Iron Mountain y Gómez Centurión


Alejandro C. Tarruella Juan José Gómez Centurión sería el principal responsable de la tragedia de Iron Mountain, donde murieron ocho bomberos y dos rescatistas. A 5 años de la masacre, el militar golpista sale a confundir.

El 5 de febrero de 2014, el depósito de documentación Iron Mountain ubicado en Jovellanos al 2200, barrio porteño de Barracas, sufrió un incendio que está sospechado de ser intencional y derivó en la muerte ocho bomberos y dos rescatistas.

El 20 de octubre de 2016, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires publicó en el Boletín Oficial la nueva contratación de esta firma para dar servicio al Gobierno que Macri dejó en manos de Rodríguez Larreta para ingresar en diciembre al Ejecutivo nacional.

En el (supuesto deliberado) incendio hubo pérdidas totales de documentación aparentemente comprometedora de entidades financieras como el HSBC y vinculadas a los Panamá Papers que involucran al Presidente Macri y a su familia.

El Boletín Oficial expuso, además, que la dirección legal donde se resguardarán archivos del Banco Ciudad estará ubicada en Azara 1245, domicilio de Iron Mountain que no sufrió en su mayor parte efectos de incendio programado. La empresa sigue en pie.

La querella sostuvo que se rescataron 1730 cajas del incendio, cuyos rótulos decían “Lavado de dinero”, “Lavado de dinero premier” y “Lavado de dinero offshore”. Ni la Justicia ni -obviamente- el Gobierno de Macri informaron a la opinión pública sobre el particular.

El inspector de la Dirección General de Protección del Trabajo de la CABA Edgardo Castro, dijo a Radio Gráfica que la contratación del Banco Ciudad se realizó por fuera de la ley porque Iron Mountain “no podía estar en los registros de proveedores del Estado. Esto implica la protección y la asociación entre la empresa y el Gobierno de la Ciudad. La empresa tuvo dos clausuras y esta es la sanción más grave que se le puede aplicar a una empresa y por ley si se sufre una sanción así, se debe retirar a la compañía de los registros de aseguradores del Estado”.

Lo que no estaba en los papeles de nadie es el jefe de la Aduana, Juan José Gómez Centurión, denunciado por presuntos actos de corrupción por Patricia Bullrich ante Macri, y defendido por Lilita Carrió. El actual funcionario fue protagonista principal del incendio, ya que era director de la Agencia de Control Gubernamental. Su responsabilidad era la de controlar la habilitación y hacer el seguimiento de las reglas de seguridad del depósito. Al momento de producirse el siniestro, la empresa no tenía aprobado un plan de evacuación.

Gómez Centurión fue sido interpelado en la Legislatura porteña, lugar de arduas negociaciones más que representación popular. El militar culpó por los hechos a la administración de Aníbal Ibarra e incluso, al jefe de los bomberos que falleció en el siniestro porque -según dijo- fue quien “dio la orden de entrar al depósito”.

Pasados dos años y medio del hecho, Rolando Monticelli, ex veterano de Malvinas y padre del bombero de la policía Juan Matías Monticelli, fallecido a los 26 años en los sucesos de esa mañana, lo acusó de patotero y lo responsabilizó por la muerte de su hijo.

En el diario “Perfil”, Monticelli admitió al periodista Andrés Fidanza, que el militar lo amenazó: “Sí, en octubre del año pasado. Me mandó un mensaje privado desde su cuenta de Facebook Juanjo Malvinas”.

‘Seguí calumniándome pluma barata y me voy a encargar de vos. Sabés que no tengo nada que ver con esto, y en la Legislatura hablé de los putos mandos coimeros que defendés. No de los bomberos, pelotudo. Te aconsejo que no te ganes un enemigo gratis, estoy atento a lo que decís’, le escribió.

Al realizar la denuncia, la Justicia constató que el IP de la computadora del militar coincidía con el de quien realizó la amenaza.

Monticelli contó, además, que la Agencia oficial del Gobierno porteño había recibido 15 informes con advertencias para clausurar Iron Mountain. Entre otras cosas, se señalaba que las columnas no eran ignífugas. Se sabía desde 2008.

Gómez Centurión, quien agredió a familiares de desaparecidos y a millones de argentinos por sus declaraciones negacionistas del domingo 29 de enero, en canal América, no se comunicó jamás con los familiares de los muertos en Iron Mountain para das sus condolencias.

Gómez Centurión, que agredió a familiares de desaparecidos y a millones de argentinos por sus declaraciones negacionistas del domingo 29 de enero, en canal América, no se comunicó jamás con los familiares de los muertos en Iron Mountain para das sus condolencias.

El padre de Juan Matías calificó a los responsables del Gobierno de la Ciudad como “asesinos encubiertos”: en el lugar no había presión de agua para la acción de los bomberos, no funcionaban ni la bomba ni los aspersores.

El lavado de dinero exigía, posiblemente, la complicidad de funcionarios y del gobierno mismo; las conexiones oscuras de esas acciones quedarían en claro luego con el estallido de los Papeles de Panamá.

Más aún: se supo después que Iron Mountain estaría vinculada a Paul Singer, líder buitre con el que el Gobierno nacional estaría realizando en estos días uno de los negocios más nefastos de entrega nacional. Aún se desconoce qué comisiones pagó Singer pero se aventura que enriquecerá a más de un funcionario de las altas investiduras.

El 5 de febrero se cumplen 3 años del crimen. La inoperancia y la desidia del gobierno de la Ciudad, más la acción de la Justicia que podría encaminarse a un nuevo encubrimiento, serán los datos más relevantes del recordatorio que se realizará esta semana en el barrio de Barracas.

Lo que regresa como un subrayado sobre la realidad, es que uno de los principales responsables de la muerte de diez servidores públicos, el militar Gómez Centurión, sale otra vez a los medios a ofender la memoria de un pueblo que tiene en su memoria la desaparición de 30 mil personas.

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