando o bien otros artistas que están pasando un mal momento. Siempre vamos a estar. No distraer mucho a la gente con un disco de catorce canciones de amor. No puede ser. ¡No!… cantá dos, tres o cuatro historias de amor entre el hombre y la mujer… pero no todo un disco. De cualquier manera yo no le puedo pedir a nadie que no lo haga. Cada uno sabe cómo va a llevar adelante su carrera, pero yo le hago caso a Yupanqui ¡Eso es así!

– Durante los 70 se prohibieron algunas canciones de nuestro folklore… No precisamente las de amor…

– Sobre todo lo que tenía que ver con la canción testimonial porque era el momento de todo Latinoamérica: Daniel Viglietti, Alfredo Zitarrosa, Victor Jara, Atahualpa. Y sí, han sido cortadas violentamente por los militares.

Hasta ese momento había comenzado hacía poquiiiito una historia con la música llamada folklórica, en los 60 que se lo llamó el boom del folklore (risas). Con Cosquín, Los Chalchaleros,Los Fronterizos. Y en los 70 surge otro tipo de canción, la canción testimonial: Mercedes Sosa, Tejada Gomez… ¿no? Y eso se corta en el 76. Un poquito antes igual comenzó la persecución, de hecho Guaraní se va antes (le habían puesto una bomba en la casa). Entonces, queda aquello de los 60 como lo tradicional, y lo tradicional terminó siendo lo que no molestaba a nadie y que era funcional a la rural… Y bueno, surge todo un movimiento de romanticismo, de balada romántica en el folklore. Los Carabajal también: todo ese tiempo lo he pasado con Los Carabajal, desde el 76 al 84. Pasábamos desapercibidos. No éramos un conjunto considerado tradicional como Los Chalchaleros, tampoco de la línea de protesta.

– ¿Y a ti que te pasaba personalmente por esos años?

– La verdad es que era medio inconsciente. He sufrido lo que han sufrido muchas personas. Más de una vez me han hecho pasar sustos: me han llevado detenido; me han metido la pistola dentro del auto. Recuerdo que paraban el tren en Flores y le pedían documentos a todo el tren. A todos. En ese momento ser joven no era ningún privilegio.

Recién a partir de los 80, podría decir lo último que hago en Los Carabajal, ya marca una cosa bien definida de estilo, de repertorio. Nosotros éramos señeros en el repertorio: cantábamos un tema e inmediatamente lo grababan solistas o grupos. El último disco que hago con Los Carabajal tiene: Como Pájaros en el Aire, Digo La Mazamorra, Rubi Cami, El Bailarín de los Montes, Perfume de Carnaval, Juan del Monte, Fueguito a la Mañana, Como Arbolito en Otoño. Ese disco se llama Como Pájaros en el Aire y vive hasta el día de hoy. Y una cosa linda que empieza a pasar, como el despertar de la democracia, eran las juntadas. Empezamos a juntarnos con Tarragó Ros, Sixto Palavecino, Jacinto… como siendo parte del grupo de León Gieco.

A mediados de los 80 me acuerdo que Fontova tenía un boliche que se llamaba El Goce Pagano, en Av. Córdoba. Los días miércoles, el hijo de Aurelio Gramajo, el bailarín del monte, era rockero (pero santiagueño) y empieza a promover toda una onda distinta, que no era ni peña ni la onda del boliche de Fontova… y ahí los miércoles se armaban juntadas hermosas. Recuerdo una noche que estuvimos en el escenario León Gieco, Fontova, El Chango, Celeste Carballo, Nito Mestre…

– Y no era nada común la juntada entre músicos de rock y músicos folklóricos…

– No, no… por supuesto. De pronto una noche nos vamos a ver a El Chango en El Ciudadano. Me acuerdo que se cortó la luz y tocamos igual. Esa noche conocimos a Lito Vitale, al Mono Insaurralde, Jorge Cumbo y Matías González… ¿Viste? En ese momento cantaba con Los Carabajal, pero yo era el más inquieto… Y bueno, a partir de ahí ya me he encontrado con El Chango. En el último disco que hago con Los Carabajal de hecho lo invito a grabar a El Chango…

