Hernán Brienza: PASO, ojalá las cartas no estén echadas


Hernan Brienza

Las cartas parecen haber sido echadas. Cristina Fernández de Kirchner ha decidido inscribir en las elecciones un flamante Frente Ciudadano y ha decidido dejarle el sello del PJ y la liturgia a su ex ministro Florencio Randazzo, quien deberá competir internas con Mario Ishii y, al parecer, con Guillermo Moreno. Parece que, finalmente, el espacio no macrista irá dividido en, al menos, más de tres patas: el Partido Renovador, el PJ, el Kirchnerismo y la izquierda. El voto macrista, mientras tanto, concentra fuerzas frente al voto disperso de su oposición. Todo parece estar a pedido de Mauricio Macri, de María Eugenia Vidal o de Durán Barba.

Quien escribe estas líneas consideró siempre que lo mejor para las mayorías era crear un frente lo más amplio posible para debilitar en elecciones legislativas al Macrismo. Que lo demás, el proyecto 2019 o la acción en las legislaturas, pasaba a un segundo plano frente al impacto de una derrota por amplio margen propinada al Macrismo. Pero, al parecer, eso no iba a ser posible. Perder por poco, para Macri, no es una derrota. Y lo que viene después es el ajuste relegitimado. Y más sufrimiento para las mayorías argentinas.

La pregunta a contestar es ¿por qué no se llegó a la unión?

La pregunta a contestar es ¿por qué no se llegó a la unión? ¿Hizo Cristina todo lo necesario para que Randazzo se sintiera contenido dentro de un esquema de diálogo? ¿O en realidad, fue Randazzo, quien, encerrado en un capricho personal, una vez más, impide que el movimiento nacional llegue a buen puerto? ¿Por qué tanta insistencia en las PASO? No se entiende. Y el vacío que produce aquello que no se entiende se suele llenar con visiones conspirativas, casi todas contrarias a Randazzo, obviamente.

La más vil de las acusaciones es creer que se trata de un Frente Justicialista Carpeteable y que por eso no cierran con el Kirchnerismo. Quien escribe estas líneas no cree en que un carpeteado una vez pueda volver a hacer política grande porque quien es tomado de rehén por el poder real ya nunca más es liberado. A veces es más digno enfrentar un tribunal, que huir toda la vida.

¿Por qué tanta insistencia en las PASO? No se entiende. Y el vacío que produce aquello que no se entiende se suele llenar con visiones conspirativas, casi todas contrarias a Randazzo, obviamente.

Seguramente, el “Randazzismo” y el Movimiento Evita no salgan ilesos de esta contienda, incluso en las elecciones de octubre sufran una gran sangría de votos y militantes. Pero también es cierto que al dispersar el voto, al salir de la estructura del PJ, el Kirchnerismo se produce a sí mismo algunas heridas identitarias. Dentro del PJ no todo es piratería y acomodo, también hay historias de militancias, de sacrificios, de dolores, de alegrías, de compincherías. Es cierto que algunos de esos sectores dialogan con el Kirchnerismo pero no pueden hacerlo con algunos rincones de la izquierda.

Pero no es menos cierto, que algunos de los sectores de la izquierda, atravesados por su propia tradición, provienen de aquellos lugares donde se celebró la caída de Juan Domingo Perón, que tanto daño les causó a algunos de aquellos militantes que aún hoy están dentro del PJ. A esos viejos militantes del PJ hay que rescatarlos con la misma alegría con que se da la bienvenida a los nuevos sectores de la izquierda que ingresan al movimiento nacional y popular. No son mejores unos que otros. Todo macartismo es sectario y denigratorio de quien lo lleva adelante, sea de izquierda o de derecha.

Pienso que el movimiento nacional y popular haría mal en encerrarse en un partido europeo de centro izquierda. Creo que achicaría no sólo la base electoral sino su poder de presión sobre las estructuras de poder real de la Argentina. Es cierto que el Peronismo, como decía Cooke, era un gigante invertebrado y miope, pero mucho más cierto es que liderazgo valiente y consecuente como el de Cristina Fernández de Kirchner, sin un movimiento que englobe factores de poder real, podría convertirse en apenas un arma de fogueo frente a la brutalidad de la clase dominante argentina.

Pero todo lo escrito ha sido pensado para el mal de pocos y para el bien de muchos. Ojalá los nuevos tiempos sean buenos. Un poco más humanos. Ojalá no haya más penas y olvidos. Ojalá las cartas no estén echadas

Pensemos: Macri tiene los medios de comunicación, las fuerzas de seguridad, las cajas del Estado, el poder económico empresarial, el apoyo de la Embajada, los servicios de inteligencia, el Poder Judicial de su lado. ¿El Kirchnerismo qué tendría para oponerse a ese poder? ¿Las buenas intenciones de un electorado convencido de llevar a fondo una trasformación en la matriz del poder? A priori, y perdón por el pesimismo, no parece que dé la correlación de fuerzas para durar tres días en el poder. Pero quizás me equivoque, es una humilde opinión nada más. Y de hecho el Kirchnerismo ha demostrado que siempre se puede estirar la correlación de fuerzas.

Seguramente, quien escribe estas líneas no posea la razón. O ya no tenga la agudeza necesaria para leer los tiempos que se avecinan. Pero todo lo escrito ha sido pensado para el mal de pocos y para el bien de muchos. Ojalá los nuevos tiempos sean buenos. Un poco más humanos. Ojalá no haya más penas y olvidos. Ojalá las cartas no estén echadas.

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