Oscar Cuartango: “¿Futuro del Trabajo que queremos?”


Oscar Cuartango

En nuestro país, el gobierno nacional muestra, como mínimo un desconocimiento lamentable de la problemática del trabajo en el mundo y su proyección  hacía el futuro, la magnitud de esa ignorancia autoriza a sospechar que puede no ser tal, sino que actúa intencionada e interesadamente con el objeto de domesticar a los trabajadores y beneficiar a los sectores económicos más poderosos, induciendo a una cada vez más fuerte concentración de la riqueza y del poder económico y político.

Cualquiera sea la causa y la intencionalidad en función de la cual obra, lo cierto es que intenta afrontar y dar solución a la crisis del empleo con recetas del pasado, en lugar de proyectarse hacia el futuro en la búsqueda de remedios a tan trascendente cuestión.

En razón de ello, encuentro propicia la oportunidad para proyectar nuestra mirada hacía el futuro en procura de responder, o por lo menos comenzar a analizar y buscar posibles cursos de acción para afrontar el interrogante: “¿Futuro del Trabajo que queremos?”.

encuentro propicia la oportunidad para proyectar nuestra mirada hacía el futuro en procura de responder, o por lo menos comenzar a analizar y buscar posibles cursos de acción para afrontar el interrogante: “¿Futuro del Trabajo que queremos?”.

Dicho interrogante lo tomo de una iniciativa de la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.), que para analizar el mismo, convocó el 6 y 7 de abril pasado, a sus estados miembros, a las representaciones de empleadores y trabajadores de los mismos y a calificados académicos especialistas en la materia, a un diálogo global bajo la premisa, como lo destacó su Director General, el británico Guy Ryder, que los gobiernos y los actores sociales del mundo laboral pueden y deben, actuar sobre el futuro del trabajo ante la tecnificación, la robotización, la informatización, en definitiva la automatización de tareas que avanza a pasos agigantados, generando paulatina, pero aceleradamente, pérdida creciente de puestos de trabajo, y sin que ello implique repudio al avance tecnológico.

El economista Británico Robert Skidelsky tuvo a su cargo la apertura de las jornadas y propició políticas activas, para lentificar el ritmo de los cambios tecnológicos que generarían la pérdida de puestos de trabajo, desestimulándolos mediante un agravamiento impositivo, como así también, moderar los niveles de consumo en la sociedad plena de “necesidades artificiales” que conviven con pobreza, desocupación y precariedad laboral, lo cual proyectado hacía el futuro lo lleva a pronosticar que habrá cada vez más trabajadores obligados a aceptar peores empleos y menores remuneraciones y por ello se propone explorar  la posibilidad de implementar un “ingreso universal a cargo del estado”, sin descartar la reducción de la jornada laboral.1

El futuro del trabajo es el tema central que el máximo organismo mundial del las Naciones Unidas en la materia incluyó en su agenda con miras a la celebración de su primer centenario en el 2019

Imrraan Valodía, otro de los economistas participantes de las jornadas, analizando la alternativa del pago de un ingreso universal por parte de los estados, evaluó las experiencias en Latinoamérica, con especial referencia a nuestro  país, pero puso en dudas su efectividad en el mediano y largo plazo.2

Guy Ryder manifestó descreer de la posibilidad de lentificar los cambios tecnológicos con gravámenes impositivos que los desestimulen

Sintetizando, en respuesta al interrogante en cuestión, se han comenzado a esbozar ideas, tanto coyunturales, como estructurales. Se analizó gravar impositivamente la automatización para tornarla más onerosa y frenar o desacelerar la misma, reducir la jornada laboral, entre las primeras, o el pago de un ingreso universal básico fue otra de las alternativas lanzadas al ruedo, entre las segundas.

Prescindiendo de hipótesis y evaluaciones, es indiscutible que desde hace décadas se registra un incremento de la productividad y la O.I.T. proyecta que el corriente año terminará con 201 millones de desocupados a nivel global, a los cuales estima que el año venidero se sumarán 2.7 millones de desocupados más.

El futuro del trabajo es el tema central que el máximo organismo mundial del las Naciones Unidas en la materia incluyó en su agenda con miras a la celebración de su primer centenario en el 2019, ya que es la única agencia de la disuelta Liga de las Naciones, creada al finalizar la primera guerra mundial, que perduró hasta nuestros días.

En el escenario descripto las políticas implementadas por el gobierno de nuestro país van en sentido contrario al enfoque de la O.I.T. toda vez que se liberan de aranceles las importaciones, se deja la suerte del empleo  librada a los avatares del mercado, se está implementando una política de ajuste siguiendo recetas ortodoxas procurando vanamente controlar la inflación con altas tasas y enfriando la actividad económica, lo cual nos introduce en un círculo vicioso de recesión y ello genera indefectiblemente mayor desocupación e implica sobre todas las cosas “desindustrialización”

Lejos de preocuparse por el futuro del trabajo y de los trabajadores, toma al mismo como un costo, una variable de ajuste económico y centra su interés en la productividad potenciando la concentración de riqueza en pocas manos. De continuar transitándose ese rumbo, el futuro del trabajo y de los trabajadores en nuestro país es sumamente pesimista.3

La temática en análisis me impulsa a instar a todas las fuerzas políticas, comenzando por las que integran la alianza gobernante y a los actores sociales a involucrarse en el debate generado por la O.I.T. y explorar cursos de acción que por lo menos, morigeren los efectos de la automatización sobre el empleo, poniendo la política y la economía al servicio del hombre como pregona el Papa Francisco.4

 

1 Professor of Development Economics, University of Witwatersrand – ‎wits.ac.za. Definitions, data and the informal economy in South Africa: a critical analysis. R Devey, C Skinner, IValodia. The Development Decade? Economic and Social

2 Imraan Valodia – Google ScholarCitations https://scholar.google.co.za/citations?user=0X5dgFYAAAAJ&hl=en

 

3 El director general de la OIT, Guy Ryder, sintetizaba los dos días de debate sobre el empleo declarando que “el futuro del trabajo debe estar inspirado por consideraciones de humanidad, de justicia social y de paz. De no ser así, nos dirigimos hacia un futuro oscuro, hacia un futuro peligroso”. “Ahora debemos traducir nuestros pensamientos en resultados, en resultados concretos”, agregó. “Es necesario responder a las preocupaciones de los jóvenes, que se preguntan si hay un futuro de trabajo para ellos.  http://www.corresponsables.com/actualidad/internacional/oit-dialogo-social-por-futuro-trabajo

4 Necesidad de preservar el trabajo. 124. En cualquier planteo sobre una ecología integral, que no excluya al ser humano, es indispensable incorporar el valor del trabajo, tan sabiamente desarrollado por san Juan Pablo II en su encíclica Laborem Exercens. Carta Encíclica LAUTADO SI del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la casa común. Tipografía Vaticana página 96

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