Después él me invita a la casa del Mono y allí nos juntamos los tres a tocar una noche. A improvisar. Ahí El Chango me propone un encuentro en tal lugar a tal hora. Entonces le digo a Jacinto (Jacinto Piedra), que andábamos todo el día juntos: “Che, acompañame que tengo una reunión con El Chango, es un ratito nomás y después seguimos”. Yo no sabía bien a qué iba. Y vamos ahí a Garay y Entre Ríos. Llegamos y era la sala de ensayo del Negro Rada y estaba la batería, las guitarras, Verónica Condomí, el Mono y El Chango. Pero ni El chango, ni Verónica ni el Mono lo conocían a Jacinto… y al ratito ya estábamos meta tocar. Y ahí hemos armado cuatro o cinco temas… así por joder no má…

En un momento paramos y ya… El Chango nos cuenta que él tenía un laburo la otra semana en Córdoba, en el Teatro San Martín. Nos dice si queríamos ir: “Repartimos la guita. Estoy anunciado yo, ese es el único tema. Pero si no tienen problema”. – “Pero, qué problema vamos a tener… ¡Vamos! Le dijimos. Y hemos ido y esa ha sido la primera tocada de Músicos Populares Argentinos (MPA). No nos llamábamos MPA, en realidad era la actuación del Chango.

– ¿Y los medios cómo los trataron?

– Lo que nos pasaba es que en ese momento el que tenía prensa era El Chango. Era marginal El Chango. ¿Marginal bien no? Marginal fino… (estallan las sonrisas). El Chango no era aceptado por la familia folklórica.

Le reconocían Huanca Hua, el Grupo Vocal Argentino… pero no más. Era urticante El Chango para el ambiente folklórico. Pero él, de alguna manera, nos ha hecho acceder a mí y a Jacinto, a un público que hasta ese momento nosotros no accedíamos.

– Y un poquito más adelante en el tiempo, en los 90, llega la música masiva que pisó todo, entre otras cosas a la música popular.

– Nunca le pedí peras al olmo. No te olvides que, desde Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Horacio Guaraní, Piazzola… Todos grabamos en multinacionales, no había otra cosa. ¿Qué le vas a pedir a una multinacional? ¿que tenga algún tipo de sentimiento con vos o con el folklore?

– ¿Cómo se vive la diferencia de los 12 años que pasaron a hoy? ¿Cómo impacta en la vida de un músico popular, comprometido con la realidad del país?

– Está fiero. Este Gobierno no ha hecho nada. Al contrario, han cerrado cosas que se venían dando bien. Con el verso de la corrupción y del gasto… de la fiesta que ahora tenemos que pagar. No hay nada. No hay nada de cultura. Ni un trabajo, ni una posibilidad. Lo siente mucho el que trabaja mucho con cultura. Había gente que se mantenía laburando con eso. Tenían posibilidades de hacer cosas.

Yo lo siento como que en estos doce años pasados yo he tenido la posibilidad de soñar y concretar. ¡Hasta he hecho una película! El país y el ánimo que había daba para soñar y para concretar a hacer cosas. Ahora no… ¿qué vas a soñar?

No hay nada hermano. Cuando digo no hay nada no hay nada. Y la gente que está en los ámbitos que manejan cosas para los artistas son de lo peor. Parecen puestos a propósitos ahí para ejercer maldad directamente. No quiero nada de este Gobierno. Hoy en día ni siquiera quiero que me llamen. Que ni me nombren…

– ¿Sentís que durante los doce años se federalizó la música popular?

– Sí, sí… pero hubo algunos errores fieros. Siempre hay gente que no ve la cosa como te la tiene que ver. Por ejemplo: desde aquí el Gobierno Nacional daba guita para todas las intendencias. El Intendente, que no sabe un carajo, recibe un millón de pesos y dice “¿A quién puedo traer que convoque? Abel Pintos, El chaqueño Palavecino, Jorge Rojas, Soledad…”. Y se gastan toda la plata en ellos. Eso estaba fiero.

