“Haz lo que yo digo…”


Por Lic. Mariana S. Karaszewski.

Mariana Karaszewski

Si bien no se puede generalizar, porque cada sujeto es único y existe algo que se llama ‘subjetividad’, hay determinadas características de personalidad que conforman un patrón y se repiten en diferentes personas. Seguramente coexistan diferentes tipos de personalidad que se manifiestan en rasgos, ya que no hay categorías “puras”. Sin embargo, hay descripciones en la literatura que evocan figuras conocidas por todos.

Veamos qué pueden aportar las ciencias de la psicología y la psiquiatría para comprender las conductas del presidente Mau.

Kurt Schneider fue un psiquiatra alemán conocido principalmente por sus trabajos sobre el diagnóstico de la esquizofrenia; sin embargo, se dedicó a abordar distintas categorías. Una de ellas engloba las personalidades de los sujetos que denomina “Psicópatas desalmados”. Dice en primer lugar que estos se caracterizan por el embotamiento afectivo frente a los otros hombres. Agrega que son individuos carentes de compasión, de vergüenza, de decencia, de arrepentimiento y conciencia moral. “El anestésico moral conoce perfectamente las leyes morales; las ve pero no las siente y por eso tampoco subordina a ellas su conducta”.

Detengámonos un momento y pensemos en el primer mandatario. Quizás pensar en algunos rasgos de su personalidad de base nos permita entender (aunque no por eso aprobar) algunas de sus conductas.

A esta altura, luego de cumplirse un año de su mandato, es evidente que Mauricio Macri no siente ningún tipo de pudor ni arrepentimiento respecto a sus acciones. Esto queda aún más claro si hacemos un repaso por los días que el presi lleva de descanso. Once días después de asumir la presidencia, emprendió sus vacaciones a Villa La Angostura y mientras tanto se inundaba el litoral, con muertes y evacuados. Este trágico hecho sin embargo no hizo que suspenda sus vacaciones; tan sólo realizó un impasse para dar un paseo en helicóptero por la zona, hacer presencia y luego volver al sur con su familia. Al término de este año, ya lleva 41 días de relax, si contamos el finde XL en Córdoba, el retiro espiritual en Chapadmalal, el casamiento de Carlitos Tevez y nuevamente el receso en la Patagonia para vacacionar. Mientras tanto, en el país renuncia el ministro de Economía, se vetan dos leyes, se aprueba la reforma de Riesgos del Trabajo, se rifa Aerolineas, crecen la inseguridad, la pobreza y el desempleo; entre otras cosas “banales”. Para completar el cuadro, no olvidemos que hace muy poco, Mauricio pronunció enfáticamente en un acto que “hay que laburar”. ¿Dar el ejemplo? No, nos lo debe…

En cuanto a las leyes, debemos hacer una salvedad: no sólo no siente las leyes morales sino tampoco las leyes que instaura la Constitución Nacional. Es poco probable que el presidente desconozca la función que tiene conferida el Congreso. Por ende, nos queda pensar que aun conociéndola, elige pasarle por encima y hacer un uso desmedido de la posibilidad de “vetar” que su función le confiere. Claro está, sin culpa ni remordimiento alguno.

Volviendo al análisis psicológico, Schneider ubica que estas personalidades suelen tener relación con otras que denomina “hipertímicas”. Estas últimas se caracterizan por un optimismo inquebrantable, por un discurso superficial, poco exacto y por la falta de crítica e imprudencia.

¿Hay algo más optimista que su desaforado y esperanzador grito de “Sí, se puede”? Instaurar al pueblo la idea de que las cosas mejorarán producto de su esfuerzo, meritocracia, pasarla mal hoy para disfrutar mañana. Y en cuanto a los discursos superficiales y vacíos, la autoridad máxima del poder ejecutivo se lleva todos los premios. Un ejemplo bien concreto: todo lo que prometieron para el segundo semestre y nunca llegó: lluvia de inversiones, mejoramiento de la economía, felicidad, trabajo, paz, etcétera.

Seguro a esta altura se pregunten para qué sirve conocer la personalidad del Presidente. Es evidente el peligro que representa que un psicópata desalmado y amoral conduzca los destinos de la patria, pero ya es tarde para tener miedo. Ahora queda resistir, y ayudar a pensar con conciencia y compromiso a los que todavía no comprenden lo peligroso que este sujeto puede llegar a ser para nuestro pueblo.

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