La CGT levantó el paro contra los despidos y la precarización por un bono difícil de cobrar

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El Gobierno nacional finalmente obtuvo la segunda foto que quería, tras la obtenida por el presidente Macri en su segundo encuentro con el Papa Francisco: una mesa donde se los ve sonrientes al triunvirato de la CGT, una parte del sector empresarial (menos los empresarios PyMEs que no fueron convocados) y los funcionarios del gobierno nacional, que en esta oportunidad tuvo además, el acompañamiento simbólico-político de la Iglesia. 

Esa foto tuvo un precio irrisorio: la obtención por parte de los representantes de los gremios más poderosos del movimiento obrero organizado, de un bono de cobro no efectivo que marca una referencia de 2000 pesos para el sector privado, que quedará sujeto a las negociaciones por sector productivo.

Para el sector público, en cambio, ni siquiera hubo este bono de cobro no obligatorio, sino que desde el Ejecutivo “libraron a las provincias a resolver el pago según sus posibilidades presupuestarias”.

De esta manera, termina la novela del paro más anunciado y nunca realizado por parte de la cúpula tripartita de la CGT, que no casualmente, responde al dirigente opo-oficialista Sergio Massa.

Ahora será el momento de ver como reaccionarán las bases de éstos gremios hoy representados en dicha reunión, y también la de los gremios que no participaron de la misma (un dato político es que el camionero Pablo Moyano estuvo invitado pero decidió no participar de la foto que querían desde Casa Rosada)

Por lo demás, los despidos, las suspensiones, el encarecimiento brutal en los precios de los alimentos y la inflación que le hizo perder el 10% en promedio de la capacidad de los salarios de los trabajadores (por este motivo la exigencia de reapertura de paritarias), continúan siendo la única verdad de una realidad que los dirigentes gremiales enrolados en el massismo se niegan a mirar.

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