–  ¿Y cómo creés que vive el santiagueño este cambio tan brusco?

– Santiago está fiero también. Imagínate que está la mujer de Zamora como Gobernadora. Él tiene que tranzar sí o sí con Macri. Está muy raro. Políticamente está raro. Zamora ha transado con Macri… y eran casi los preferidos de Cristina. La plata que ha puesto el Gobierno Nacional en Santiago fue mucha. Mucha.

El santiagueño ya estaba con bronca con Zamora. Se han hecho muchas obras en la ciudad, pero en la parte rural poco y nada… y se han hecho negocios entre empresarios y políticos siempre en contra de la naturaleza, meten presos a los campesinos, matan a los campesinos. Está duro… está duro.

– Estuviste en el acampe en Plaza de Mayo por la liberación de Milagro Sala.

– La conozco a Milagro Sala. He estado en la casa de ella un par de veces. Ella me ha invitado. La verdad es que no sé ni puedo decir que ha pasado ahí. Qué negocios ha habido, en que la han hecho meter o en qué se ha metido o quien la ha traicionado. No sé nada. Yo la conozco a ella… y por eso he ido al acampe.

– ¿Y qué impresión te dio las veces que estuviste con ella?

– Que es una hermana…

– Representa la antítesis del actual Gobierno: descendiente de comunidad originaria, negra, mujer y dirigente social. Y encima demostró la eficacia de construcción de barrios sin recurrir a la lógica empresarial inmobiliaria.

– Sí, es así… Lo mismo pasa con Hebe de Bonafini. A Hebe la conozco y cuando ella dice que no se ha metido ni un peso en la cartera es así. Le creo y es así. Se ha mezclado ese Shocklender y chau! ya la han ensuciado… la prensa y Lanata. Eso prende mucho. Hoy los medios son todo… Los medios son más que Macri. Los medios son todo… Qué tienes que pensar, qué tienes que decir… Esto está pasando en toda Latinoamérica.

– Nos recibiste en tu casa un 17 de Octubre Peteco…

– Sí… pero cómo será que parece… no sé, 20 de Agosto. No he visto nada… Uno feliz del día de la lealtad claro… ¡pero como se nota que la lealtad no significa nada para este tiempo!

Yo he estado en el 74 cuando Perón ha hecho el famoso discurso y se han ido Los Montoneros de la plaza y toda la juventud. Con todo lo que lo admiro a Perón, eso no me ha gustado nunca. No le voy a perdonar… Es como que siento que ha dejado en banda a la juventud. Los ha dejado a la muerte…

Pero yo no he vivido la época de Perón, el primer Gobierno, nací en el 56. O sea, soy hijo de La Libertadora (vuelan las sonrisas…). Y cuando ha vuelto, mucha gente decía que era una prenda de paz… peroooo, no sé… con Isabelita, López Rega.

– ¿Estos doce años no crees que fueron reivindicativos a la juventud?

– Ha habido una linda reivindicación. Sobre todo en los jóvenes. Sí, sí, ha habido una linda reivindicación.

– ¿Qué significa para vos la lealtad?

– La lealtad es permanecer firme en el ideal que uno cree y con las personas en que has confiado y las que has visto, en este caso Néstor y Cristina. Mirando al futuro yo sigo siendo leal a Cristina y a Scioli… creo que los dos tienen que ir ahí punteando.

– ¿En qué momento te interpeló el kirchnerismo?

– ¿Sabés por qué ha sido? Me ha llamado la atención porque a él le han hecho una nota y le han preguntado que si él se quedaba solo, en la luna… qué cosas llevaría. Entre las cosas que llevaría dijo “la música de Peteco Carabajal”… jajaja ¿y ésteeeee? Yo no lo conocía. Estaba en campaña para el 2003. Y después me han contratado para el cierre de campaña en la cancha de River… He cantado allí, fui el único. Y a partir de ahí bueno, ya… Inmediatamente ha tenido gestos que yo esperaba de todos los políticos desde siempre, como el hecho de que baje los cuadros. Eso para mí es un montón.

