“No soy un delegado de la Gobernación, soy un intendente electo por los ushuaienses”

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InfoBaires24 dialogó en exclusiva con el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto.

IB24: – ¿Qué balance hacés de tu primer año de gestión?

Cuando asumimos encontramos una municipalidad con $360 millones de deuda y un gasto duro en sueldos que rozaba el 80%, quedando libre sólo un 3,4% para obras y servicios públicos. Todo esto en un contexto nacional y provincial muy complejo: tuvimos 5 meses de paro donde hubo mucho conflicto gremial. Hoy podemos decir que empezar en ese contexto fue un gran aprendizaje.

La verdad es que estuvimos muy complicados, ahora recién estamos empezando a hacer algo de obra pública, con una diferencia: a esta altura del año pasado la gestión anterior estaba ejecutando 260 millones de pesos financiados al 100% por el Gobierno nacional por fuera de la coparticipación; nosotros todavía no tenemos ni un solo peso. Si bien hemos presentado carpetas, estamos dialogando y avanzamos con el tema de las repavimentaciones y el asfalto, todavía no hemos visto nada.

Pero más allá de todo, creemos que cuando uno tiene decisión y firmes convicciones de sacar adelante la ciudad, se logran cosas importantes. Teníamos muchos problemas de transporte, por ejemplo. Los chicos esperaban cinco horas bajo la nieve para ir al colegio. Hemos armado la sociedad del Estado y ya estamos cerrando la licitación para prestar el servicio: se incorporan 20 unidades 0KM. Había una falta de inversión muy importante y hoy es más que fundamental, porque con el ajuste y el achicamiento de gastos mucha gente que no viajaba en transporte público empieza a hacerlo y hay que estar a la altura. Es un gran desafío de la gestión y un tema que no se tocaba hace ocho años. Nosotros decidimos tomar el toro por las astas y avanzar en el camino de recuperar la calidad del servicio para los que más lo necesitan.

IB24: – ¿Cómo es la relación con la Gobernación?

Tenemos una deuda acumulada de $130 millones de coparticipación que obviamente hemos solicitado a la provincia que la regularice, sino tendremos que iniciar los reclamos judiciales y administrativos porque necesitamos previsibilidad para la obra pública y el gasto corriente. Entendemos que la provincia está complicada en términos financieros y hemos contemplado esta situación, pero llega un momento en que la sociedad de Ushuaia reclama. Sé cual es mi responsabilidad y dejo en claro que no soy un delegado de la Gobernación, sino un intendente electo por los ushuaienses para tomar las decisiones.

En el fondo de esto está la discusión del peronismo, de cómo nos paramos, de cuál va a ser nuestro rol de acá para adelante. Siento que nos quieren esconder una realidad que sucedió. Hubo otro país por el cual luchamos y peleamos; el país donde las paritarias cierran por encima de la inflación, el país donde los viejos tienen sus remedios, su programa social; el país de la AUH, de las políticas públicas; el país donde los derechos son la bandera de miles y millones de argentinos; el país que defiende la soberanía de nuestras Islas. Ese país está latente.

Soy respetuoso de la estrategia de gobernadora y la he acompañado en la mayoría de las decisiones. Cuando las gestiones sean para la gente obviamente no voy a involucrar las diferencias. Sí debo decir que para mí un proyecto de unidad tiene que ser unidad en función de sostener los puestos laborales y el pan en la mesa todos los días. Lo demás es declamativo.

No creo en los fanatismos ni en los pragmatismos absolutos. Debemos tener el suficiente pragmatismo para conducir un Estado pero también las suficientes convicciones para no entregar lo que no hay que entregar.

Siempre tengo mirada de construcción, no tengo voluntad de juzgar sino de caminar donde siempre caminé. A los 18 empecé a militar con Néstor; me forme al lado de él, de Cristina y de Máximo, y ese es mi lugar. Me tocó acompañarlo a Kirchner hasta la puerta del cementerio, donde siento que dejé parte de mí. En este contexto, no puedo más que seguir siendo fiel a lo que pienso, y a lo que piensa el 49% de los argentinos; no nos olvidemos que la mitad está acá y que hay que ver qué tan contento está el 51%.

Sé que pude haber tomado otra postura respecto al Gobierno nacional y provincial y hubiese sido mas fácil la cuestión, pero en la política no vinimos a subsisitir, venimos a morir o a crecer. No creo en los fanatismos ni en los pragmatismos absolutos. Debemos tener el suficiente pragmatismo para conducir un Estado pero también las suficientes convicciones para no entregar lo que no hay que entregar.

IB24: – Hablabas de un cambio de paradigma respecto al tema del hábitat. ¿De qué se trata?

Tenemos una burbuja inmobiliaria muy importante acá: un monoambiente está entre 13 y 16 mil pesos, por lo que alquilar es casi imposible. Estos últimos 20 años se cerró el padrón de demanda habitacional y eso hizo que el mercado regule el crecimiento y las paritarias. La excusa era que no había tierras y que teníamos que tener una Ushuaia chica. Pero bueno, a lo único que no le podes huir es a la realidad: cuando asumí nos dimos cuenta que teníamos 1080 hectáreas disponibles.

Armamos un proyecto de crecimiento con un grupo de arquitectos locales, proyecto reconocido en el encuentro de arquitectos en Córdoba; tuvimos un mes de muchas peleas porque el poder inmobiliario es muy grande y está concentrado en 4 o 5 familias que manejaban todo y no era grato que alguien diga que había hectáreas disponibles. Además, mucha gente se dio cuenta que le habían mentido. La discusión política luego se tornó medioambiental, porque esa era la impronta de nuestro proyecto.

Lo que pasó también es que como el Estado no había dado respuesta, la gente avanzó y hoy hay 3 mil familias ocupando tierras de manera ilegal, que no tienen cloacas, que tienen servicios precarios al pie de la montaña. El proyecto urbano ambiental contempla la regularización de estas familias y por supuesto, el acceso a la tierra de las que están esperando.

Acá los poderes están acostumbrados a tener gerentes, no intendentes. Costó, pero finalmente conseguimos los votos en el Concejo y empezamos a trabajar; todos pudieron participar de la nueva ordenanza de puntaje y fue una gran demostración de cómo cuando el pueblo se organiza, y el Estado los ve, se pueden quebrar 20 años de historia. Antes de fin de año estamos asignando mil lotes, cuando en los últimos ocho se entregaron 420.

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