“No imaginaba a esta altura estar estudiando Guitarra a nivel conservatorio”

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La Escuela Municipal de Música Popular, EMMPI, nació en el año 2007 para brindar a los vecinos de Ituzaingó un nuevo espacio de formación gratuito generando igualdad de oportunidades y fomentando asimismo la educación como herramienta de inclusión.

Ejemplo de que ese objetivo se ha cumplido en sus nueve años de existencia es la incorporación de una gran cantidad de alumnos que encontraron en la Escuela un “punto de integración” como relata Martín Seleme, uno de sus alumnos de segundo año.

Martín, a sus 69 años, afirma con orgullo que “yo no imaginaba a esta altura de mi vida estar estudiando Guitarra a un nivel de conservatorio, con compañeros muy jóvenes que saben entender mis demoras y dificultades, con excelentes profesores que me tienen paciencia, en una Escuela con una vocación docente y calidad humana que trasciende todo. Esto no tiene precio, porque va más allá de la enseñanza, en este lugar se forman vínculos entrañables”.

Esto no tiene precio, porque va más allá de la enseñanza, en este lugar se forman vínculos entrañables

A mediados del año 2014, el vecino de San Alberto, Martín, decide consolidar y profesionalizar sus conocimientos en Guitarra, por eso al enterarse que se reabre la inscripción en la Escuela Municipal de Música Popular no duda en anotarse. Al poco tiempo recibe el llamado de la admisión y comienza una nueva etapa en su vida musical.

Desde la adolescencia canta y se acompaña con su guitarra a modo de hobby, su pasión durante muchos años fue el folklore, hace un tiempo sumó el tango a su repertorio encontrando una nueva pasión.

“Una vez que terminé la escuela, empecé a trabajar, trabajando 12 horas por día era difícil pensar en estudiar formalmente y el tiempo va pasando. Sin embargo mi amor por la música siempre me acompañó, cantaba en reuniones familiares y de amigos, tocando la guitarra tal como aprendí de oído”, y agrega: “Esa carencia de conocimientos me impedía sumarme a conjuntos musicales ya consolidados”, cuenta reflexivamente Martín.

Hoy está saldando esa cuenta pendiente, ya en segundo año de la Escuela Municipal de Música mientras continúa trabajando en su comercio, está aprendiendo todo lo necesario para subir a un escenario, para acompañarse y para cumplir el deseo de tocar en un grupo.

Hace un tiempo fue convocado por el grupo “La Guardia Vieja” cuyos integrantes luego de escucharlo en un festival lograron incorporarlo al mundo del tango. “Yo cantaba sólo folklore y ellos me propusieron intentar con el Tango y lo hice. Esto me trajo muchas alegrías y también emociones, porque mi padre falleció en el año 1947 cantando en el tren “La Ultima Curda”,  la vida tiene estas cosas, te reencuentra con tu historia en algún punto inesperado”.

Martín dice que “es de un valor incalculable que funcione esta Escuela para los vecinos, no sólo porque es un punto de integración, también es un lugar que te permite sortear avatares, sanar la mente y el cuerpo, porque no hay como la música para el espíritu, es la mejor terapia, todos somos una máquina de afecto y por eso que el Municipio abra estas oportunidades es maravilloso” y añadió “a mis 69 años me encuentro en las clases de ensamble tocando junto a jóvenes de entre 15 y 30 años, es todo un aprendizaje coordinar distintas generaciones, ellos me acompañan, me entienden y se adaptan. Todos aprendemos juntos en un lugar que tiene todas las herramientas para formar músicos en base a la responsabilidad, el compromiso y la constancia”.

no hay como la música para el espíritu, es la mejor terapia, todos somos una máquina de afecto y por eso que el Municipio abra estas oportunidades es maravilloso

Como Martín Seleme, muchos otros vecinos han pasado por la escuela, algunos egresaron, otros por diversas razones no terminaron. Pero cada uno de ellos tuvo la oportunidad de llevarse algún nuevo conocimiento de una Escuela Municipal en la que se encuentran estudiando cerca de 240 alumnos y que generará muchas expectativas en quienes se inscriban finalizando el mes de febrero de 2017 con la misma idea del vecino de San Alberto, de perfeccionarse, vincularse, crecer artísticamente y encontrar un espacio de integración.

La Escuela funciona en Vilela 153, y ofrece las disciplinas: Canto, Bajo, Percusión, Guitarra, Piano, Violín, Grabación y Mezcla, Batería y Saxo. Cada una de las disciplinas cuenta con una extensión de tres años de formación y las materias a cursar cada año son: materia troncal (disciplina elegida), Lenguaje Musical, Apreciación y Ensamble.

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