– Nuestro país tiene muchas cosas. A mí me gusta mucho todo lo que es la zona del norte, la zona norteña. Jujuy por ejemplo. La quebrada. Siento que ahí es donde está todo más entroncado con Latinoamérica. Ahí es donde me siento más a gusto. Allí me siento nativo, antiguo…

– ¿Y en la ciudad cómo te sientes?

– Me gusta Buenos Aires ¡a mí me gusta el porteño! El porteño es… el porteño es inocente, pícaro, vivo… y me gusta todo lo que tiene Buenos Aires como expresión cultural: el tango, el rock, ese movimiento… esa cosa. Hay mucha vida cultural, hay muchos teatros… muchas cosas. Mucho más que en cualquier otra ciudad de las que nosotros creemos, París por ejemplo… ¡capaz que en Buenos Aires hay más eh!

– Recién llegas de una gira por Europa con el trío Riendas Libres que tienes con tu hijo Homero y Martina Ulrich. ¿Cómo los reciben en aquel continente?

– Bien… canto lo mismo que canto aquí, que en Santiago, en Córdoba, en una peña o en un teatro. Lo mismo canto en Europa. Igual. El mismo formato del repertorio. No canto especialmente ninguna canción porque esté en Europa. Ahora estamos haciendo todo el repertorio nuevo del trío. Es genuino el reconocimiento porque están escuchando algo nuevo… y si aplauden y piden otra quiere decir que les ha gustado.

Hacemos un bloque de canciones nuevas, después hacemos un bloque de chacareras con violín para que baile la gente, después hacemos cuatro de las chacareras más conocidas y después hacemos repertorio inesperado: Homero canta Charly García, por ahí yo canto alguna de Spinetta, Silvio Rodríguez, Sabina… algún tango. Ese bloquecito lo hemos probado en festivales como el de Montero en Tucumán, que es un festival de los tradiconales ¿ha visto? ¡de gauchos! Y fue una fiesta.

– Eso es lo universal de lo auténticamente local…

Claro… mirá, hemos estado en un lugar de Inglaterra que se llama Tiverton, en el campo, la campiña… todos ingleses. Ahí no había argentinos. Todos ingleses. He hablado en español, en argentino, contaba chiste… no me importaba que no me entiendan pero se cagaban de risa. Fue todo una fiesta. Después nos han comprado todos los discos.

El viernes que pasó tocamos ahí donde era Fantástico… en Once, en una peña que hacen los jujeños. La Peña los Cumpas. Y me he puesto una camisa roja, toda bordada, bien de Sandro… y arrancamos con el tema Por Ese Palpitar. Me pongo a cantar como Sandro y en un momento me empiezo a desprender la camisa y me la desprendo toda… me saco la camisa en el escenario y quedo en cuero. Y ya había quedado con una amiga que le regalaba la camisa y se la tiro ahí, al público. Y ella me tiró su remera que decía “Volveremos”…

– ¿Para vos qué significa ese “Vamos a Volver”?

Es el compromiso, es el no abandonar… es el no dejar en estas manos nuestro destino. El país… Lo siento así: no dejar en estas manos algo tan importante y tan querido, tan valioso, como es el destino de cada uno de nosotros y el destino del país. Este tipo ha venido a entregar el país… ya lo ha entregado. Entonces, eso de que vamos a volver es también hacerse cargo de que la historia siempre ha dicho que cada vez que ha estado el justicialismo es lo más cercano a una cosa ideal que uno tiene. Sin que se haya cumplido del todo. No estoy diciendo que haya sido lo mejor. Sí lo posible…

– ¿Como resistir en esta época?

– La militancia… militar. No significa sólo que seas de algún partido o de La Cámpora. Sino esto que estamos haciendo aquí… con quien sea, en todo tiempo. La vida tiene que ser una militancia. O sea, la ideología no se abandona ni un segundo. Tomas agua y la tienes que tomar con ideología…

– ¿Qué nos pasó que perdimos Peteco?

– Para mí se ha tardado mucho en reconocer el apoyo a Scioli. Si lo hubiésemos apoyado sin cuestionamiento… ¡No importa nada! ¡Hay que apoyarlo! Siempre había alguno que decía…“Sí, pero”… paaaa ningún pero.

– ¿Vos sabes que me he dado cuenta también un poco tarde de una cosa? El Facebook tiene incidencia en todo… en todo. Estas dos últimas giras que hecho fue por internet y promocionando por Facebook. Ya todo se promociona por ahí. No se hacen más afiches, no se hacen más discos… todo es digital, todo es imagen. De pronto me grabo un video aquí mientras voy caminando y tiene ochenta mil reproducciones… Soy medio pionero en eso… (chick!)

Todas las mañanas me camino una hora  a la vuelta a la cancha. LLevo el celular y en un momento me largo a hablar… y hablo de todo eh. Todo seguido, una idea tras otra. Es un laburo… Un laburo creativo. Miren esto de ayer…

(16 de Octubre, día de la Madre) – “Mi madre no es madre solo por haberme tenido a mí y a mis hermanos, sino que es madre por todo lo que ha hecho por nosotros. Hoy quiero evocar a un tiempo, cuando vivíamos aquí en Buenos Aires, en Villa Caraza, en una casilla al fondo de un terreno… En esa época, como se estilaba, era solidario con otros paisanos que llegaban, compartiendo la casa, la amistad, el patio del domingo… Ahí en Caraza, Lanús, nos había puesto mi padre una casilla de dos piecitas chiquitas, una el dormitorio y la otra era living, comedor, cocina, patio, todo… Piso de tierra, sin luz eléctrica. Nuestra soledad era gris, húmeda, desolada. Mi vieja se tenía que levantar todos los días a las cuatro de la mañana para viajar más o menos tres horas en distintos medios: colectivo, tren y devuelta colectivo para llegar a un taller donde trabaja. Ella remallaba las medias (la costura que llevan arriba las medias, unirlas, se llama remallarlas). Ese trabajo hacía mi vieja. Eso hasta las cinco de la tarde y después el mismo calvario de la vuelta, y sobre todo la misma desolación o resignación de saber que al otro día tenía que ser la misma rutina.

Cuando llegaba mi vieja a la noche  para nosotros, y para mí, llegaba la luz, porque ella llegaba con alguna cosa que seguramente no había comido para guardarla para nosotros… sus cachorros hambrientos. Nosotros agradecíamos vorazmente cualquier cosa: un fiambre, una factura, una fruta. Y después nos quedábamos en la obscuridad todos juntos y ella siempre nos cantaba algún tango.

Esta evocación a mi madre no es por el simple hecho de evocar, porque cada día podría evocarla. Es para agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros y todo lo que sigue haciendo con su presencia, con su alegría, con su fuerza también aunque está disminuida… pero sabe sacar fuerzas de algún lugar de su espíritu y se lo transmite a su cuerpo para seguir, reír fácil, entender fácil, ser sabia sin haber terminado la primaria, sin haber estudiado.

Hoy nos vamos a juntar en la casa de Enriqueta, mi hermana, vamos a ir allí los cuatro hermanos. Vamos a comer alguna empanadita seguramente, algún fideo… Ahí nos vamos a juntar todos a homenajear a las madres, a todas las madres del mundo. Es un día que adoptamos como sociedad… se sabe que hay mucho vacío también en parte de los que arman la cosa para vender. Pero en nuestro corazón siempre va a ser puro nuestro sentimiento hacia la madre… y no vamos a terminar nuestra vida para agradecer todo lo que nos han brindado”.

Ni bien termina de mostrarnos el video, con una paciencia sorprendente a los tiempos que nos marcan los celulares, se asoma un vecino con menos de diez otoños. Su cabeza se entrevé por los arbustos que algunos llaman medianera:

– Peteco… ¿puedo pasar a la canchita a jugar?

– Pero sí… claro pasa, pasa…

Y así nos fuimos… con mil historias por nacer para ser cantadas por otros…

 

La entrevista completa en el sitio original:

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